A lo largo de su carrera, Phil Collins supo transitar por distintos estilos, desde el rock progresivo hasta el pop más accesible para el oyente promedio. Sin embargo, cuando habló sobre los músicos que realmente considera inalcanzables, no apuntó a una banda de su propio ámbito generacional, sino a los gigantes del jazz y el swing liderados por Count Basie.
En Not Dead Yet: The Autobiography, sus memorias editadas en octubre del 2016, el exlíder de Genesis reflexionó sobre la dificultad e incluso el riesgo de intentar reinterpretar el repertorio de Basie y su orquesta. Así, el músico británico fue completamente honesto sobre los límites.
"Si intentamos las canciones que Count Basie y compañía hicieron, francamente, existe la posibilidad de que nos quedemos cortos”, aseguró el inglés. “Esos eran algunos de los mejores músicos y vocalistas de la historia".
Popularidad versus prestigio

Por supuesto, esa no fue la única vez que Collins le tiró flores a un colega. En otra entrevista, concedida a David Sheff, el músico nacido en Londres habló sobre su relación con la fama y sorprendió al confesar que le hubiera gustado estar en el lugar de David Byrne, el exlíder de Talking Heads.
Al ser consultado por su capacidad para conectar con el oyente promedio, el cantautor y baterista comentó: “No sé si con el público promedio, pero sí parece que la gente se identifica. Hay una tendencia a ser cínicos con la popularidad, como si apelaras al mínimo común denominador, que es otra forma de decir basura. Es una actitud insultante, un insulto al público”.
“Ojalá fuera David Byrne, con este pequeño y unido grupo de fans. Les caería bien a los críticos. En cambio, me tomaron menos en serio porque fui más popular; me dejaron de lado como una especie de Barry Manilow. Me resulta frustrante", afirmó. Claramente, Collins hacía referencia a la diferencia entre la masividad de su propia carrera y el reconocimiento crítico que recibía Byrne.
Mientras que él era un artista constantemente asociado a los grandes éxitos comerciales, con canciones como “In the Air Tonight”, “Sussudio” o “You Can’t Hurry Love” en su repertorio, veía en Talking Heads una libertad artística y un prestigio que muchas veces sentía que le eran negados. Entre el swing de Basie y la new wave de Byrne, el músico británico dejó en claro que su admiración no responde a géneros, sino a estándares artísticos que considera excepcionales.









