Emergido como solista tras la disolución de Teleradio Donoso, Alex Anwandter ocupa hoy un lugar de prominencia en la escena musical chilena. Con dos discos de estudio a su nombre, Rebeldes y Amiga (este último designado por Indie Hoy como uno de los mejores quince de su año), el artista ha logrado definir una voz creativa singular e inmediatamente reconocible, sirviéndose de géneros como el pop y el disco para infiltrar su necesario activismo político.

A propósito de Latinoamericana, su nuevo y anticipado álbum de estudio a lanzarse el próximo 12 de octubre, y de su primer show en Lima programado para este jueves, conversamos con Anwandter sobre el estado de sus proyectos actuales. Sus respuestas, como era de esperarse, portaron el mismo grado de calidez y elocuencia meticulosa que destila toda su obra.

Estás por lanzar tu nuevo álbum de estudio. ¿Cómo te sentís con respecto a Latinoamericana en comparación a todo lo precedente?
Me siento muy tranquilo y satisfecho. Quizás hasta más confiado que nunca. Siento que es un disco súper sólido. En otras ocasiones he tenido ciertas dudas como: “esta canción no sé si irá a gustar”, o no sé qué. Y en esta oportunidad me siento muy confiado. No sé si es porque ya estoy más viejo o si puedo decir que está mejor, pero cuando terminé Latinoamericana me quedé con una sensación de que nadie más podría haber hecho ese disco. Al mismo tiempo me gustaba, entonces siento que esa es una meta alcanzada en términos de identidad artística. Tampoco es que es una especie de reinvención de la música [risas], pero la síntesis de elementos que están ahí flotando no está en otros lados entonces me sentí muy cómodo.

¿En qué difiere sónicamente?
Me pasó algo parecido en términos de sonido: siento que tiene una identidad muy propia mía. Sí intenté hacer un ejercicio curioso y medio retro-futurista de música. Yo creo que pensaba en 1978, pero eso ya más en términos de producción y de sonido y de técnicas de grabación que quizás de estilos musicales. Ya la misma “Locura” no es un ritmo que existiera en el ’78, pero va y viene en ese retro-futurismo.

Me fascinó eso de que sentiste que es un disco que nadie más podría haber hecho y que es la primera vez que te sentís confiado respecto al material. ¿Qué parámetros tenés –o tuviste en esta ocasión– para decir: “este disco funciona”?
Tengo, ya a esta altura, mis técnicas. Las canciones pasan por muchos filtros antes de ser publicadas. Desde el mero tiempo que me demoro, las canciones como que van cayendo por su propio peso. Sé cuáles son buenas y cuáles que me entusiasman a mí en principio en verdad tengo que abandonar. Estas pasaron todos esos filtros, que incluyen desde emocionarme solo escuchándolas mientras camino por la calle, o bailarlas en el estudio y saber que realmente se pueden bailar las canciones bailables. El principal filtro para mí es sentirme conectado: sentir una conexión sincera con lo que estoy diciendo y con lo que estoy intentando transmitir. He ido afinando ese auto-detector de sinceridad con el tiempo y ya lo tengo bastante afinado. Latinoamericana tiene esta cualidad que fui desarrollando progresivamente en mis dos últimos discos. Tiene esta sinceridad que me deja tranquilo: estoy diciendo algo que es real y que me importa y que puedo defender con confianza.

En esta instancia en particular, ¿qué quisiste decir sobre la experiencia latinoamericana? ¿Qué temáticas aborda el disco?
Bueno, no sé si realmente funciona así, como que uno tiene una lista de temáticas que va tachando cuando hace canciones. Afortunadamente, el arte nos da una dimensión más irracional, más emocional y más abstracta de estos temas; y es justo su capacidad de iluminar que hace que valga la pena seguir haciendo canciones. Pero obviamente hay temas que ya he tocado. Por decirte, cosas de género, cosas políticas… En esta ocasión, intenté hacerlo de una manera más poética quizás de lo que había hecho en los dos últimos discos. Lo hice así porque siento que en Rebeldes y en Amiga quedó súper claro lo que yo pensaba con respecto a un montón de cosas. Entonces hubiese sido reiterativo seguir explayándome sobre cosas que ya estaban claras.

