Antes de convertirse en uno de los guitarristas más influyentes de su generación, Pete Townshend también estuvo del otro lado del escenario, observando atentamente a quienes estaban transformando el rock británico frente a sus ojos. Hubo una banda en particular cuya energía en vivo lo impactó de tal manera que, incluso después de alcanzar la fama con The Who, nunca intentó ocultar cuánto había tomado de ella.
Se trataba de The Rolling Stones. Townshend reconoció en distintas oportunidades la enorme influencia que el grupo liderado por Mick Jagger y Keith Richards ejerció sobre él durante los primeros años de la década de 1960. The Who incluso llegó a presentarse como banda soporte de los Stones en aquellos años, mientras entre sus integrantes comenzó a formarse una relación que continuaría durante décadas.

La mejor banda del rock británico
La admiración quedó particularmente expuesta en 1989, cuando Townshend fue elegido para presentar a The Rolling Stones durante su ingreso al Rock and Roll Hall of Fame. En aquel discurso recordó el impacto que le habían causado sus primeros shows y aseguró que aquellas presentaciones habían cambiado su vida. Según contó, mientras los recitales de The Beatles estaban dominados por los gritos de sus fanáticas, en los de los Stones él se encontraba prácticamente como "el único chico" entre el público.
Townshend fue todavía más lejos al describirlos como "el único grupo que nunca me avergoncé de idolatrar". También sostuvo que buena parte de aquello en lo que se convirtió como músico provenía, directa o indirectamente, de The Rolling Stones y los definió como la banda que mejor representaba para él al rock británico. "Para mí, los Stones son los más grandes. Representan como nadie al rock británico", expresó.

Parte de esa fascinación estaba relacionada con una característica que contrastaba con la propia manera de trabajar de Townshend. Mientras el guitarrista podía llevar sus composiciones hacia estructuras cuidadosamente desarrolladas —desde Tommy hasta Quadrophenia—, los Stones conservaban una relación mucho más inmediata con el blues, el rhythm and blues y la improvisación. Para el músico de The Who, esa crudeza formaba parte esencial de su atractivo.
"Incluso aunque ahora sean mis amigos, sigo siendo un fan", resumió Townshend durante aquella ceremonia de 1989. Una declaración que, viniendo de uno de los responsables de redefinir el sonido y la puesta en escena del rock con The Who, permite dimensionar hasta qué punto The Rolling Stones habían dejado una marca en algunos de sus propios contemporáneos.










