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Para sobrevivir un constante bombardeo de información que nos confunde día a día, nuevas bandas, nuevos discos, nuevos sonidos, está bueno acudir a aquellas cosas que nos dan un poco de consistencia. Eso que desde un comienzo podés predecir cómo se va a sentir, qué es lo que generará en uno. Y es esa búsqueda de, por ponerlo en una palabra, “seguridad”, lo que nos satisface y nos lleva a un lugar amigable, familiar, visitar un viejo amigo que siempre estuvo pero ahora vuelve. Esa es la clase de sensación placentera que The National pudo brindar con cada uno de sus discos y hoy, ya con el sexto, puede confirmarla.

The National es la calma ante la tormenta de nuevas y vibrantes sensaciones que cada día empujan por hacerse un lugar en nuestra vida. Es volver a ese acogedor lugar donde siempre fuiste bienvenido, y se siente tan familiar como el living de la casa donde creciste.

Lo que podría escribir aquí es un recorrido o comparación entre todos los discos anteriores de la banda, pero opto por no hacerlo, y decirle al lector (si es alguien que probablemente recién se está adentrando en este maravilloso mundo) que todos son viejos amigos, y uno no puede hablar mal de los amigos, o, mejor dicho, no debería.

Lo que si podríamos destacar es que The National siempre supo cautivarnos desde ese primer disco homónimo en 2001, y que desde ahí emprendió un camino en el que se fue adentrando cada vez más cómodamente en todos nosotros. Cada uno diferente en algún modo, pero siempre aportando esa consistencia en cada entrega, nunca decepcionando e incluso algunas veces dejándonos atónitos, como con ese etéreo Boxer y el poderoso High Violet. En algún punto todos son responsables de ésta, su última entrega, que sin ningún tipo de dificultad o esfuerzo, sino así, natural, innato, pueden acoplar todos esos elementos inherentes a su esencia en un producto que se destaca por su madurez, complejidad y solidez.

Desde el comienzo, Trouble Will Find Me nos da la certeza de haber llegado al lugar correcto, de estar ahí donde queríamos estar. Esperar otra cosa que aquello que “I Should Live in Salt” vino a confirmar hubiera sido errado. Y esto nunca es considerado una falencia, sino eso mismo que hace que The National nos siga enamorando, que cada disco tenga reminiscencias de los anteriores. La canción no necesita ser más de lo que es, apacible y esperanzadora. La voz de Matt Beringer tiene protagonismo, pero siempre lo ha tenido, es ella la responsable de la irónica escisión entre una voz completamente conmovedora, y letras desgarradoras. Masoquismo puro.

Demons” es aquella canción que refuerza el statement que su predecesora vino a establecer. No es rebuscada en ningún sentido, tiene lo justo y necesario para darnos la bienvenida a ese lugar al que estaremos agradecidos de adentrarnos a lo largo del disco. “Don´t Swallow The Cap” es a mi consideración uno de los puntos más fuertes del disco, los enormes matices en los que se desenvuelve son deliciosos. “Sea of Love” se embarca dentro de la misma ambiciosa línea.

Con “Fireproof” se redobla la apuesta, se develan las razones que nos trajeron aquí. Es la dulce melancolía de problemas que la madurez trae consigo. Es eso que traía Sad Songs for Dirty Lovers y reforzaba High Violet, las melodías que en su sencillez tocan el alma de manera mucho más eficiente, sin ningún tipo de trabajo extra. Aquí pueden englobarse también canciones como “Humilliation”, “Slipped” o la “Heavenfaced” que tanto recuerda en los primeros acordes al “Gospel” que daba por terminado ese memorable Boxer.

Sabemos que es en la nostalgia más pura donde The National se desenvuelve mejor. Por eso tampoco sorprende que sea éste el estado de ánimo más recurrente en el disco, sin embargo, es también el que realiza alguno de los aportes más interesantes, como la increíblemente entristecedora “Pink Rabbits”, la canción que le da cierre al disco “Hard to Find”, o mi favorita entre todas “This Is the Last Time” que cuenta con la participación de Annie Clark a quien todos conocemos como St Vincent.

Pero lo que verdaderamente enriquece este disco son esas canciones que logran sacarlos de esa zona de confort que tanto anhelan, como sucede con “Graceless” o la ya mencionada “Dont´Swallow the Cap”.

Trouble Will Find Me es un disco admirable en todo sentido. Admirable en su riqueza musical, lírica, en las armonías, la complejidad, la sencillez, la madurez y, sobre todo, en la humildad con la que presenta todos esos elementos de manera cohesiva. The National no sería lo que tanto aprendimos a querer si se presentara de alguna otra manera, pues no está en ellos la soberbia que tan meritoriamente podrían ostentar, porque suenan tan frescos como lo hicieron por primera vez hace más de 12 años y porque nos siguen demostrando que no hay mal en volver a transitar aquellos caminos que supieron llenarnos de alegría en alguna época y que sabemos que nos reconfortarán cada nueva vez que optemos por emprenderlos.

The National - Trouble will find me

The National – Trouble Will Find Me

2013 – 4AD

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01. I Should Live in Salt
02. Demons
03. Don’t Swallow the Cap
04. Fireproof
05. Sea of Love
06. Heavenfaced
07. This is the Last Time
08. Graceless
09. Slipped
10. I Need My Girl
11. Humiliation
12. Pink Rabbits
13. Hard to Find

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