Eso que mencionás es uno de mis rasgos favoritos de tu música: tu capacidad de servirte de un género como el pop, al que por ahí se lo asocia injustamente a lo frívolo, para hacer algo contestatario y de mucha sustancia y carga política. ¿Qué tiene el pop que lo haga útil como vehículo de protesta para vos?
Yo me aproximé al pop sin compartir la premisa que tú mencionaste –no digo que sea tuya–, pero sí es una visión bastante extendida del género. Yo pienso que el pop es una música muchas veces más auténtica y sobre todo más colectiva.

Sin dudas.
Estoy hablando en oposición del rock del hombre blanco y de la tribulación interna del hombre blanco como la pseudo-autenticidad. Pienso que esa cualidad de comunión que tiene el pop de los ritmos bailables nos conecta. Son una base mucho mejor para tocar temas colectivos que una guitarra y la tristeza del día nublado.

Foto: Cortesía prensa

En Argentina se suele hablar mucho sobre la escena musical de Chile y sobre cuán fértil y relativamente joven es. Siendo vos uno de sus principales referentes, ¿hay algún rasgo que unifique a la comunidad musical chilena o alguna característica que defina su identidad?
Podría elucubrar un poco sobre mi generación, y un rasgo que vi que teníamos en común –hace mucho tiempo, cuando empezamos a hacer música–, y que nos diferenció de muchos otros países, era justamente esta especie de desprejuicio de no tener ningún problema en incorporar nuestros gustos por los Guns N’ Roses o Bach a nuestra música, y desde ahí crear. Siento que, por alguna razón, otros países de Sudamérica se demoraron más en llegar a eso. En verdad tengo una teoría y es que en Chile estábamos totalmente abandonados. No teníamos industria musical. Nadie apostaba ni daba un peso por nadie. Entonces teníamos la libertad absoluta de hacer exactamente lo que quisiéramos.

Personalmente, gravito hacia tu música por su componente más up-tempo y tus guiños al house, pero hay una canción tuya que sobresale en tu repertorio y se llama “Manifiesto”. No sé si habrá sido una referencia consciente, pero me remitió a un poema de Pedro Lemebel que se llama igual y te quería preguntar cómo te sentís vos, como persona queer pero también y más que nada como figura pública, con respecto a tu existencia siendo un manifiesto: que cualquier acción tuya suscite rechazo o asombro o se entienda como gesto político. ¿Eso es algo que te enorgullece o un peso que te agota? ¿Cómo lo vivís?
Yo creo que lo vivo como lucha, como la mayoría de la gente que se hace consciente y decide verbalizarlo, concientizarlo, o incorporarlo a su trabajo, que ya es menos gente, por supuesto. Yo creo que esa consciencia sobre cómo afecta a los cuerpos y los comportamientos del cuerpo en público –lo que no es permitido y es negado, etcétera– determina la manera en que uno se mueve en el mundo. Ese poema de Lemebel fue una inspiración pero más que el poema, él. Antes que muriera, era muy común verlo por un barrio del centro de Santiago y tenía una especie de postura muy erguida y muy linda. Una manera muy cómoda de caminar. Eso era el manifiesto hecho cuerpo en el fondo. Era su manera de caminar. Pero Víctor Jara también tenía una canción que se llama “Manifiesto” y un disco que se llama Manifiesto. Ese disco hacía un esfuerzo de reconectar el arte con su contexto y con los temas sociales. También era una especie de guiño a Víctor Jara.

A la hora de componer, ¿tenés en cuenta a las disidencias que te están escuchando?
No lo pienso así, pero lo que me sucede es que me llegan cartas o mensajes o reacciones y ahí entiendo un poco cómo actúan justamente las canciones. Es, como mencionábamos antes, irracional o más emocional e incuantificable. Y es muy lindo porque son todas reacciones distintas, personales y sinceras; y lo atribuyo en parte a que yo buscaba esa relación con mi trabajo: que sea muy sincero y muy real.

