Zero Kill en El Cubo, agosto 2018 – Foto: Diego Moyano

“Same hair, revolution/ Unisex, evolution”, declaraban The Replacements en “Androgynous” allá por 1984. 35 años más tarde, ese postulado conserva su vigencia como el leitmotiv que rige en Unisex, el tercer disco de estudio de Zero Kill.

Si los trabajos anteriores del proyecto de Benito Cerati tendían hacia la exploración sonora y la introspección de auricular, Unisex es una experiencia social orientada a la unión. Ya desde su título, el álbum interroga la arbitrariedad del binarismo de género, y ese agnosticismo hacia los rótulos rígidos no se limita a los roles sociales. El LP brilla por la convivencia estilística que ofrece su ecosistema sónico: hay una constante alternancia de instrumentos, influencias, tempos e idiomas. La forma emula el contenido.

Considerando las inquietudes temáticas en juego, esta colección de canciones constituye una plataforma propicia para abordar temas colectivos. Ese no es territorio nuevo para Cerati: ya ha escrito canciones en donde narrativas personales se enmarcan en contextos sistémicos. El triángulo amoroso de “Te amamos pero necesitamos un poco de espacio”, por ejemplo, es una instancia del mérito inherente a politizar la intimidad y visibilizar identidades disidentes. Unisex, sin embargo, marca la primera vez en que su autor navega estos tópicos de forma directa. “I am still a man/ While loving another man”, entona sobre cuerdas programadas en “I Am Still a Man”. El track desmantela en simultáneo el mandato de masculinidad y representa su momento más William Orbit.

Al igual que Madonna, Benito Cerati es consciente de que no hay vehículo más adecuado para tocar cuestiones comunitarias que un género democrático como el pop. Esto no quiere decir que sus temas suscriban al formato estrofa-estribillo-puente: sus composiciones son mucho más libres. Outros extendidas se desenvuelven de forma lunática en múltiples ocasiones: overdubs vocales se intersecan mediante panoramización. “Waving Goodbye”, la elegía que da por terminada la escucha, tiene una intro ambient de cuatro minutos. Incluso así, Unisex es la cristalización del talento de Cerati que se encuentra más en diálogo con una sensibilidad pop. Cada rincón está repleto de ganchos inmediatos y coreables.

“Cuidado con la cabeza”, la encargada de abrir Unisex, irrumpe con un slide de guitarra eléctrica distorsionada, engañando con la promesa de un disco de rock (y habiendo asustado, fun fact, con ser una profecía auto-cumplida, dado que Benito de hecho se golpeó la cabeza a un día de sacar el álbum). Lo que sigue a continuación dista de eso: “Narciso” es un highlight imbuido de madchester; “Jesús…” suple su ausencia percusiva con emotividad y una línea de teclado memorable, situándose en la tradición sufjanística de no aclarar si se está hablando de un chongo o de Dios (spoiler: probablemente sea Dios). “We Can’t Get Along”, otro punto alto, se edifica sobre una base electrónica nocturna. Inclinándose para el mismo lado, “#AttentionWhore” quizás sea el hitazo de Unisex. Con la presencia de un vital Leo García, su verso suena como una versión drag de “Climbing Up the Walls” de Radiohead. Es el corte más bailable, y uno de los más enojados también: en el clímax, el agudo de Benito camufla el veneno de una frase como “Ni el amor incondicional de tus padres/ Te salva de la maldad que hay adentro tuyo.”

Que Cerati pueda deslizarse del grunge noventoso al drum & bass bristoliano es un testamento tanto de su destreza compositiva como de su enciclopédico vernáculo musical: en Unisex, toma sonidos y referencias de lugares inusuales para disponerlos de forma tal que alcancen una coordenada emocional sincera. Ese desprejuicio, que lo impulsa a nutrirse tanto de Primal Scream como de Donna Summer, consagra una visión personal en términos de identidad artística. A su vez, que influencias tan disímiles puedan coexistir en un todo cohesivo es mérito de la dinámica de Zero Kill como banda: a los talentos de Alfred García, Pedro Bulgakov y Diego Korenwaser, se incorporó Lara Pedrosa en el bajo, y el rapport del grupo aporta un profundo sentido de tono y textura.

Sobre el elefante en la habitación: Unisex va a ser evaluado por mucha gente en función de la obra de Gustavo Cerati. Es algo injusto en muchos niveles. A los efectos de la discusión: aunque se aceptara la hipótesis dudosa de que dos estilos musicales distintos pueden medirse y jerarquizarse, ¿bajo qué lógica tiene sentido comparar una carrera de 5 años con un repertorio de 30? Más aún, si buena cantidad de los clásicos queridos por el público masivo fueron escritos luego de lustros de trayectoria, ¿por qué la expectativa imposiblemente alta de ser un nuevo prócer nacional ha de caer, oh casualidad, sobre el hijo varón?

Es frustrante tener que argumentar “porque el patriarcado”, pero no existe otro motivo por el cual una parte del público argentino ha evitado durante tanto tiempo involucrarse con el arte de Benito Cerati, y en el caso de sí hacerlo, trivializándolo a él en el proceso. Esto no solo pesa sobre figuras queer: pienso en la excepcionalidad de Juana Molina teniendo que ser descubierta accidentalmente por David Byrne para ser validada en su propio país tras una década de trabajo. A la larga, cualquier señal de ambición o experimentación es interpretada como evidencia de genialidad, con la condición de tratarse de un hombre tradicionalmente masculino. En la música hay espacios delimitados que son asimilables para el consumo argentino. Benito se posiciona bien por fuera de estos. No hace rock barrial ni lidera una formación bajo-guitarra-batería. Tampoco es mainstream ni indie. Desde que debutó con Trip Tour, Benito Cerati no ha sido nadie más que sí mismo, y no existe mayor garantía si se aspira a una carrera duradera y significativa. Unisex es una obra de arte en la construcción de ese legado, sí, pero no lo llames un descubrimiento: simplemente no estuviste prestando atención.

Zero Kill – Unisex

2018 – Sony Music Entertainment Argentina

01. Cuidado con la cabeza
02. Could’ve Been
03. Narciso
04. I am Still a Man
05. Jesús…
06. Why Can’t We Get Along
07. Creí que hablabas en serio
08. Sebastián
09. Siglos
10. #AttentionWhore
11. Waving Goodbye