Durante los años 80, la industria musical experimentó cambios enormes como el auge del videoclip, la globalización de los lanzamientos discográficos y un mercado que era cada vez más amplio y generaba más dinero. En ese contexto, varios artistas y bandas comenzaron a dar que hablar, no solo por sus creaciones, sino también por la cantidad de ventas que producían.
Por aquellos años, U2 emergió como un fenómeno extraordinario. Habiendo nacido en 1976, publicaron su primer álbum, Boy, en 1980, comenzando así la década más prolífica de su historia, en la que editaron un total de seis discos (si se tiene en cuenta Rattle and Hum, su proyecto híbrido que mezcló tracks en vivo y otros grabados en el estudio).
Durante aquellos años, el conjunto irlandés integrado por Bono, Larry Mullen Jr., Adam Clayton y The Edge vendió una cifra aproximada de 116 millones de discos, lo que la convierte en la banda que más discos vendió en los 80. En esto, algo tuvo que ver The Joshua Tree (1987), el LP producido por Daniel Lanois y Brian Eno que redefinió lo que un grupo podía lograr: no solo en ventas sino en influencia cultural, activismo y alcance global.

The Joshua Tree se convirtió en uno de los pilares de ese éxito, con ventas superiores a las 25 millones de copias mundiales y haciéndose con codiciados premios como el Grammy al Álbum del año en 1988, categoría en la que superó a Bad de Michael Jackson y a otros proyectos como Whitney de Whitney Houston, Trio de Dolly Parton, Linda Ronstadt y Emmylou Harris y Sign o' the Times de Prince.
De esta manera, el cuarteto de Dublín sobrepasó a otros gigante de la música como Queen o AC/DC, quienes también lograron éxitos masivos, aunque ninguno mantuvo un volumen de ventas global tan constante durante todo el periodo como U2.









