La historia del heavy metal como género reconocible arranca, con la contundencia que el término merece, en los primeros años de la década del 70. Fue entonces cuando una serie de bandas británicas y europeas tomaron el blues eléctrico, el hard rock y la psicodelia tardía, los sometieron a volúmenes hasta entonces inusuales, y construyeron algo que todavía hoy resulta reconocible como propio.
Esa década introdujo obras que sirvieron como un precedente para todo lo que vendría después. Discos grabados en condiciones precarias, con presupuestos ajustados y en tiempo récord, que sin embargo lograron capturar un pulso especial. A continuación, presentamos una selección de 5 discos que definieron el pulso del heavy metal en los años 70.
5. Black Sabbath - Black Sabbath (1970)
Grabado en un solo día en los Regent Sound Studios de Londres, el disco debut de Black Sabbath es, para la mayoría de los historiadores del género, el gérmen del heavy metal. La banda de Birmingham (Ozzy Osbourne en voz, Tony Iommi en guitarra, Geezer Butler en bajo y Bill Ward en batería) construyó su sonido sobre riffs pesados y lentos, afinaciones graves y un clima opresivo que tomaba más del horror gótico que del rock psicodélico de la época.
4. Deep Purple - Machine Head (1972)
Registrado en el Casino de Montreux, Suiza, en diciembre de 1971 (con el edificio prendiéndose fuego durante la primera noche de grabación, episodio que inmortalizaría "Smoke on the Water") Machine Head es el disco más representativo de la formación clásica de Deep Purple: Ritchie Blackmore, Ian Gillan, Roger Glover, Jon Lord y Ian Paice.
3. Rainbow - Rising (1976)
Tras su salida de Deep Purple, Blackmore formó Rainbow y encontró en el segundo disco de la banda su obra más lograda. Rising cuenta con Ronnie James Dio en la voz, cuya interpretación le da al disco una dimensión épica que lo distancia de cualquier obra contemporánea. Con apenas seis canciones, el álbum construye un universo propio que mezcla el metal de la época con referencias a la fantasía medieval y una ambición compositiva poco común en el género.
2. Motörhead - Overkill (1979)
El segundo álbum de Motörhead fue la confirmación de que la banda de Lemmy Kilmister no encajaba del todo en ninguna categoría y, precisamente por eso, terminó siendo fundamental en varias. Overkill es urgente, sucio y al palo; una obra que anticipó tanto el thrash metal como el punk más abrasivo de los años siguientes.
1. Scorpions - Virgin Killer (1976)
Virgin Killer, el tercer disco de estudio de los Scorpions, marcó la consolidación de la banda alemana como uno de los proyectos más interesantes del hard rock británico de la época, y también el momento en que Ulrich Roth, su guitarrista entre 1973 y 1978, llegó a un punto álgido en su exploración del instrumento. Este disco ubicó al grupo en una posición singular, con un sentido melódico que los distinguió de sus contemporáneos británicos.














