En la música de Nazareno Nota, más conocido como simplemente Nota, no hay un mapa de referencias ni un panteón de héroes, sino sus entrañas. Con una transparencia brutal y una sensibilidad enorme, el músico de Rafael Castillo, La Matanza, se atiene a una única regla: la sinceridad absoluta. “A veces me doy cuenta de que es un error porque te exponés mucho“, dice en conversación con Indie Hoy. “Está bueno que todo lo que digas lo pienses, pero no hace falta que digas todo lo que pensás”. 

Sin embargo, no puede evitarlo. Su propuesta sonora es un reflejo directo de esa urgencia de buscar la identidad propia en su estado más puro, algo que él asocia a la niñez. La voz está ahí para expulsar más que para agradar, oscilando entre el grito desgarrado y el volumen confesional. A su vez, la instrumentación que lo acompaña en vivo (bajo, batería y guitarras) lo hace sin pulir las asperezas. “Me gusta y me identifico con la actitud punk rock: lo que decís tiene que ser porque lo estás pensando y lo que hacés tiene que ser porque lo estás sintiendo. El punk se trata de la honestidad. O ni siquiera honestidad, de coherencia. Intento vivir eso todos los días”.

Después de años produciendo con lo que tenía a mano y sin demasiado esfuerzo en que sonara pulido, El Nota publicó este año su primer disco de estudio: Subidos al pony, a través de Hora Cero Records. Grabado en el estudio Unísono de la mano de Estanislao López en la producción, el album es definitivamente un salto cualitativo en lo técnico, sobre todo teniendo en cuenta que su primer EP se llama Autotune mal (2021) porque unos ruidos de ambiente quedaron en la grabación y se corrigieron con un autotune que no termina de hacer su trabajo al 100%. 

EL NOTA - Gaby Caniza (visualizer oficial)

Desde los principios de su carrera, El Nota busca exorcizar en sus canciones su parte más frágil, vulnerable y descarnada. Sus letras tienen la capacidad para detectar la tragedia en la rutina, como se ve en “Los colectivos llenos” de Autotune mal, donde la mirada ajena se convierte en un espejo del dolor propio. En Subidos al pony, el desencanto adopta una forma incluso más personal. La canción “Gaby Caniza” funciona como ejemplo. El Nota la tituló así porque la sucesión de acordes le recordaba al artista indie con quien comparte una misma sensibilidad cancionera y quien lo invitó a participar en su disco. “Pero la canción habla de matarse“, dice. “Ese tema me hizo re mal, porque lo escribí a principio del año pasado y la letra decía 'Espero pegarme un tiro aunque me muera de EPOC', como diciendo 'espero tener control sobre mi muerte'. Y mi viejo se murió de EPOC en octubre del año pasado. Me agarró una cosa fea, sentí que lo tomé a la ligera metiéndolo en una canción como si nada, y era una realidad que me estaba atravesando”.

Pero su proyecto se trata de pensar las letras más que como mera catarsis: “Hay un ejercicio de ingeniería de mi parte: yo no quiero decir que me quiero matar por mi ex novia, por más que sea verdad. Quiero encontrarle la vuelta para decir que vos, por más que no estés sufriendo por tu ex novia, también te querés matar porque hay algo en el mundo que simplemente no está bien”.

Subidos al pony es un disco construido por y para la canción “Le conté a mi psicólogo de vos”. “Tenía ese tema que no encajaba con el resto de las cosas que estaba componiendo en ese momento. Por eso tuve que encajar el disco alrededor del tema y no al revés”, comenta sobre su canción más popular. “El tema tiene una ingeniería de composición. Lo veo y le digo 'no te amo'. Es un hijo concebido al que no podés amar por más que lo intentes, y ese chico va a crecer para ser delincuente. Si estuviera orgulloso de ese tema, sería peor”.

Ese comentario muestra la ambivalencia que tiene El Nota con respecto a su propia música. “Hubo bastante autoboicot: hacer una tapa con inteligencia artificial ya te habla de lo que piensa el autor de lo que está haciendo”, admite. “El mensaje que di es: no me siento del todo conforme con lo que estoy haciendo acá. Acá te va una inteligencia artificial para decir que no quiero pensar más en esto”.

Sentimientos similares surgen cuando habla de ser un “artista independiente”. Es algo con lo que El Nota tiene una relación conflictiva, viéndolo menos como una medalla y más como una consecuencia de las circunstancias. “Yo no sabía cómo empezar, estaba buscando mis propias herramientas de autodifusión de una manera muy rústica y atravesaba mucha frustración. Lo siento como mi experimento fallido. Me cansé de buscar mi propia grabación y mis propias fechas. Se me complicó, no me supe publicitar y terminé agarrando un sello”, continúa. “Si bien Hora Cero Records es un sello independiente y se maneja de una manera con la que estoy muy de acuerdo, me cuesta conectarlo con la palabra 'independencia'. Lo mío viene mucho del rock y de la mismísima anti-publicidad: para ser independiente no tenés que depender ni siquiera del mercado”. 

