A la hora de hablar sobre los pioneros del rock británico, pocos nombres son tan reverenciados como el de Ray Davies, líder creativo de The Kinks. Responsable de una de las discografías más influyentes de los años sesenta, el músico sorprendió al revelar cuál es la banda que, desde su perspectiva, hizo los discos de rock and roll más grandes de todos los tiempos —no solo en términos de popularidad, sino también por su calidad, originalidad y coherencia artística—.
El grupo en cuestión son los Rolling Stones, la banda de Mick Jagger, Keith Richards y compañía que, al igual que muchas otras leyendas británicas de los 60, comenzaron haciendo música con una clara inspiración de los grandes rockeros y bluseros estadounidenses.
El impacto de ver a los Stones en vivo
Según recordó Davies en declaraciones recuperadas por Far Out Magazine, la primera vez que los vio en directo quedó impactado por su fidelidad al R&B estadounidense. "La primera vez que los vi, tocaba en un grupo de blues, en un club de Londres, y eran la banda telonera", aseguró el londinense, y agregó: "Tocaban el acompañamiento. Y la gente con la que toqué eran jazzistas veteranos y convencionales. Prefería lo que hacían los Rolling Stones, porque esa era mi idea de lo que era el R&B".
En una escena donde muchas bandas británicas reinterpretaron el blues y el rock norteamericano, Davies sintió que los Stones capturaban mejor que nadie esa esencia cruda y directa.

Influencias cruzadas entre gigantes
Después, contó sobre la vez que The Kinks fue a un show televisivo y sus majestades satánicas también se hicieron presentes en el lugar. Lejos de plantear una rivalidad tajante, Davies reconoció una dinámica de influencia mutua.
"Recuerdo cuando The Kinks tuvieron dos o tres éxitos tremendos seguidos muy rápido, hicimos un programa de televisión y los Stones estaban ahí", dijo Davies. "Jagger estaba al frente, no tratando de disuadirnos, sino estudiando. Y creo que son responsables de algunos de los mejores discos de rock 'n' roll de la historia. Cuando ambos estábamos desarrollando nuestras influencias y estilos, también escuché algunas influencias de los Kinks, así que hay un poco de préstamo".
En una década marcada por la competencia creativa —con nombres como The Beatles y The Who orbitando la misma escena—, sus palabras funcionan como un reconocimiento entre pares. Más que una disputa, el legado del rock británico de los sesenta parece haberse construido sobre diálogo, admiración y una saludable cuota de emulación.









