Hay encuentros que pueden cambiar la forma en que un músico mira a sus más grandes referentes. Para Noel Gallagher, uno de los compositores que más admiró durante su juventud terminó protagonizando una situación difícil de olvidar. Décadas después de descubrir la música de The Kinks, el líder de Oasis tuvo la oportunidad de conversar con Ray Davies sobre uno de sus discos favoritos, aunque la respuesta que recibió estuvo lejos de lo que esperaba.
Durante los años 70, The Kinks se consolidaron como una de las bandas fundamentales del rock británico. Con Davies al frente, el grupo desarrolló un catálogo brillante que combinaba observaciones sobre la vida cotidiana, melodías pop y una mirada particular sobre la cultura inglesa. Entre sus trabajos más celebrados se encuentra The Kinks Are the Village Green Preservation Society (1968), un disco que con el tiempo se convirtió en una referencia ineludible para distintas generaciones de músicos y una influencia importante en el desarrollo del britpop.
En varias oportunidades, Gallagher reconoció la importancia de Davies y compañía para su formación musical. La influencia de The Kinks también puede rastrearse en la composición de algunas de las canciones de Oasis, cuya identidad estuvo marcada por el legado de los grandes grupos británicos de las décadas anteriores, principalmente por The Beatles o, más cerca en el tiempo, The Stone Roses.

Sin embargo, la admiración no garantizó un buen vínculo entre Noel y Ray. En una entrevista recuperada por The Quietus, Gallagher recordó el momento en que tuvo la oportunidad de acercarse a Davies para conocer más sobre la creación de aquel disco que tanto admiraba:
"Le entregué un premio hace unos años y pensé: ahora es mi oportunidad de conocer más sobre la composición de un álbum tan grandioso. Entonces le dije: 'Bueno, Village Green, cuéntame sobre este gran álbum...'. Y él está de mal humor incluso en sus mejores días, así que simplemente respondió: [chasquea los dedos] 'Oh, no sé'. Yo pensé: 'Está bien, bueno, finalmente resolvimos eso. Un gusto conocerte'".
La respuesta escueta de Davies contrastó con las expectativas de Gallagher, que esperaba encontrar en su referente una oportunidad para conversar sobre el proceso creativo detrás de una obra fundamental del rock británico.
Pese a aquella decepción, la influencia de Davies no perdió peso para el líder de Oasis. Gallagher aspiraba a componer canciones capaces de perdurar en el tiempo como "Waterloo Sunset", uno de los clásicos más reconocidos de The Kinks. El legado de la banda, además, ayudó a establecer algunas de las bases musicales y culturales sobre las que se desarrollaría el britpop durante los años 90.










