Foto: Dara Munnis / Facebook de Tash Sultana

Desde los mismísimos infiernos hasta su ascenso a las puertas del cielo, Tash Sultana consiguió sobreponer su profunda adicción a las drogas, que tantos trastornos mentales le provocaron, para convertirse en una de las artistas más prometedoras del género alternativo.

Con tan solo 23 años, la originaria de Australia ha conseguido consolidar un sonido basado en su gran talento e impecable dominio de numerosos instrumentos, incluso su forma de hacer beatbox. Y no solo eso, también en un gran virtuosismo, especialmente en la guitarra, donde se pueden ver reflejados esos endemoniados dedos con los que nos han deleitado numerosos artistas en toda la historia, como Hendrix sin ir más lejos.

Por regla general, Sultana basa gran parte de su música en prolongadas y largas composiciones progresivas, en las que se añaden numerosos instrumentos para darle una riqueza y variedad única. Muchas de estas generan un ambiente de clímax naturista con solos cargados de reverb y distorsión, pasando de la más absoluta relajación al éxtasis, como una montaña rusa de sonidos y sensaciones. Muestra de ello puede ser “Pink Moon”.

Hasta el presente, la artista había tenido tímidas incursiones en el estudio de grabación, habiendo lanzado tan solo un EP en años de trayectoria, Notion. Sin embargo, éste ha sido el año en el que podemos escuchar finalmente su primer trabajo de estudio, Flow State, que representa la consolidación definitiva de todo lo que engloba el estilo de Tash Sultana. Eso sí, echando de menos algunas de sus grabaciones en directo como “Big Smoke pt. 1 y 2”, incluidas en su EP anterior, una de las partes más interesantes de su trabajo en la que demuestra su capacidad única de improvisación y espontaneidad.

Otra de las grandes curiosidades de Sultana es que la cantautora se describe a sí misma como una “one-person band”, es decir que no suele llevar una banda que la acompañe en sus presentaciones. Eso le permite aventurarse a realizar las percusiones y todos los acompañamientos con looperas y pistas pre-grabadas (al igual que Ed Sheeran): una apuesta de lo más arriesgada. Tuvo la oportunidad de demostrar su sangre fría en los escenarios imponentes de Lollapalooza y Coachella, donde se enfrentó a miles de oyentes.

Flow State es la muestra definitiva de que, en una época en donde priman las imágenes externas y la música producida única y exclusivamente para el consumo y el dinero, todavía existen artistas que ponen su alma en lo que hacen. Esto hace al álbum un exponente claro del talento, del trabajo bien hecho y del criterio musical que todavía existe en algunas recónditas mentes.

Tash Sultana – Flow State

2018 – Lonely Land Records

01. Seed (Intro)
02. Big Smoke
03. Cigarettes
04. Murder to the Mind
05. Seven
06. Salvation
07. Pink Moon
08. Mellow Marmalade
09. Harvest Love
10. Mystik
11. Free Mind
12. Blackbird
13. Outro