En la historia del rock and roll existe un largo listado de relatos sobre conciertos multitudinarios y audiencias eufóricas, pero incluso las bandas más grandes del mundo tuvieron que atravesar noches de poco público. Antes de convertirse en un fenómeno global, The Beatles experimentaron una de esas veladas incómodas durante un concierto en una pequeña ciudad escocesa que terminó siendo recordado por la poca gente que concurrió.
El episodio ocurrió el 4 de enero de 1963, cuando el grupo se presentó en el Dingwall Town Hall, en Dingwall, Scotland. En ese momento la banda aún estaba lejos de cambiar el mundo y de provocar la Beatlemanía. Aunque ya habían publicado su primer single, “Love Me Do”, todavía eran prácticamente desconocidos para buena parte del mercado británico. Aquella noche lo demostraron: apenas 19 personas se acercaron al recinto para verlos tocar.
Mientras los Beatles intentaban ganarse al público en Dingwall, la mayoría de los jóvenes de la zona había decidido ir a ver a una banda local llamada The Melotones, que tocaba esa misma noche en un salón cercano. Algunos de los asistentes recordaron después que el ambiente era un tanto extraño. El enorme salón hacía que el lugar se sintiera todavía más vacío, y varios de los presentes se marcharon incluso antes de que terminara el concierto.
A pesar de la pobre convocatoria, el episodio terminó convirtiéndose en una curiosidad histórica, porque esos 19 afortunados que se quedaron a ver el show pasaron a ser conocidos como el “Town Hall 19”, un diminuto grupo de personas que, sin saberlo, habían presenciado a una banda que apenas unos meses después se transformaría en el mayor fenómeno musical del planeta.









