A lo largo de su carrera, John Lennon tuvo una relación compleja con los escenarios en vivo, especialmente después del final de The Beatles. Sin embargo, hubo un lugar que logró reconectarlo con esa experiencia de una manera excepcional: el Madison Square Garden de la Ciudad de Nueva York, al que llegó a considerar el mejor recinto musical de Estados Unidos.
Conocido es por todos la relación que el ex Beatle desarrolló con la Gran Manzana durante los últimos años de su vida. De hecho, fue ahí donde pasó sus últimos años y donde realizó sus últimos grandes conciertos: los denominados One to One, una serie de dos shows, uno por la tarde y otro por la noche, a beneficio de la Escuela Estatal Willowbrook para Niños con Discapacidad Intelectual de Nueva York.
Como no podía ser de otra manera, ambos recitales, que contaron con la participación de otros artistas como Stevie Wonder, Roberta Flack, Melanie Safka y Sha Na Na, tuvieron lugar en el Madison Square Garden, un recinto al que el propio Lennon no dudó en señalar como el mejor de todo el país norteamericano.
El mejor lugar
Según recuerda Far Out Magazine, el oriundo de Liverpool una vez afirmó que “el Madison Square es el lugar” y sumó: “Cuando alguien hace una gira por Estados Unidos o viene de Inglaterra, de donde sea, tiene que ir al Madison Square Garden y al de Los Ángeles, que ahora mismo no recuerdo. Esos son los que importan. Lo demás es solo viajar”.
La importancia de One to One
En lo que respecta a One to One, sirvió para registrar una de las muy pocas grabaciones de Lennon tocando canciones de los Beatles durante su carrera en solitario, así como también darle vida a Live in New York City, un disco póstumo preparado bajo la supervisión de su viuda, Yoko Ono, y que salió a la venta el 10 de febrero de 1986 como el tercer álbum oficial en directo de Lennon.









