Dave Grohl tenía siete años cuando llegó a su casa con Destroyer, el cuarto álbum de estudio de Kiss, producido por Bob Ezrin y editado por Casablanca Records el 15 de marzo de 1976. Por aquel entonces, él no conocía a la banda ni cómo sonaba, pero algo en la tapa lo convenció de que ese disco era para él.
Casi cuatro décadas después, el 29 de abril de 2015, el líder de Foo Fighters recordó ese episodio en los ASCAP Pop Music Awards, en Los Ángeles, donde les entregó a Gene Simmons y Paul Stanley el premio Founders Award.
En su discurso, publicado por Billboard, recordó la primera vez que escuchó el álbum: “Con una anticipación nuclear, dejé caer la aguja sobre esa intro legendaria de ‘Detroit Rock City’, quizás la mejor introducción a un disco de rock and roll jamás grabada. Llenó mis parlantes y mi imaginación. 34 minutos y 27 segundos después, Kiss me había llenado el alma”.

"Me inspiraron a perseguir este sueño irrazonable"
Rápidamente, la habitación de Grohl se llenó de pósters, muñecos y LP del grupo, y esa devoción lo acompañó a diario: “Todas las mañanas me despertaba en mi pequeño cuarto y miraba bien a mis superhéroes antes de caminar a la escuela. Me ayudaron a pasar esos años y me inspiraron a perseguir este sueño irrazonable de convertirme en músico profesional de rock and roll”.
Finalmente, Dave recordó que, en plena fiebre por el conjunto neoyorquino, utilizó sin avisar el dinero de su madre para pedir una radio oficial de la banda, que ella devolvió apenas llegó. “Y por fin conseguí mi radio de Kiss: ¡es la radio AM más barata que vi en mi vida! Con el logo de Kiss”, sentenció.










