El ciclo Sonido Konex vuelve a encender la temporada con una edición que reúne a tres proyectos en plena transformación: Mi Amigo Invencible, Máze y Mora y los Metegoles. Tres mundos distintos, atravesados por búsquedas que no se repiten y una misma urgencia por experimentar.
Mi Amigo Invencible atraviesa un momento de reconexión creativa luego de celebrar los diez años de La danza de los principiantes (2015). “Siento que nos dejó flotando en una isla hermosa”, dice Mariano Di Césare en conversación con Indie Hoy. “Mezcló dos mundos: el de hoy y el de un disco que nunca sentimos como parte del pasado, porque lo pensamos para ser atemporal”.
Ese regreso a la danza abrió una puerta inesperada: “Nos hizo reencontrarnos con un nivel de intensidad que estaba ahí, escondido”, cuenta Mariano. “Ahora estamos haciendo canciones sin control, confiando en que el sonido aparece solo cuando tocamos”. En este mapa, aparece “Rayo de sol”, una canción junto a Zoe Gotusso que funciona como faro para lo que viene: “Es un nexo con el futuro, una señal de algo que todavía no tiene forma”, dice Arturo Martín. Entre lo que vuelve y lo que se reinventa, la banda afila un nuevo capítulo .
En apenas tres años, Máze, el proyecto de Santiago Mazzeo, fue encontrando distintas caras, distintos climas como se ve en el pulso crudo del EP Todo por dos pesos (2022), el costado pop-new wave del single Aguinaldo (2023) o la intimidad folclórica del segundo EP Un invento (2025). En ese recorrido, apareció Indemnización, quizás su entrega más desbordada hasta ahora: “Quería plasmar la locura que conlleva tocar en vivo cuando estoy cargado de energía”. Por eso el sonido se ensucia y roza lo metalero. “Buscaba algo más crudo, más polenta, más distorsionado. Como tirar un Slipknot, pero a mi manera”, se ríe. “Indemnización” cierra, además, un ciclo temático. “Se terminó el concepto de la plata. Justamente es el último pago”. Con un primer disco largo en camino, Máze entra ahora en una etapa distinta.
Mora y los Metegoles acaba de atravesar su propia revolución interna. Mundo moderno (2024) no solo amplió su audiencia: les cambió la forma de pensar el proyecto. Para Mora, el impacto fue inmediato y profundo. “Fue como una nueva vida, lo que hemos vivido. Me sigue dejando y me seguirá dejando una nueva visión de cómo componer, grabar, producir, de cómo pensar un disco como una obra”, cuenta. La clave, dice, estuvo en un estado particular de claridad: “Hubo una lucidez en el momento de hacerlo que otras veces no tuve. Es difícil entrar en ese estado, estar tan presente con lo que hacés”.
Esa lucidez también vino con una mirada más amplia sobre el oficio. “En otro momento estaba más ensimismada, hacía por inercia sin tratar de entender. Esta vez pude leer lo que estaba diciendo y lo que estaba haciendo yo”. Esa permeabilidad —dice— es lo que le dio al disco su identidad: menos juego, más sarcasmo, y una sensibilidad que captura la crudeza de la época sin perder el pulso emotivo. El álbum también les abrió el camino a experiencias que venían soñando desde hace años, como hacer giras internacionales. Y resume el vértigo con una frase que define perfectamente la etapa que están viviendo: “Sacar discos es eso: patear la pelota un poquito más adelante y poder mirar un poco más para adelante”.
Antes de su presentación el sábado 6 de diciembre en CC Konex, las tres bandas hablaron con Indie Hoy para compartir sus recomendaciones musicales, literarias y cinematográficas.
Tango, clásicos del indie y joyas ocultas
Los discos elegidos forman un territorio diverso donde conviven la experimentación, la intimidad y la devoción por esas obras que acompañan etapas completas de la vida. Hay descubrimientos recientes, obsesiones que vuelven con fuerza y álbumes que funcionan como faros emocionales.
Mariano Di Césare de Mi Amigo Invencible: Me llegó un vinilo de Astor Piazzolla en vivo en el Teatro Regina, donde estrenó Cuatro estaciones porteñas para un teatro semivacío. Es del 70, antes de hacerse más conocido en los 80. Es una de las primeras grabaciones en vivo en las que Piazzolla participa. Hay un audio al comienzo donde se excusa un poco por la precariedad al grabar, pero dice que es la primera vez que graban después de diez años tocando juntos. No sabés lo que suena ese disco. Llegué a un momento en el que escuché Piazzolla por primera vez prácticamente, porque lo conocía de siempre, pero este vinilo es otra cosa.
