James Hetfield puede preciarse de ser uno de los mejores cantantes de metal y también de haber sido una pieza clave para sostener en el tiempo a Metallica. No son muchas las bandas exitosas que logran sobrevivir al paso del tiempo, no solo a nivel musical, sino también en las relaciones humanas. Por eso, para el estadounidense la lealtad a un proyecto musical es un valor en sí mismo.
Esto es lo que hace que no tome en serio a muchos de sus colegas, entre ellos a Corey Taylor, de Slipknot. Si bien Taylor es conocido fundamentalmente por ser el cantante de la banda de nu metal, su origen en la música fue con el grupo Stone Sour, fundado en 1992 y cuyo disco más reciente data de 2017. Además, el músico también ha forjado una activa carrera solista.
Si bien para muchos esta actividad constante puede ser loable, para Hetfield es, en realidad, una suerte de carencia. Así lo expresó en una entrevista:
“En cuanto alguien se va a un proyecto paralelo, ya no lo tomo tan en serio. No es por criticar a otras bandas, pero, por ejemplo, Slipknot. Corey, un líder increíble, un cantante increíble, pero no se sabe en qué banda está ahora. Desde luego, no lo voy a juzgar por eso. Quizás el dinero escasea, o quizás no está plasmando todas sus ideas. [Pero] la dedicación y la lealtad son muy importantes para mí”.
El disco de Slipknot que para Corey Taylor fue "miserable"
Lanzado en 2008, el cuarto álbum de Slipknot, All Hope Is Gone, recibió tanto éxito como sus discos anteriores, incluso llegando al puesto #1 en los EE.UU. por primera vez. Pero detrás de escena, fue un período lleno de conflictos. Entre otras cosas, fue el último disco con dos miembros fundacionales: el baterista Joey Jordison (despedido en 2013) y el bajista original Paul Gray (quien murió en 2010).
En varias ocasiones, Corey Taylor se ha referido a la experiencia de grabar el disco de forma despectiva. Así le dijo a Metal Injection en 2015 cuando ordenó los discos de Slipknot de peor a mejor: “Solo por la experiencia que tuve alrededor, nada que ver con la música, debo decir que mi disco menos favorito es All Hope is Gone".
"Fue muy difícil hacer ese disco en primer lugar, y fue muy difícil tener a todos en la misma página al irnos de gira. Fueron unos dos años miserables. Una de las razones por las que lo puedo recordar con cariño es que pude pasar muchos años con Paulie. Aparte de eso, el resto fue tanto trabajo duro y sacarnos los dientes, me cuesta escuchar ese disco sin conjurar recuerdos horribles de lo que pasó”.









