Los integrantes de Camperas están tomando cerveza mientras miran en trance Cemento 89, un show completo de Ratones Paranoicos. «Recitalazo», dice uno de ellos, y continúa: «En ese año estábamos saliendo de la panza de nuestras madres, y ellos no eran una banda rolinga, eran Joy Division.» De forma análoga, los Camperas no son ajenos a situarse en la intersección de influencias disímiles. El debut homónimo de los rosarinos se nutría de indie rock como fuente principal, pero también dejaba entrever punteos veraniegos de dream pop. Eso, por supuesto, cuando no estaban empujando su sonido a lugares más libres.

Esta confluencia testifica la heterogeneidad de la formación: Federico Oti (bajo y voz), Tomás Belloso (guitarra), Martín Jesus Ra (baterías) y Francisco Pianetti (teclados y sintes), provienen de lados algo distintos. Lo que sí los une ahora es el estar asimilando la partida de Agustín Gregori, antiguo guitarrista de la banda, quien también vocalizaba la mitad de su repertorio.

Fototeca es el primer single de la banda sin Agustín. Es, además, su primer track desde aquel disco del 2017. Su estreno llega en anticipación de dos fechas importantes para el cuarteto: por una parte, su presentación del 6 de julio en el Festival Satélite de Rosario; por otra, el 11 de julio en el ciclo IndieFuertes, fecha curada por Polvo Bureau, el sello insignia de la autogestión rosarina.

¿De qué trata «Fototeca»?
Federico Oti: Trata de una persona que no puede entender muy bien lo que es la línea de tiempo y piensa que puede volver a vivir lo que vivió hace una hora, dos días o diez años. No comprende ese lapso de lo que es pasado, presente o futuro, lo que lo lleva a tener trastornos en la vida cotidiana.

Uno de los rasgos distintivos de la banda era contar con dos vocalistas. ¿Cómo se inclinaron hacia esa dinámica?
FO: Francisco y Agustín fueron básicamente los fundadores de la banda. Agustín tenía sus propias canciones. Yo ingresé después al igual que Martín y Tomás, y vine con temas míos. Surgió la idea de que cada uno cantara las canciones que ya traían compuestas. Fue un acuerdo tácito que no se planteó. Ahora quedé yo solo como vocalista.

¿Por qué se fue Agustín? ¿Cómo afectó esa partida a la dinámica de la banda?
Francisco Pianetti: Agustín se fue porque sentía que no podía darle a la banda lo que él sabía que se merecía. El proyecto era todo para él y sintió que no tenía el tiempo o la energía para destinarle. En términos de lo que pasa ahora con nosotros siendo cuatro, recién lo estamos empezando a experimentar porque empezamos a ensayar hace unos meses. No tocamos nunca los cuatro solos así que hay que ver. La dinámica cambió pero va a salir bien. Las canciones que estamos haciendo quedan bien para una banda de cuatro.

Su tema más conocido se llama «Ed Wood». ¿Está inspirado en la obra del director o en la película de Tim Burton?
Tomás Belloso: «Ed Wood» es por una obsesión a las películas. Fue un momento en el que se estaba viendo mucho de ese cine pero el nombre está puesto en homenaje nomás. Somos un poco adictos a todo. Yo particularmente siempre miro el palo de Kubrick y Hitchcock.
FP: Puedo hablar de la última película que me gustó realmente. Fue hace un par de años atrás, pero Paterson de Jarmusch. Hacía mucho que no me pasaba que veía una película y quería que siga y no termine.

¿Qué se puede esperar de la fecha en IndieFuertes?
Martín Jesús Ra: Es nuestra segunda fecha en Buenos Aires. Nunca hicimos Niceto, Camperas solamente tocó en el Espacio Cultural Mi Casa. Con Mi Nave dimos nuestra segunda fecha de la historia en McNamara. Con Maia Basso nunca tocamos. Con Perro Fantasma compartimos un Encuentro del Otro Río. La idea es conseguir más fechas en CABA y de alguna forma empezar a despegarse de Rosario. No con rencor, pero sí con una idea de proyección.

¿Cómo caracterizarían la escena rosarina? ¿Es un lugar fértil para empezar una banda?
FO: Rosario es una ciudad chota en el sentido de competencia. Acá no se puede hacer carrera. Uno puede empezar un proyecto y va a llegar a un nivel, pero si querés proyectar un poco más vas a tener que salir de lo que es el micromundo rosarino. Hay cuestiones de ego entre bandas, y además se les da siempre el lugar a los mismos, tanto desde el Estado como desde otros lugares también. Es siempre la misma grilla. Eso genera algo de resentimiento en otros. Creo que la escena se está moviendo pero tiene que tratar de ser más inclusiva.

¿Cómo viven el hacer música desde lo autogestivo en el contexto sociopolítico actual?
MJR: El contexto es muy difícil. Pero tampoco podemos decir que no llenamos un lugar por la crisis social. No somos una banda tan reconocida. Sí creo que, así como se ve una brecha social muy grande entre la clase alta y la media baja, acá también podés hacer un paralelo y encontrar bandas que te cortan 600 tíckets y otras que no llegan a 30 y le tienen que pagar al bar por el sonido. Asimismo, hay muchas bandas y creo que el 90% de quienes tocamos en Rosario lo hacemos a pesar de la crisis y lo seguimos haciendo igual, por más que no se toque para tanta gente. Si te fijás cada vez hay más bandas en Rosario, pero es muy difícil que vivan de tocar.
FO: Para mí, en este contexto, la manifestación artística es una excepción. Tenés que tener muy solucionadas un montón de cuestiones de la vida para poder explayar tu arte. Sino se hace muy cuesta arriba, porque es muy difícil solventar tantos gastos de ensayos, grabación, viajar a Buenos Aires a tocar. Ahora, por ejemplo, sacamos un single de una sola canción. Después va a venir un videoclip. Estamos probando esa forma de ir sacando la canción para ver si anda. No hay una fórmula sino que se dan casos que tienen más que ver con la situación de cada banda en particular, sean oportunidades, posibilidades de viajar o costear su propio material. Un disco lleva una determinada cantidad de tiempo que hoy en día no se contempla tanto, y mientras tenés que estar constantemente subiendo información nueva a redes para no ser olvidado.

