Durante el auge de la escena neoyorquina de los años setenta, Blondie compartía circuito con varias bandas que luego se convertirían en pilares del punk. Con el paso del tiempo, algunos de esos grupos alcanzaron el reconocimiento masivo. Otros quedaron como leyendas de culto, pese a su influencia. Para el guitarrista Chris Stein, hubo uno en particular que merecía un destino mucho más grande.
En una entrevista realizada por Anthony DeCurtis, coautor de la autobiografía de Clive Davis, al guitarrista estadounidense le preguntaron qué grupo de la era CBGB debería haber sido más reconocido. La respuesta no sorprendió: señaló a The Ramones como esa banda que nunca recibió todas las flores que le correspondían. “Eran geniales, hoy deberían estar a la altura de los Beatles y los Rolling Stones”, aseguró.
Lejos de ser una exageración nostálgica, el comentario de Stein apuntaba a remarcar el peso cultural y la innovación que la banda de Nueva York tuvo dentro del rock. Para Chris, Joey Ramone y compañía tenían un sonido inconfundible, canciones que atrapaban a la gente y una imagen de íconos que, en otras circunstancias, podría haberlos convertido en un fenómeno global de dimensiones históricas.
El día que compartieron escenario en Nueva York

Al parecer, la admiración entre ambas partes era mutua. En 1988, Debbie Harry, la cantante de Blondie, y los Ramones tocaron juntos en un show que se llevó a cabo en el Trash Glitter Ball and Extravaganza (en el hotel Ritz de la Gran Manzana).
Un año antes, Clem Burke, baterista de Blondie, “había estado tocando con los Ramones, aunque fue despedido después de dos presentaciones porque su habilidad detrás de los tambores y los platillos no era suficiente para seguir el ritmo del resto del grupo”. Como se puede apreciar en el video de aquel concierto que te dejamos al final de esta nota, Ramone introdujo a la cantante rubia anunciando “es Debbie Harry”, previo a la penúltima canción de la velada.
Ya en el escenario y vestida de rosa y con una campera de cuero negra, la artista nacida bajo el nombre de Angela Trimble intercambió comentarios con Joey antes de sumarse a los Ramones en su interpretación de “Go 'Lil Camaro Go” (track para el que Harry también aportó su voz en la versión de estudio), dando como resultado uno de los highlights de la noche.
Luego de la performance del tema, Ramone le gritó a la multitud: "Ok, tenemos uno más: "I Wanna Be Sedated". Acto seguido, el conjunto se despachó con uno de los mayores éxitos de su historia, el cual fue incluido en su cuarto álbum, Road to Ruin, de 1978. Por supuesto, la propuesta fue bien recibida por el público, que no tardó en demostrar su entusiasmo, tal y como quedó registrado en video.









