Encontrar similitudes entre Mick Jagger y Kurt Cobain parece imposible. Cada uno representa figuras casi antagónicas: la estrella de rock de masas y estadios a nivel mundial, en el caso del vocalista de los Rolling Stones, y el outsider que, sin quererlo, terminó liderando uno de los movimientos más importantes de la década de los 90 al frente de Nirvana. Sin embargo, tenían algo en común: ambos expresaron críticas hacia Aerosmith.
Formada en Boston en 1970, Aerosmith construyó su identidad a partir de influencias del hard rock y el blues, además de una puesta en escena marcada por la personalidad de su frontman, Steven Tyler. Con canciones como “Dream On”, “Sweet Emotion” y “Walk This Way”, el grupo llegó a ocupar un lugar central en la escena del rock de la década de los 70. Aun así, su vínculo con algunos colegas contemporáneos no siempre fue el mejor.

La opinión de Jagger
Según reconstruyó Far Out Magazine, Jagger nunca estuvo demasiado conforme con las similitudes entre Aerosmith y The Rolling Stones. En su momento, Tyler había confesado su admiración por Jagger e incluso había contado que, durante su infancia, imitaba el acento británico del cantante mientras fantaseaba con ser su primo. Pero esa devoción no parecía generar el mismo entusiasmo del otro lado.
En una ocasión, Jagger fue tajante al referirse a la banda estadounidense: “¡Dios mío, Aerosmith! Son simplemente basura, una completa porquería”, afirmó. Sin embargo, el cantante de los Stones separó su opinión del grupo de su relación con Tyler: “El cantante [Steven] es un tipo bastante agradable, eso sí. Es casi demasiado dulce”.

La posición de Cobain
La posición de Cobain era diferente. El líder de Nirvana había escuchado Aerosmith y Led Zeppelin durante su adolescencia y disfrutaba de algunas de sus canciones, pero con el tiempo empezó a cuestionar el contenido de sus letras. Su crítica no estaba relacionada con las similitudes musicales con otra banda, sino con el sexismo que identificó en parte de aquellas canciones.
“Escuchaba Aerosmith y Led Zeppelin, y realmente disfrutaba algunas de las melodías que habían escrito”, explicó Cobain. “Me llevó muchos años darme cuenta de que gran parte tenía que ver con el sexismo. La forma en que escribían sobre sus penes y el sexo”. El músico agregó que recién durante sus últimos años de secundaria empezó a entender qué era lo que tanto le molestaba de esas canciones.

Esa relación compleja con sus influencias también aparece en “Aero Zeppelin”, una canción de Nirvana grabada en 1988 e incluida en el compilado Incesticide (1992), cuyo título combina los nombres de Aerosmith y Led Zeppelin. Aunque el tema suele asociarse con una crítica a ciertos lugares comunes del rock, Cobain también describió su nombre como un homenaje irónico a dos de sus referentes del rock de los años 70.