El nota (2025)
El Nota. Foto: Román TV

No son pocas las veces que el músico aparece en los flyers como “La banda del Nota”. La formación incluye a un grupo de músicos que buscó él personalmente en el conurbano, personas que estén atravesando problemas y pueden entenderlo. “Quiero sentirme identificado con la gente con la que toco”, dice. Sin embargo, no es tan simple cuando surgen discusiones que giran alrededor de los principios y el arte. “El más grande tiene 30 años y el más chico tiene 19, los dos guitarristas. El de 30, después de pasar por un montón de bandas fracasadas y estar cagándose de hambre, dice: 'Bueno, vamos a tomarnos esto en serio, vamos a transar y, si hay que sonreír, vamos a hacerlo'. Yo pienso lo mismo. Y el de 19 estaba defendiendo la pureza del arte, la actitud de romper y de ser punk, de cagarse en todo. Y yo también pienso igual que él. Pero esas diferencias se solucionan con diálogos sentimentales”. 

El Nota encajó con facilidad dentro de una escena y comparte escenario con bandas que están claramente segmentadas en casilleros como shoegaze, rock psicodélico, post punk, dream pop. Su derrame de sinceridad, sin embargo, no encaja con facilidad en ninguno de estos casilleros: “Hay que pensar en muchas tecnicalidades para lograr hacer eso y yo me quedo más con el contenido, con el cancionero, con la guitarra criolla en la plaza”. Así, la canción aparece como vehículo para decir una verdad y esta verdad tiene una razón de ser: incomodar a la sociedad. Menciona como ejemplo Algunos sueños son para los chetos: “Ese disco apuntaba a todo Capital desde Rafael Castillo y generó un tema de conversación dentro del ámbito de la música. Pero se quedó ahí. Creo que eso es lo que lo hace lindo y lo que lo limita al mismo tiempo”.

EL NOTA - El France?s (Concept Video)

Ese eje sigue presente en su último disco con “El francés”, una canción que escribió hace diez años. “Esa canción ya tenía una vuelta de tuerca. Era un ataque no solo a la derecha más recalcitrante, sino a la clase media estudiantil porteña indie”, dice y recuerda los días cuando era adolescente e iba a ver a bandas como Tobogán Andaluz. “Veía cada cara de limón“, cuenta. “Yo estaba todo sucio, venía de viajar lejos y me miraban como si vendiera medias, sin ánimos de ofender a nadie que venda nada. En el indie está esa moda de hacerse el revolucionario, pero en definitiva son todos abogados”.

Lejos de acomodarse en el reconocimiento reciente, El Nota siente la necesidad de patear el tablero. El cariño de la escena, paradójicamente, despertó en él un instinto de reacción: si lo abrazan demasiado fuerte, él empuja para ver qué tan real es ese afecto. Por eso está trabajando en un próximo disco que profundiza en el enfoque social y la crudeza de la realidad. Adelanta que hay una canción que trata sobre llegar a la universidad tarde porque el tren se atrasó a causa de que alguien se suicidó. “Te ponés a las puteadas, pero en realidad se mató alguien”, dice.

El Nota (2025)
El Nota. Foto: Román TV

Frente a la importación acrítica de modelos anglosajones, El Nota aboga por una suciedad propia que reconoce que le falta al indie local: “Tengo la ambición de que mi música suene nacional y suene latina. Yo lo siento muy presente, pero no lo veo presente en la movida. A la movida le falta una banda de negrura. Y no hablo de negros de piel, hablo de negros de alma, como dice esa frase de facho”. En este sentido, la identidad no es para él un disfraz que se pone y se saca, no se trata de hacer videoclips tomando cerveza en la esquina del barrio para exagerar una identidad. ”Todo lo contrario: la autenticidad exige profundidad“, afirma. “Tenemos que tener una entidad que sea igual de importante y que se tome igual de en serio a como te tomás a My Bloody Valentine o al cine noir”.

A pesar de que El Nota parece buscar la identidad más primitiva, en su música y en sus entrevistas está constantemente reflexionando sobre sí mismo y su rol en la sociedad. “Lo que pasa es que nos queremos sentir individuos, por más que lo que necesite la sociedad sea un poco más de colectivismo y aceptación entre nosotros. Estamos tan perdidos en el enjambre —sé que es un término de Byung Chul-Han aunque no lo leí— que estamos buscando desesperadamente tener una separación de todo lo demás y de toda la entidad de Internet para encontrarnos a nosotros mismos“, dice, dando un diagnóstico no muy optimista. “Al final formamos parte de una masa amorfa donde buscamos desesperadamente nuestra propia individualidad. Y buscando eso, no podemos ser buenas personas, porque estamos demasiado metidos dentro de nosotros, queriendo marcar nuestra diferencia y cagándonos en el otro de alguna manera u otra”.

El Nota se presentará el miércoles 3 de diciembre a las 20:30 en Niceto Club (Cnel. Niceto Vega 5510, CABA). Entradas disponibles a través de Passline, 20% de descuento para socios de la comunidad Indie Hoy.

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