El heavy metal vivió una era dorada durante los años 80, y esto se reflejó en sus diferentes subgéneros. En lo que respecta al thrash metal, esta fue la era de la consagración de sus bandas más representativas, el surgimiento de nuevas propuestas y la consolidación de músicos de diferentes latitudes. A continuación, los 10 mejores discos de thrash metal de los años 80 según la crítica.
10. Flotsam and Jetsam - Doomsday for the Deceiver (1986)
Desde su disco debut, la banda estadounidense logró impactar en el mundo del metal. Con Jason Newsted como bajista —antes de que se uniera a Metallica—, este disco se destaca por la velocidad, las melodías complejas y una instrumentación virtuosa. Gracias a estos aspectos, este álbum se erige como una pieza fundamental del speed y thrash metal.
9. Metallica - ...And Justice for All (1988)
Los años 80 fueron la década clave para Metallica, y este disco lo confirma. En su reseña del álbum para Indie Hoy, Alejandro Hoffmann lo describe como "un disco que llevó al thrash metal a su nivel más complejo y popular a la vez. Cuatro amigos de San Francisco que lograron su estado máximo de pureza cruda sin concesiones. Una banda que demostró que se puede llegar al éxito multi-platino sin los lineamientos preestablecidos por la industria. Un antes y un después para el género, como no ha vuelto a pasar".
8. Anthrax - Among the Living (1987)
El disco consagratorio de la banda está dedicado a Cliff Burton, bajista de Metallica, quien falleció unos meses antes de este lanzamiento. El álbum que llevó a la banda a estar entre los "Big Four" del thrash contiene una gran cuota de agresividad y tiene influencias temáticas de Stephen King y del mundo de los cómics.
7. Testament - The New Order (1988)
Poco tiempo después de su disco debut, The Legacy, la banda volvió al estudio para grabar este álbum, que sería el primero de ellos en ingresar en el Billboard 200. La crítica de Metal Digest expresó sobre este trabajo de estudio: "Testament ya mostró un progreso significativo como compositores al crear un excelente thrash metal que hizo que los oyentes se levantaran de sus asientos y se metieran en el pogo".
6. Metallica - Kill 'Em All (1983)
El debut de Metallica es un manifiesto del thrash metal que contiene temas como “Seek & Destroy”, “Motorbreath” y “The Four Horsemen”, que establecieron la base del género. Fue certificado tres veces platino en EE.UU. y vendió más de 4.3 millones de copias en mercados como Argentina, Canadá, Japón y Reino Unido. Rolling Stone lo clasificó entre los mejores álbumes del metal de los 80 y de debut de todos los tiempos.
5. Voivod - Dimension Hatröss (1988)
Pieza clave del metal conceptual, este disco ha sido principalmente valorado por la osadía de sus composiciones y su instrumentación. Desde Cabeza de Moog escribieron: "Lo que era una exploración dentro del metal ya se torna aquí directamente vanguardista, disonante y extraño que cae en los discos para amar o para odiar sin términos medios".
4. Slayer - Reign in Blood (1986)
Este es el tercer disco de Slayer y fue producido por Rick Rubin. Aunque el thrash metal ya existía antes de ese momento, el trabajo codo a codo de la banda y Rubin llevó al género a un nivel mucho más agresivo y veloz. Tal es así que el resultado final fue un álbum corto y brutal que terminó convirtiéndose en una de las obras más influyentes tanto del grupo como del género.
3. Kreator - Extreme Aggression (1989)
Con este disco, la banda alemana mostró un paso adelante en su carrera, no solo en términos comerciales, sino también compositivos, sonoros y de producción. El álbum, que significó el salto de Kreator a un sello grande como Epic, fue muy bien recibido por la crítica por su madurez musical, aunque aún conservaba su esencia cruda.
2. Metallica - Ride the Lightning (1984)
Publicado en 1984, este LP representa un paso en la evolución compositiva de Metallica. Mantiene la intensidad de su predecesor, Kill ‘Em All, pero incorpora melodía, arreglos más complejos y poderosas baladas como “Fade to Black”.
1. Metallica - Master of Puppets (1986)
Lanzado el 3 de marzo de 1986, este tercer álbum es considerado uno de los mayores logros de Metallica y del metal en general. Fue el último con el bajista Cliff Burton, cuya presencia dejó huella en instrumentales como “Orion”. Se volvió un éxito gracias a tracks como “Master of Puppets” y “Battery”, con letras críticas sobre la adicción, el poder y la guerra. Fue el primer álbum de metal incorporado al Registro Nacional de Grabaciones de la Biblioteca del Congreso, destacando su valor cultural e histórico.