Has expresado reiteradas veces tu aprecio por lo performático: ¿vas a servirte de otros medios en esta instancia para amplificar la era de Latinoamericana?
No realmente. O sea, he ido incorporando lo performático en distintas esferas, como a nivel de lenguaje y a nivel corporal. “Locura” tiene algo performático en su coro en femenino. El video tiene un baile claramente performático y también femenino. Pero me gusta mucho la idea de dejarme ser y dejarme descubrir quién soy yo en mi performance. Lo performático muchas veces tiene un componente interpretativo grande y eso va un poco remando en contra de lo que significa ser artista, que es descubrirte quién eres.

¿Para cuándo podemos esperar el video de “Locura”?
Lo podría tener listo en una semana si tuviera una semana libre. [Risas] Yo espero que a finales de septiembre ya esté listo. Aparte el disco se publica el 12 de octubre así que quiero tenerlo antes, obviamente.

¿Cómo viene la preparación del show en vivo y qué vamos a poder esperar de él en tu próximo concierto en Lima?
[Risas] Me río porque me lo preguntaron hace poco y estoy en una onda medio, no sé si flojo o qué. [Risas] Voy a estar yo cantando mis canciones y tengo ganas de que eso sea suficiente. Me parece que va a ser suficiente. No va a ir Maluma al show. No voy a hacer un solo de tuba ni nada estrambótico. Voy a estar yo solo cantando.

[Risas] Eso es más que suficiente. Hace unos meses dijiste que tenías como una bóveda de Prince de temas viejos y demos que considerabas compilar para una posible colección futura. ¿Eso en qué quedó?
Quedó en que ya escuché la voz de la gente, la voz del pueblo. [Risas]

¿Qué dictaminó?
Entiendo que interesa. Me pasa que, obviamente, me interesan más los proyectos hacia futuro. Es algo que va a quedar en pausa por si en algún momento no tengo nada que hacer. Ahora veo muy difícil que suceda eso entonces no sé qué voy a hacer. Quizás en tiempos libres empiezo a mezclar esas canciones. Ya anduve compilando. Hice una especie de pre-selección de canciones, pero son muchas. Son, no sé, treinta las que me parecen realmente buenas. Es arduo trabajo, y prefiero dedicar ese trabajo a ir a Lima a hacer un show, ya que nunca he ido. O a Córdoba, que también me han pedido un montón. Es una paradoja que no he podido resolver.

Respecto a lo que decís de los tiempos libres, sos una persona muy prolífica y filmaste una película titulada Nunca vas a estar solo. ¿Tenés algún próximo proyecto cinematográfico en mente?
Sí. Escribí un guion que está listo. Lo terminé en julio, o un poco antes. Ahora está en una fase larga y bastante aburrida de reunir fondos. Lo bueno que tiene el cine es que es tan absolutamente caro que es imposible financiarlo tú mismo entonces tengo que tener paciencia y esperar que estén ahí los fondos y recién ahí puedo. Yo espero que el próximo año esté rodando esa película para estrenarla el siguiente.

Guau, la vamos a esperar mucho. ¿Hay algo que nos puedas adelantar sobre género, trama, temáticas, lo que sea?
Es un drama social. Es totalmente ficción. Nunca vas a estar solo estaba tangencialmente inspirada por un caso real que sucedió en Chile. Esto es 100% ficción. Es un drama social con mucha temática gay pero que también se dedica a explorar cómo una persona gay puede ser oprimida y opresor al mismo tiempo, que es una intersección que me interesa bastante.

Está bueno despertar esas conversaciones y evadir los absolutismos.
Sí, son temas un poco más sutiles y creo que el cine justamente permite ese espacio de crear un mundo donde explorar eso porque una canción es cortita. Una película puede durar dos horas, entonces es el vehículo apropiado para algo así. Más complejo, creo.

Alex, para cerrar, ¿ya tenés planeada alguna gira por Argentina? ¿Se han contactado promotores o algo del estilo?
Lo tengo muy presente. He estado justamente en conversación esta semana y estamos decidiendo qué hacer: si hacer cosas más chicas y más, o hacer cosas más grandes y menos. Es una conversación que depende de muchos factores, pero en ambos escenarios igual estoy yo yendo. Seguro voy a ir a otras ciudades de Argentina. No sólo va a ser Buenos Aires, eso te lo puedo prometer.

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Alex Anwandter se presenta este jueves 30 de agosto en Sargento Pimienta (Francisco Bolognesi 757, Barranco, Lima, Perú), en el que será su primer show en Lima. Más información.

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