Con más de 250 millones de discos vendidos y una trayectoria que atraviesa seis décadas, The Rolling Stones se consolidaron como una de las bandas más importantes de la historia del rock. Sin embargo, su fórmula musical también despertó críticas entre algunos de sus contemporáneos más reconocidos. Jeff Beck, Paul McCartney y Ritchie Blackmore cuestionaron, desde distintas perspectivas, la aparente sencillez de sus composiciones y su deuda con el blues.
La crítica de Beck
Uno de los comentarios más recordados fue el de Beck, el guitarrista británico que estuvo cerca de incorporarse al grupo en 1974, cuando la banda buscaba un reemplazo para Mick Taylor. Después de tocar con los Stones durante dos días en los Países Bajos, Beck decidió no sumarse al proyecto. Entre los motivos que mencionó estaba la falta de desafíos musicales que encontraba en su repertorio.
“Es demasiado lento. No podría haber disfrutado una carrera tocando solamente tres acordes”, explicó el músico en una entrevista radial. Beck también recordó una expresión que Ian Stewart, tecladista y colaborador histórico de los Stones, utilizaba para describirlos: three-chord wonders, una frase que puede traducirse como “maravillas de tres acordes”. Según aclaró, el comentario no tenía una intención despectiva, sino que reconocía con cierto afecto la simpleza del grupo.
La observación contrastaba con el estilo de Beck, considerado uno de los guitarristas más innovadores de su generación por su exploración del sonido, la técnica y las posibilidades expresivas del instrumento. Para él, incorporarse a los Stones habría significado limitar su papel a una función demasiado acotada. También señaló que el estilo de vida de la banda, marcado por un ritmo intenso, habría sido difícil de sostener.

La opinión de McCartney y Blackmore
McCartney, por su parte, planteó una comparación con The Beatles. En una entrevista con The New Yorker, el músico describió a los Stones como una banda de versiones de blues, una apreciación que matizó al reconocer su importancia. "No estoy seguro de si debería decirlo, pero son una banda que hace versiones de blues; en cierto modo, eso es lo que son los Stones. Creo que nosotros [The Beatles] abarcábamos un espectro musical un poco más amplio que ellos”, dijo.
Las declaraciones de Blackmore, guitarrista de Deep Purple, fueron más duras. El músico cuestionó la originalidad de los Stones y consideró que parte de su repertorio retomaba recursos de Chuck Berry. "¿Los Stones? Me parecían unos idiotas", dijo. "No hacían más que robar riffs de Chuck Berry. Chuck Berry estaba bien. A veces soy demasiado directo, pero no les dedico ni un minuto de mi tiempo a los Stones. Entiendo por qué se los respeta y sus ritmos son muy buenos, muy sólidos en las grabaciones. Los respeto, pero no me gustan", concluyó.
Pese a las críticas, la influencia de los Rolling Stones permanece ligada a una de las características centrales del género mismo: la capacidad de construir canciones memorables a partir de recursos, a primera vista, simples y limitados.










