Los Red Hot Chili Peppers se formaron en Los Ángeles a principios de los 80 con una identidad muy clara y una única premisa: distanciarse todo lo posible del hair metal, el género que por aquel entonces dominaba el Sunset Strip. "Estábamos definitivamente en contra del hair metal", reconoció Flea en una entrevista con Classic Rock. "Teníamos una actitud como: 'Al diablo con ellos. Nosotros somos los tipos del underground, del art-rock, del lado este, los que se ponen raros. Esos tipos no son más que un remake de Aerosmith y Kiss'".
El rechazo de Flea y los suyos era visceral y sincero. De hecho, los Chili Peppers, que venían del punk y el funk callejero, se sentían en la vereda contraria de un género que para ellos ponía la imagen personal por encima de cualquier otra cosa, incluso de la música. Esa actitud los definió durante años. Sin embargo, con el tiempo y la perspectiva que da la distancia, la leyenda de las cuatro cuerdas revisó esa posición que supo tomar junto a sus compañeros y llegó a otra conclusión. "En retrospectiva, todo eso era una pavada de mi parte. Muchas de esas bandas eran tremendas. Guns N' Roses era una gran banda", admitió.
Los Guns N' Roses no se consideraban hair metal
Cabe señalar que Axl Rose, Slash y compañía también odiaban el hair metal desde adentro. Tal es así que el violero fue igual de contundente en sus declaraciones sobre esa escena. "Odiaba toda esa movida", le dijo a Classic Rock. "En Los Ángeles era pura basura. Nuestro grupo venía de las antípodas de todo eso, y es algo de lo que estoy muy orgulloso". La paradoja es que tanto los Chili Peppers como Guns N' Roses convivieron geográfica y temporalmente con ese género sin pertenecer a él, aunque décadas después terminaron viendo la movida con otros ojos.









