A lo largo de su carrera, Prince demostró ser un artista que no solo tenía una creatividad y un virtuosismo fuera de este mundo, sino también un criterio muy personal sobre qué música y qué músicos realmente valían la pena. De igual manera, valoraba profundamente la opinión de colegas cuyo trabajo admiraba, tal y como lo dejó ver en una entrevista con Rolling Stone.
Allá por 1985, Prince se sentó a conversar con la reconocida revista estadounidense y en medio de ese diálogo surgió la pregunta de si solía leer lo que se escribía sobre su arte, a lo que el oriundo de Minneapolis contestó: “Un poco, no mucho. A veces alguien me hace alguna broma. Acabo de escribir una canción llamada ‘Hello’, que va a estar en la otra cara de ‘Pop Life’. Al final dice: ‘La vida ya es bastante cruel sin palabras crueles’. Recibo muchas palabras crueles. Mucha gente las recibe”.
Acto seguido, Prince agregó: “Ví a los críticos castigar a Stevie Wonder cuando hizo Journey Through the Secret Life of Plants. Él hizo muchísimas canciones geniales, y que la gente diga: ‘Erraste, no hagas eso, vuelve a lo de antes’... Bueno, yo nunca diría: ‘Stevie Wonder, erraste’. O a Miles Davis. Los críticos dicen cosas como: ‘Ah, Miles se volvió loco’. ¿Por qué expresar eso? ¿Para qué decirle siquiera a Miles que se volvió loco? Si no te gusta, no hables de eso. ¡Ve a comprar otro disco!”.
Sin embargo, Prince también contó que, en algunas ocasiones, había palabras positivas que, dependiendo de quién vinieran, pesaban mucho más que cualquier crítica destructiva. Por ejemplo, la de George Clinton, el líder de Parliament-Funkadelic. “Hace poco hablé con George Clinton, un hombre que conoce e hizo muchísimo por el funk”, recordó. “Él me contó cuánto le gustaba [el disco] Around the World in a Day. ¿Sabes cuánto más significan sus palabras que las de una mujerzuela con gafas y camisa de cocodrilo detrás de una máquina de escribir?”.









