Un tiro, un acierto. Así fue Silent Alarm, el álbum debut de Bloc Party. En 2005, la escena post-punk de Londres contaba con nuevos protagonistas y la destreza musical del grupo británico convirtió a este disco en un clásico que definió la época. La punta de lanza fue “Banquet”, ese monstruo de mil cabezas del repertorio de la banda inglesa, con sus dos guitarras que conversan entre sí en ritmos y direcciones contrarias que representarían la creación, la magia y la vigencia de ese primer impacto.
“Desde que hicimos Silent Alarm, aprendí lo que significa armar un disco. Empecé a entender que tiene que haber algo conceptual que lo sostenga”, cuenta el cantante y guitarrista Kele Okereke, en conversación con Indie Hoy. “Para mí, Silent Alarm no tiene realmente un eje. Es un estado de ánimo, una sensación, pero no tiene un núcleo. Aunque fue bien recibido, de alguna manera reforzó la sensación en mí y en la banda de que, cuando volviéramos con el siguiente disco tenía que tratarse de algo. Tenía que tener un núcleo, un eje”.
Lograr un debut de semejante magnitud es un arma de doble filo. Pocas bandas sobreviven a un éxito tan temprano, un fenómeno que establece una vara alta y obliga a preguntarse qué viene después. “Si pudiera enviarme un mensaje a mí mismo al principio, diría: 'seguí adelante, estás en el camino correcto. Acordate siempre de escucharte a vos mismo y de callar las voces de la gente a tu alrededor. Vas a estar bien'", reflexiona Okereke.

Esa confianza les permitió usar su nueva plataforma para explorar temas más profundos en sus siguientes trabajos. “Cuando tenés un disco exitoso, y sabés que la gente está escuchando y prestando atención, tenés la oportunidad de decir algo. Creo que eso es probablemente lo más importante que nos permitió el éxito del álbum. Nos dio la confianza para creer en nuestros instintos musicales. Y todavía la tenemos”.
Hoy la banda está festejando dos décadas desde su lanzamiento y llega a Argentina este 4 de noviembre como parte de un tour aniversario. “Me estoy dando cuenta de que lo que más disfruto de estos shows es la energía de las canciones. Hay mucha fuerza en la música y en los ritmos, en cómo tocamos”, destaca. Veinte años después, Silent Alarm continúa revelando nuevas capas, incluso para su propio compositor: “Estoy empezando a ver cosas en las canciones y en las letras que no veía cuando las escribí, y eso se siente bastante mágico. Por ejemplo, si me hubieras preguntado sobre qué trataba “Plans” en ese momento, probablemente no hubiera sabido qué responder. Y ahora veo muy claramente que se trataba sobre un amigo mío, y mi preocupación por cómo estaba viviendo su vida”.
“Fue mi primer intento de escribir algo, y en ese entonces no me sentía tan responsable por las letras, porque realmente no lo pensaba mucho”, dice Okereke. Recuerda Silent Alarm como un momento de aprendizaje, de prueba y error. “No fue sino hasta el siguiente disco, A Weekend in the City, que empecé a pensar realmente en qué estaba escribiendo. Así que muchas de esas canciones [de Silent Alarm] son simplemente muy personales y algo abstractas”.
La historia es conocida: un joven Kele Okereke se abrió paso en un show de Franz Ferdinand en 2003 para entregarle un demo de "She's Hearing Voices" a Alex Kapranos, cantante de la banda, y al influyente DJ de la radio BBC, Steve Lamacq. Esa movida audaz era la manifestación de un deseo que Okereke cargaba desde siempre: “De chico, solo quise hacer una cosa en mi vida y ahora lo logré, esa es mi vida. Me doy cuenta de la suerte que tengo de poder ser creativo y vivir de eso: que mi trabajo sea expresarme y compartir mis ideas con el mundo. Es increíble, y también muy difícil de lograr”.
Apenas arrancaban, todos los sellos quisieron firmarlos, pero los integrantes fundadores nunca dejaron de tener presente que su prioridad era el control sobre su obra y no el rédito económico. Eligieron firmar con un sello independiente, Wichita, priorizando su filosofía y la intuición de que nunca iban a interferir sobre el proceso compositivo. “Además, viniendo de un entorno underground e indie, éramos súper conscientes de que no queríamos parecer 'vendidos' de ninguna manera”.
Lejos de dormirse en los laureles, la banda ya está gestando su séptimo álbum de estudio. Recientemente, Okereke reveló que están trabajando con el productor Trevor Horn, responsable de clásicos de Yes, Belle and Sebastian y los Pet Shop Boys. “El próximo disco es bastante autobiográfico: es sobre enamorarse de alguien y lo que pasa después de que se acaba el amor. A nivel sonoro, hay un álbum de ABBA que se llama The Visitors que fue una gran inspiración. Lo estuve escuchando obsesivamente porque me encanta la sensación fría, oscura y sintética que tiene”, adelanta. El último lanzamiento de Bloc Party fue “Flirting Again”, un single que ahora pelea por su puesto en el próximo disco. “Esa canción iba a aparecer hacia el final, una vez que la relación había terminado y las personas estaban separadas. Pero ahora no creo que vaya a estar, está por verse”.
La paleta de influencias de Okereke siempre fue ecléctica, virando desde el dance, hip-hop y R&B en A Weekend in the City (2007) e Intimacy (2008), al post-hardcore en Four (2012) y hasta rastros de góspel en Hymns (2016). Mientras trabaja en el nuevo disco, su playlist sigue siendo igual de diversa: “Durante un tiempo estuve un poco desconectado del indie rock y tenía ganas de volver a eso”, dice y cuenta de que estuvo escuchando el último disco de Blonde Redhead, una banda que los teloneó en su gira por Estados Unidos. Tampoco deja el pop de lado: “Estoy disfrutando bastante de Addison Rae. No es mi mundo, pero se siente como música pop divertida y sexy. Siempre es emocionante ver surgir a una nueva estrella pop y ver qué va a hacer”. También vio a Mk.Gee, alias del productor Michael Todd Gordon, en vivo y resalta el trabajo que hizo en el disco de Justin Bieber. “Yo no sé nada de Justin Bieber”, dice Okereke, ”pero Louise, nuestra baterista, es súper fan. Así que cuando salió el álbum, nos hizo escucharlo a todos, y la verdad es que me gustó”.
Para Bloc Party, los hiatos nunca fueron tiempos muertos, sino de oxigenación. Kele Okereke desarrolló una carrera solista extensa, el guitarrista principal Russell Lissack mantiene su proyecto Pin Me Down, y la baterista Louise Bartle (que se incorporó a la banda en el 2015), también compone por su cuenta bajo el alias NOVACUB. “Para mí, personalmente, siempre fue muy terapéutico tener una vía de escape musical por fuera de Bloc Party. Significa que hay espacio para que Bloc Party sea exactamente lo que sea que es”, explica Okereke. “Disfruto muchísimo de ese equilibrio entre poder colaborar con gente que quiero y respeto, pero también poder hacer lo mío y trabajar con otra gente”. Esta dinámica permite que el proceso de la banda sea más horizontal: “Siento que si no estuviera haciendo cosas fuera de la banda, podría volverme un poco tirano e insistir en hacer las cosas a mi manera”.
Bloc Party se presentará el 4 de noviembre a las 20:30 h en el Teatro Vorterix (Av. Federico Lacroze 3455, CABA). Entradas disponibles a través en AllAccess, 20% de descuento para socios de la Comunidad Indie Hoy.