Arturo Martín de Mi Amigo Invencible: Escuché hace poco un disco de Bruno Pernadas de nuevo, Those Who Throw Objects at the Crocodiles Will Be Asked to Retrieve Them (2016). Es un músico increíble y tiene una orquesta muy friki. El disco es tan indescriptible como el nombre. Tiene una profundidad de cosas y colores tremenda. Atraviesa paisajes a través de una orquesta y está increíble. Es música clásica instrumental sin género: bastante progresivo, suena carioca pero no es carioca por la instrumentación. Rarísimo.
Máze: Un disco que recomiendo, que lo escucho siempre, es el primero de Manager Capitalista, Menos es más (2016). La banda tiene 600, 700 oyentes mensuales, por ahí anda, y la verdad es que no tiene desperdicio. Está bien grabado en términos de casero y te inspira: te dan ganas de hacer canciones, tipo cancionero, y las letras están buenísimas. Después otro que estoy escuchando mucho es Imagine (1971) de John Lennon, me llega profundamente. Y también un disco nuevo: Nuestra forma de bailar (2025) de Pérez. Tuve la suerte de tener la preescucha. Me compré unos Microlab que suenan re bien y lo pude disfrutar. Me encanta la música que está sacando Pérez últimamente. Simplemente los amo, me llegan desde que escuché 17 canciones para autopista.
Mora Palvi de Mora y los Metegoles: En estas últimas semanas estoy bastante obsesionada con el último disco de Srta. Trueno Negro, El sonido de la felicidad. Es una banda que me gusta hace mil años. Antes vivía en La Plata, ahora vive en Granada, y está buenísimo. Me pasó un poco lo mismo que con el último de los 107 Faunos: son bandas que escucho desde adolescente, con las que he tocado, y de repente aparece esa lucidez de vuelta. Estoy escuchando ese disco todos los días. Su poesía siempre me interesó: cómo escribe, las palabras que usa. Ahora que vive en España aparecen otras imágenes, pero sigue siendo muy argentino. Tiene una forma de escribir muy coloquial y muy poética al mismo tiempo. Y siento en esa banda algo despojado, como si las cosas salieran sin pensarlas. Me pasa también con The Cure: es música, viste. No es un género, no es una cosa pensada. Eso me gusta: su soltura para decir las cosas.
Directores que no fallan, orgullo nacional y un diploma de alternativa
Entre escenas que marcaban infancias, búsquedas estéticas que todavía resuenan y obras que cuestionan la forma misma de mirar, aparece un denominador común: cada una de estas películas dejó una marca precisa en quienes las recomiendan, ya sea por su potencia visual, por el mensaje escondido entre líneas o por la manera en que revelan algo sobre el tiempo y sobre uno mismo.
Arturo Martín: El extraño mundo de Jack (1993) fue la primera película que me cambió la forma de dedicarle tiempo al cine. Hay un mensaje ahí: hay que dedicarle más tiempo a lo que está pasando en la pantalla. Esa película me transformó. Año 1994, yo tenía ocho años. Ya decía: este tipo es alguien y quiere ser otro, pero al final lo mejor era ser uno mismo. No lo debatía con esta claridad, pero algo de eso pensaba a los diez años. Y además, con esa estética gótica… ¿quién no quería ser así? Re emo al toque.
Mariano Di Césare: Creo que hay una que está muy buena y me gustaría verla hoy en día: F de falso (1973) de Orson Welles. Es una película que trasciende todo. Y [Stanley] Kubrick también… Kubrick me parece el mejor director. Entonces, qué sé yo: te diría todas las películas de Kubrick para siempre.
Máze: Vengo viendo mucho cine argentino. Fantasma de Buenos Aires (2008) es una peli que vengo recomendando en otros medios también; está gratis en YouTube y tiene una escena del robo en el bondi que es buenísima, porque el chabón como que se para de mano porque está completamente poseído. Está muy buena y, la verdad, que sea argentina me llega un poco más, porque me conecta. Después, internacional, Boyhood (2014). Me la vi dos veces. El pibito que crece, que se grabó en tiempo real, afirmando eso de la perseverancia, de estar con una misma idea tantos años. No me quiero imaginar lo que habrá sido en términos legales. Pero más allá de eso, la obra termina siendo conmovedora porque te hace entender que la vida tal vez no tenga una especie de trama: a veces son simplemente muchos hechos que te van curtiendo y te van haciendo entender cosas.
