El 21 de septiembre de 1993, Nirvana publicó In Utero, su tercer y último álbum de estudio. Después del éxito descomunal de Nevermind, Kurt Cobain, Krist Novoselic y Dave Grohl decidieron escapar de la masividad con una obra menos pulida: un disco áspero, físico y por momentos incómodo, registrado junto a Steve Albini y atravesado por las contradicciones de una banda que había pasado del circuito alternativo al centro de la cultura popular.
Canciones como "Heart-Shaped Box", "All Apologies", "Dumb" y "Serve the Servants" terminaron demostrando que aquel sonido menos complaciente no estaba reñido con las melodías que habían convertido a Nirvana en un fenómeno mundial. A 33 años de su lanzamiento, repasamos cinco curiosidades detrás de la creación de uno de los discos fundamentales del rock de los 90.
1. Steve Albini le escribió una carta a Nirvana antes de aceptar el trabajo
Antes de entrar al estudio, Steve Albini le envió a Kurt Cobain, Krist Novoselic y Dave Grohl una propuesta en la que dejó por escrito su filosofía de trabajo. Más que un contrato entre una banda y un productor, el documento funcionaba casi como un manifiesto sobre cómo entendía el proceso de grabación.
Albini proponía grabar el disco como saliera, con la menor intervención posible. También dejaba en claro que solo estaba interesado en realizar un álbum que representara la percepción que los propios músicos tenían de su obra.
Pero uno de los puntos más llamativos estaba relacionado con sus honorarios. Albini rechazó cobrar regalías sobre las ventas del disco, porque consideraba que ese porcentaje pertenecía a los músicos. Finalmente, cobró una tarifa fija de 100.000 dólares, renunciando a unos ingresos que, dado el éxito posterior del álbum, podrían haber ascendido a cientos de miles.
2. La grabación fue extraordinariamente rápida
La elección de Albini no fue casual. Nirvana era fanático de discos como Surfer Rosa, de Pixies, y Pod, de The Breeders, trabajos en los que el ingeniero de sonido había conseguido registrar algo realmente orgánico y circunstancial.
Las sesiones de In Utero se realizaron en Pachyderm Studio, en Cannon Falls, Minnesota, durante febrero de 1993. El lugar quedaba bastante lejos de los grandes estudios de la industria y la banda estuvo prácticamente aislada allí durante toda la grabación. Según recordó el propio Albini, el trabajo quedó terminado en apenas 12 días.
Su búsqueda de una acústica natural llevó incluso a utilizar espacios raros y poco convencionales del estudio. Para algunas de las canciones más rápidas, entre ellas "Very Ape" y "Tourette’s", Grohl grabó partes de batería en una cocina para aprovechar la reverberación natural de la habitación.
3. El disco estuvo a punto de tener un título mucho más oscuro
Antes de convertirse en In Utero, Cobain quería que el disco tuviera el título I Hate Myself and I Want to Die, al igual que una de sus canciones. La frase había aparecido en sus diarios y también era una respuesta que usaba a menudo cuando alguien le preguntaba cómo estaba.
Posteriormente, el músico explicó que pretendía que el título fuera interpretado como una broma frente a la imagen de "músico atormentado" que se había construido alrededor de él. Novoselic, sin embargo, tenía miedo de que el sentido del título fuera malinterpretado y convenció a Cobain de cambiarlo. In Utero fue una expresión tomada de un poema de Courtney Love.
4. El ángel de la portada se hizo con un modelo anatómico
Sin duda, una de las imágenes más reconocibles de Nirvana es el maniquí alado de la tapa de In Utero, que nació a partir de un modelo anatómico transparente utilizado con fines educativos. Cobain tenía desde hacía años una fascinación por la anatomía humana y llevó esa obsesión directamente al universo visual del disco.
El concepto continuó en la contraportada. Cobain construyó personalmente un collage en su casa utilizando modelos de fetos, partes anatómicas, flores y otros objetos, que luego fue fotografiado por Charles Peterson. Según los relatos sobre aquella sesión, el músico pasó horas organizando los elementos mientras escuchaba una de las mezclas finales del disco.
5. No todo lo que se escucha en el disco es la mezcla original de Albini
La relación entre el sonido buscado por Nirvana y las expectativas comerciales que rodeaban a la banda dio lugar a uno de los episodios más discutidos del álbum. Después de las sesiones con Albini empezaron a circular versiones según las cuales el sello consideraba que el disco resultaba "demasiado abrasivo". Sin embargo, testimonios posteriores matizaron esa historia y señalaron que también existían dudas de la propia banda sobre algunas de las mezclas.
Finalmente, y antes de la edición definitiva del disco, Scott Litt, conocido por su trabajo con R.E.M., remezcló "Heart-Shaped Box" y "All Apologies". Las mezclas originales de Albini de ambas canciones quedaron fuera del álbum publicado y serían recuperadas oficialmente años después en las reediciones de aniversario.
Esta decisión terminó generando cierta tensión con Albini, quien consideró que esto dañó su reputación dentro de la industria del mainstream. Pero también resume una de las paradojas centrales de In Utero: Nirvana quería escapar del sonido de Nevermind sin renunciar por completo a esa cualidad melódica que había convertido sus canciones en éxitos masivos.









