Hoy en día, Jack Antonoff es uno de los productores más influyentes de la música popular anglosajona. En su currículum se pueden encontrar trabajos en discos de Taylor Swift, Lana Del Rey, Lorde, Sabrina Carpenter y Kendrick Lamar, entre muchos otros. Pero, antes de todo eso, era tan solo un chico de Nueva Jersey que escuchaba radio y trataba de entender qué tipo de música quería hacer.
Una de las respuestas llegó en 1994, cuando Weezer publicó su disco debut, conocido popularmente como The Blue Album. En una entrevista con Rolling Stone, el líder de Bleachers fue contundente: "The Blue Album es un disco verdaderamente perfecto. 'The Sweater Song' es una de las primeras cosas que recuerdo escuchar y sentir: 'Esta es mi generación. Esta es mi música'".
Cuando The Blue Album vio la luz, el grunge todavía dominaba todo gracias a Nirvana, Pearl Jam y Soundgarden. En ese contexto, Weezer llegó con algo distinto: canciones de tres minutos, letras sobre ciencia ficción y chicas y una energía que tenía más de nerd confesional que de angustia existencial. Para Antonoff, que por entonces se sentía fuera de lugar con el sonido de Seattle, fue un punto de quiebre. "El tema de Seattle era enorme, pero ese sonido siempre me resultó demasiado duro", reconoció.
Otras influencias de Antonoff
Claro está, Weezer no fue la única influencia de Antonoff. De hecho, en la misma entrevista admitió haberse sumergido en la ola del britpop de los 90 y fue así como conoció la música de Radiohead, especialmente su disco OK Computer, el cual lo maravilló.
“Había tantas cosas británicas sucediendo. Radiohead sonaba como los Beatles modernos. Las melodías de Thom Yorke me recordaron a las más oscuras que había escuchado en la sinagoga”, afirmó el artista.
Acertada o no, la comparación entre los Fab Four de Liverpool y el conjunto oriundo de Abingdon es un elogio tremendo de parte de Antonoff para una de las agrupaciones que más dio que hablar durante las últimas décadas.









