Frank Zappa pudo preciarse durante su carrera de ser uno de los músicos más osados del rock. De hecho, su obra resulta inclasificable desde varios puntos de vista, ya que no se ciñe a los estrictos lineamientos de un género y, mucho menos, a los estándares comerciales.
Adentrarse en la producción de Zappa no es tarea simple; posiblemente no sea una propuesta que conquiste al oyente en la primera escucha, aunque difícilmente pase desapercibida. Por ello, es comprensible que el compositor haya tenido sus reservas en torno a la música pop que explotó con fuerza en la década de los 80.
Sobre este fenómeno habló en una entrevista con Guitar for the Practicing Musician en 1986, donde analizó el panorama contemporáneo y los discos más vendidos del momento. “¿Qué hay por descubrir?”, expresó a modo de pregunta retórica sobre el pop, un género que suele surtir efecto comercial por su facilidad para conectar con el público a través de ganchos melódicos.

Zappa contra Jackson
“Escuchas la canción y ya está. O te gusta o no te gusta. No hay nada más allá de lo evidente. Las discográficas no van a contratar a gente que haga algo diferente, porque 30 millones de personas compran un disco de Michael Jackson”, agregó.
Zappa hacía referencia directa a Thriller (1982). De todos modos, no fue completamente lapidario con la obra cumbre de Jackson: “El álbum tenía buenas canciones y buenos arreglos, pero nada fuera de lo común que descubrir. Obviamente, desde el punto de vista de la discográfica, esa es la forma correcta de hacer discos, por lo que todo sigue ese patrón. Para mi gusto, es una lástima”.
Thriller está compuesto de canciones de impacto inmediato, y es innegable su profunda influencia tanto en el pop como en otros géneros musicales. De hecho, lo que Jackson logró fue una renovación total del estilo, al enaltecer la fusión con la música negra y trazar un nuevo camino en materia de producción y explotación de las herramientas tecnológicas que comenzaban a transformar la industria.









