Foto: Facebook de Sampha

Sampha comenzó su carrera musical en 2011 bajo el ala del productor de música electrónica SBTRKT, a quien prestó su voz para varias canciones de su álbum debut y luego lanzó un EP en conjunto. Desde ese entonces, ha colaborado con una cantidad impresionante de artistas de diferentes estilos y lugares: Kanye West, Drake, Frank Ocean, entre otros. Su poderosa y melódica voz sirvió para agregar color a todos estos artistas. También lanzó un EP en 2013, Dual, para la disquera británica Young Turks, el cual nos permitía ver su talento no solo a la hora de escribir canciones pero también a la hora de crear sonidos. El año pasado, lanzó el primer sencillo que anticipaba su LP debut, “Timmy’s Prayer”. Unos meses después, tenemos Process con nosotros. ¿Qué nos ofrece Sampha en esta entrega?

Process es un álbum de 10 canciones en el que Sampha reflexiona acerca de su pasado y de a dónde ha llegado en el presente. No obstante, no lo hace desde una posición segura, vanagloriándose en lo que ha logrado en cuanto a su carrera. Por el contrario, es un disco increíblemente personal, con un ethos bastante frágil por momentos. Los temas recurrentes en este disco suelen ser las relaciones amorosas, la salud y la familia, con especial énfasis en la última. La historia de Sampha se vio bastante truncada en el pasado por problemas de salud y ha sufrido varias pérdidas familiares a manos del cáncer, con lo cual no es difícil esperar que esta temática sea recurrente en sus letras.

En el aspecto sonoro, este disco toma sus principales influencias de varios movimientos musicales populares en el Reino Unido, como el UK Bass y el Future Garage. A la hora de componer, Sampha suele tener un sonido muy sintético y electrónico de sintetizadores. No es sorpresa que este disco haya salido en Young Turks, considerando que es la disquera en la que están artistas como FKA Twigs y Jamie xx. Ciertamente, el estilo de R&B alternativo de Sampha encaja perfectamente su catálogo.

El álbum comienza con la canción “100°C Plastic”, que incorpora de un modo más que interesante un sampleo del astronauta Neil Armstrong. Este track habla sobre la fama a la que fue expuesto Sampha y los miedos que esta le genera. Con esta canción, ruega a una presencia más elevada para que lo salve, ya sea Dios o su madre. El siguiente tema, “Blood on Me” le da un poco más de velocidad al álbum con un beat electrónico muy bien logrado y una excelente performance vocal donde suena más que agitado, en el que Sampha habla nuevamente de sus temores y de cómo quiere buscar protección en esta entidad superior.

Las siguientes dos canciones, “Kora Sings” y “(No One Knows Me) Like the Piano” son dos canciones excelentemente bien logradas, cada una en su estilo. “(No One Knows Me)…” es una balada bellísima que cuenta con la que es, por lejos, la mejor perfomance vocal del disco. La balada es sencilla: una melodía de piano captivante y repetitiva acompañada de la voz multitrackeada de Sampha. El solo concepto de la misma ya te dice que va a ser una canción hermosa. Él y el piano a solas, del modo más íntimo. El piano como un lugar donde puede ser él mismo, desnudarse y decir las cosas tal y como las siente. En esta canción, Sampha nos cuenta lo que sintió respecto del período antes de que su madre falleciera, donde tuvo que cuidar de ella, cómo tuvo que volver al nido del que había volado, en sus palabras. “Kora sings”, por otro lado, se destaca por el excelente beat que presenta. Es la canción con más instrumentación del disco y el menos sintético, lo cual es un buen cambio de sonido. Hay una fuerte influencia de la música de medio oriente en la melodía. La percusión suena muy vívida y orgánica y los sintetizadores son mínimos. Las voces femeninas de fondo hacia el final son un buen detalle adicional. Es la canción más intensa y potente del disco, a pesar de que tarde en levantar cierta velocidad.

En “Timmy’s Prayer”, Sampha nos entrega otra canción de perfil bajo, donde le habla a una ex de la cual sigue enamorado, rogándole que lo vuelva a amar, comparando su amor a una prisión. Esta canción se divide en dos partes, siendo la segunda más agresiva que la primera. Sabe que se equivocó y quiere recuperarla de cualquier modo.

Otra canción que resalta por su sonido es el track final, “What Shouldn’t I Be?”, donde se escuchan los simples arpegios de lo que parece sonar como un arpa, mientras una línea simple de sintetizadores y la voz multitrackeada de Sampha se hacen presentes para crear una atmósfera etérea que deja el disco con un final bastante abierto. Con un Sampha que solo queda con la sensación amarga de lo que implica cuidar a sus seres queridos. No hay realmente un final aquí. Deja una promesa, una idea en el tintero.

Para resumir, Process es un excelente álbum debut para Sampha. Siguiendo su trayectoria, en este disco sus ideas se notan mucho más pulidas y ha desarrollado una mejoría importante en lo que respecta a escribir canciones. Es un álbum con un concepto definido y enternecedor. Sin dudas estuvo a la altura del desafío que es sacar un primer LP y me tiene expectante para ver qué hará en un futuro.

Sampha – Process

2017 – Young Turks

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01. Plastic 100ºC
02. Blood on Me
03. Kora Sings
04. (No One Knows Me) Like the Piano
05. Take Me Inside
06. Reverse Faults
07. Under
08. Timmy’s Prayer
09. Incomplete Kisses
10. What Shouldn’t I Be?