Mora Pelvi: Soy medio anti series, pero este año miré Twin Peaks (1990) por primera vez. Me falta la última, así que todavía estoy ahí, pero sí: entré en ese viaje en el que nunca había entrado. Sentía que estaba fallando como alternativa, como que no me habían dado el certificado, el diploma. Ahora entiendo todo. Es alta serie. Me encanta la cuota de [David] Lynch en general. No es que sea fanática, porque tampoco soy tan de los fanatismos fuertes.
Biografías de rock, relecturas de clásicos y un oráculo de poesía
Las lecturas elegidas forman un territorio sensible donde conviven la introspección, la memoria y el descubrimiento. Entre poesía, filosofía y relatos biográficos, los libros aparecen como compañías que iluminan procesos creativos, abren preguntas y dejan marcas silenciosas.
Mariano Di Cesare: Un libro que en realidad es un cómic: Altavista (2014), de Fernando Calvi, un ilustrador. Condensa poesía, dibujo, historia, relato, novela. Es de lo mejor que he leído. Es una historieta, un cómic largo, increíble. Te vuela la cabeza. Está descrito con un nivel… de resta, no tiene artículos, está muy zarpado. Es poesía en cada cuadro, una historia con cada dibujo. Te deja mucho.
Arturo Martín: Después de que Las Pelotas invitaran a cantar a Marian en Obras quedé flasheado. Fue increíble. Al otro día fui y me compré el libro de Oscar Jalil, la biografía de Luca Prodan [titulada Luca Prodan. Libertad divino tesoro, 2015]. Lo recomiendo fuertemente, porque repasa toda la historia, la vida de Luca. Para mí ahí está el gen máximo del rock nacional. Entonces, para empezar desde cero, fui ahí después de haberlo visto a él con Las Pelotas.

Máze: Últimamente estoy releyendo Siddhartha (1922)de Hermann Hesse. Te marca. Esto de la doble vida, ¿no? Ser un vagabundo que no pide nada y trata de no sentir, y de repente enamorarte y querer acoplarte a las necesidades del otro. Yo siempre trato de llevar los libros a mi vida, y Siddhartha te deja una enseñanza finita, tranquila. También estuve leyendo El hombre en búsqueda de sentido (1946) de Viktor Frankl. Eso de escribir en papelitos chiquititos para guardar la data que tenía en la cabeza, incluso con hambre, tomando sopa aguada, tratando de recordar sus pensamientos y de darle un sentido a todo eso para no caer en el trauma más profundo… la verdad, es de las cosas más conmovedoras que leí.
Mora Pelvi: El libro que más me movilizó es una antología de poesía femenina argentina de los 40 y 50. Era una recopilación de mujeres. Una antología completa. Había un poema de María José Muñoz Larreta que me gustó mucho. Este año hicimos un retiro compositivo y me llevé ese libro. Fuimos a Playa Quequén, al lado de Necochea. Conocimos al baterista de Los Inciertos, que tiene un complejo con containers donde armó un estudio, y nos dijo: “Vénganse a grabar acá”. Me lo dijo una vez más y puse fecha. Fuimos nueve días, en el medio de la nada, con la vista a los acantilados, loros, enanos de jardín por todos lados, y teníamos nuestras casitas donde dormíamos y estaba el estudio… nuestro propio complejito. Ahí le dimos rienda suelta a la imaginación. Ese libro estaba en mi biblioteca hace un montón; me lo había dado mi vieja. Es una edición blanca, de papel rugoso, como que se puede ensuciar fácil. A la noche, mientras jugábamos al truco y tomábamos fernet, lo abríamos como un oráculo: leíamos un poema y lo charlábamos, googleando palabras, dejándonos llevar. Aparecían imágenes del mar, de las sombras, del viento. Empezó a resonar en el paisaje y fue un redescubrimiento. Después me lo leí todo, pero en ese momento fue como tener un tesoro en la mano.
Mi Amigo Invencible, Máze y Mora y los Metegoles se presentan el sábado 6 de diciembre a partir de las 17:30 en CC Konex (Sarmiento 3131, CABA). Entradas disponibles en la ticketera oficial del Konex.