Ahora los límites se difuminan cada vez más. Una banda como Usted Señálemelo que en otro momento hubiese sido respaldada por un sello grande, hoy puede estar tocando y compitiendo con una banda independiente que recién empieza.
FO: En el hipotético caso de que Charly García hubiese surgido en esta época, creo que estaría en la misma situación que Usted Señálemelo. No existen más esas bandas monumentales de estadio que tienen su propio jet privado reservado para estrellas de rock. Ese tipo de banda mainstream no existe más. Creo que la última así de grande debe haber sido Babasónicos o Tan Biónica. El Mató quedó con los resabios de la posibilidad de ser una banda mainstream, pero hoy en día se terminó esa idea de vivir como un duque siendo rockstar.

¿Creen que esa ostentación se mudó al mundo del trap?
FO: Puede ser. O quizás son solamente pantallas y una careteada de las redes sociales. Capaz que vivís como un croto en la semana. Todo bien, pero el trap se origina en Estados Unidos y acá nada que ver.
MJR: Me gustaría agregar que este es un contexto específico en Argentina. Por ejemplo, para vivir de la música en Europa o puntualmente en España, con que a vos te escuche entre el 5% y el 15% de la población ya podés vivir de la música tranquilo, tocando y que te paguen por tocar. Acá en Argentina, para vivir de la música y no tener que trabajar de otra cosa, te tiene que escuchar el 70% para que sea redituable. Es una cosa contextual nuestra que cueste tanto. Hay bandas que quizás tienen el mismo ímpetu que una de acá y hace muchísimo con menos, y de todas formas puede subsistir sin tener que ir a cumplir ocho horas al mercado central.

¿Sienten que es un buen momento para ser una banda de varones en el indie rock en términos de recepción y hype?
MJR: Yo creo que una respuesta muy fácil es excusarse diciendo que una banda de chicas es más famosa o tiene más posibilidades porque son chicas. Quizás encontrás un ejemplo particular donde pueda funcionar esa teoría, pero habla mal de uno descansar en esa excusa. Es un poco de nivelación. Enhorabuena. La forma de verlo es que se están abriendo más puertas a mujeres, no que se nos cierran más puertas a nosotros.

Foto: Francisco Castells

¿Cuáles son sus influencias musicales?
TB: Devo, Led Zeppelin, St. Vincent, los Ratones, The Clash, The Kinks, todo ese palo. New York Dolls, Stooges. Anda por ahí, un poco de la historia del rock.
FP: Joy Division… Mucha música nueva que está en Spotify y a los dos días te olvidaste que escuchaste, pero te pegó y anda por ahí. Eso ahora se está viendo muchísimo. Las estrellas de rock ya no existen y los álbumes van a desaparecer. Es todo colaboración. Cambió la forma de grabar, presentar y editar música. La idea de banda como grupo de amigos que salen a tocar de alguna manera se está perdiendo un poco.

¿Si se está perdiendo, qué plenitud derivan de estar en una banda personalmente?
FO: Nosotros venimos de una generación en la que esas bandas estaban en la cresta de la ola, venimos con ese chip y disfrutamos de eso.
MJR: Yo particularmente me siento un baterista de canciones. Soy bueno poniéndole una batería a una canción. Sé tocar funk, estilos o zapar, pero no transmito lo mismo que cuando estoy haciendo las vueltas necesarias para un tema: parando cuando hay que parar, haciendo un pasaje que sea específico. Me siento mucho más cómodo de ese lado de la composición. Quizás podés estar seis horas tocando una base de blues y yo prefiero tocar dos minutos de lo que tengo que tocar.
FP: Mi caso no es intentar vivir de la música o hacer una carrera sino simplemente hacer algo que me gusta. No hay nada más lindo que disfrutarlo y aparte estar con amigos. Va por ahí, con responsabilidad y sabiendo que contamos cada uno con el otro.
TB: Tener una banda hoy en día hace que la vida sea un poco menos cruel. También hace que uno invierta tiempo en algo que sirve. Hace bien al cuerpo y al alma. No mucho al cuerpo. [Risas]

¿Para cuándo el segundo disco?
FO: Estamos probando todavía porque sacamos un single y hay nuevas canciones. Estamos viendo en qué formato pueden llegar a salir, si va a ser un LP, un EP o si van a salir de a tandas. Todavía estamos en un proceso de encontrarnos nosotros cuatro y de ver cómo va funcionando. Ahora salieron un montón de canciones en un lapso de tiempo muy corto, canciones que ya veníamos componiendo, que ya teníamos con Tomi y que las pudimos resolver muy rápido. Es arrancar de nuevo así que estamos en ese mambo de ver cómo van a salir esas canciones, en qué formato y qué estilo les vamos a dar.

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Camperas se presenta el sábado 6 de julio en el Festival Satélite en La Sala de las Artes (Suipacha 98 bis, Rosario), y el jueves 11 de julio en Niceto Club (Av. Niceto Vega 5510, CABA).

Foto principal: Francisco Castells.