Hay una mezcla estética y un sonido raro dentro de El Club del Rifle, y se complica un poco si uno los quiere definir a simple vista. Quizá si los miramos en una foto solo faltaría algo de leopardo para pensar en los Cramps, en el Cash más lúgubre o en la figura de Luke Haines. Pero si los escuchamos se viene a la memoria, por momentos, la típica distorsión noventosa shoegaze, sus estribillos y melodías pop que siempre aparecen como columna vertebral. Lo importante es que la banda de Tody Tapia terminó el que será su primer disco, Escenas del capítulo anterior.

“El Club del Rifle surgió hace aproximadamente cuatro años cuando con la bajista Bárbara Malaise nos pusimos a ensayar por diversión, tocando temas que nos gustaban de Jesus and the Mary Chain, Lou Reed y Los Planetas. Después de varias noches de tocar hasta bien entrada la madrugada, decidimos empezar a componer nuestras propias canciones y convocar a los músicos que hoy integran la banda: Gabriel Ferrando en guitarra, Larry Fuscaldo en batería y Jeremías Llamas en teclado. Así es como empezamos a tocar en el circuito de Capital y GBA. Debido a la demanda horaria entre El Club del Rifle y el regreso de Turf, tuve que dejar por el momento Juana la Loca, banda que por cierto quiero mucho”, cuenta Tody Tapia.

El universo del Club del Rifle, a nivel musical, se muestra y parece algo distinto a ese que Tody Tapia venía mostrando desde hace años con Juana la Loca y Turf. Hoy, las influencias tienen aires existencialistas, que van desde el cine de carácter independiente a la literatura. “Después de componer canciones de la que estoy muy orgulloso como “Loco un poco” o “No se llama amor” entre otras, tenía una cuenta pendiente con mi verdadera fuente de inspiración que proviene de lugares más oscuros. Tuve la suerte de toparme con músicos que tienen la misma inquietud y vienen de las mismas raíces. La identidad de El Club del Rifle es la sumatoria del bagaje cultural y musical de cada uno de los miembros, y eso la hace tan particular y versátil”, cuenta Tody. Y suma:

“Nuestras influencias provienen de una multiplicidad de manifestaciones artísticas que nos gustan y consumimos habitualmente. La literatura de Auster, Boris Vian, Camus, Salinger, el cine de las décadas de los 40, 50, 60, el expresionismo alemán, todo lo que consumíamos como adolescentes punk. Por supuesto también la música de nuestros héroes, que van de Johnny Cash a Ian Curtis”.

“Soy el lado B de todos los demás”, canta Tody hoy, y eso parecer ser exactamente lo que es El Club Del Rifle: un lado B que Tody tenía guardado y encontró la gente justa para materializarlo en un disco. “Tengo muy en claro la naturaleza de cada proyecto en el que estoy. Con ECDR solemos pasarnos largas horas en la sala de ensayo dándole forma a los temas y demeándolos. En este momento, con Escenas del capítulo anterior recién editado, ya estamos tocando en vivo parte de lo que va a ser el segundo disco, para ir probando las estructuras y los sonidos”, aclara.

“En El Club del Rifle hay canciones que básicamente se podrían tocar con una guitarra acústica pero con un tratamiento basado en la electricidad y la distorsión. La música tiende a tener tintes melancólicos, sin dejar de lado el sonido potente”, suma Tody Tapia para explicar desde su perspectiva qué es lo que el Club propone.

“Estoy obedeciendo una compulsión interior que es más poderosa que cualquier educación”, decía el gran compositor y rupturista Schoenberg, y El Club del Rifle parece obedecer a esas mismas compulsiones interiores que se escapan de cualquier cosa aprendida.

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Escenas del capítulo anterior, el LP debut de El Club del Rifle, estará disponible a partir del 21 de septiembre en formato cassette, CD y vinilo. Lo presentarán en vivo el 16 de noviembre en el Roxy (Av. Cnel. Niceto Vega 5542, CABA).