La revista Rolling Stone publicó el 9 de febrero de 1989, en una nota sobre el Rock and Roll Hall of Fame, lo que Bob Dylan pensaba de Stevie Wonder: “Si alguien puede ser llamado genio, es él. Creo que tiene algo que ver con su oído, con no poder ver o lo que sea”.
Bob conocía a su colega desde principios de los años 60, cuando Wonder tocaba en el Apollo con el repertorio de Motown. Sin embargo, contó que no supo qué pensar de él hasta que grabó “Blowin' in the Wind”, una versión que lo maravilló por completo.
Sobre la música de Wonder, Dylan agregó en esa misma nota: “Es un gran imitador, puede imitar a cualquiera, no se toma en serio y es un músico de roadhouse de pies a cabeza, con toques clásicos, y lo hace todo con dramatismo y estilo. Me gustaría escucharlo tocar con una orquesta. Probablemente debería tener la suya propia”.
La opinión de Paul McCartney
Por su parte, Paul McCartney es otro deslumbrado por Wonder. De hecho, compartió estudio con él para grabar el solo de armónica de “Only Our Hearts”, una de las dos composiciones originales de Kisses on the Bottom, el disco que McCartney publicó en febrero de 2012. En un comunicado de enero de ese año, McCartney señaló: “Stevie vino al estudio en Los Ángeles, escuchó el tema unos diez minutos y lo entendió por completo. Fue directo al micrófono y en 20 minutos había clavado este solo dinamita. Cuando lo escuchas, piensas: ‘¿Cómo se te ocurre eso?’. Pero es simplemente porque es un genio, por eso”.
Treinta años antes, ambos habían grabado “Ebony and Ivory”, el primer sencillo de Tug of War (1982). En su libro The Lyrics, el bajista de Liverpool recordó aquellas sesiones: “Fue fascinante porque es un monstruo musical; él simplemente es música. Había que ser súper preciso, porque cualquier error lo iba a escuchar. Preguntó si íbamos a usar una caja de ritmos, le dije que no, así que se subió a la batería. Era un gran baterista, con un estilo muy distintivo, y ese es él tocando en el disco. Toda la canción somos solo Stevie y yo”.











