La línea entre el amor intenso y la obsesión es, al menos en la música popular, un tanto difusa. Por eso, mientras que hay canciones que retratan esa zona gris sin juzgarla, otras la glorifican sin darse cuenta y algunas muestran exactamente lo perturbadora que puede llegar a ser.
La obsesión como tema musical también dice mucho sobre la época en que la obra fue escrita. En los 80, tracks como "Every Breath You Take" se leían como odas al amor, pero, con el tiempo, el mismo material empezó a escucharse de manera completamente distinta.
Por otro lado, los autores de los 90 y los 2000 fueron más directos al respecto y se encargaron de no dejar mucho margen para la ambigüedad sobre lo que estaban describiendo.
A continuación, cinco canciones que exploran el territorio de la obsesión desde ángulos muy distintos.
The Police - "Every Breath You Take" (1983)
El single más exitoso de The Police, que llegó al número uno en el Reino Unido y en Estados Unidos, es también uno de los casos más llamativos de una canción malinterpretada masivamente. Sting la escribió después de separarse de su primera esposa, Frances Tomelty, y describió el proceso como "escribir desde un lugar muy oscuro", ya que la letra es sobre alguien que vigila cada movimiento de otra persona sin su consentimiento.
Elvis Costello - "I Want You" (1986)
Incluida en Blood & Chocolate, la pista dura casi ocho minutos y es una de las piezas más incómodas del catálogo de Elvis Costello, dado que su letra describe a alguien que no puede dejar de pensar en una expareja, que la imagina con otro, que se tortura con los detalles. Además, la repetición de la frase "I want you" a lo largo de todo el tema funciona como un mantra que va perdiendo el romanticismo y ganando desesperación a medida que avanza el track.
Eminem - "Stan" (2000)
El tercer single de The Marshall Mathers LP es el track que definió el concepto del fan obsesivo, hasta el punto de que "stan" se convirtió en una palabra del diccionario inglés. A través de este relato, en el que un fan comienza a mandar cartas y, al no recibir respuesta, va escalando en intensidad, Eminem logró describir la obsesión desde adentro sin glorificarla.
Nine Inch Nails - "Closer" (1994)
Incluida en The Downward Spiral, esta obra de Trent Reznor es tan perturbadora como inquietante. A través de sus líneas, el autor se pone en la piel de alguien que, además de sentir un deseo desmedido hacia otra persona, también siente la necesidad de borrarse a sí mismo a través del otro. La producción, que cuenta con un sample del bombo de "Nightclubbing", de Iggy Pop, genera una atmósfera oscura e industrial que acompaña perfectamente la letra.
Garbage - "#1 Crush" (1996)
Shirley Manson escribió esta obra para la banda sonora de Romeo + Juliet, de Baz Luhrmann, y eso explica algo de su teatralidad. La letra lleva la devoción al extremo con líneas como "Mentiré por vos / Suplicaré y robaré por vos / Gatearé hasta que veas". Pero el mayor logro de la cantautora es que logra que esa exageración suene más genuina que ridícula.














