"Hey Jude" es uno de los temas más famosos de The Beatles y, en gran parte, se debe a la coda que invita al público a unirse a la melodía con el clásico "na-na-na-na". Como muchas de las composiciones de los Fab Four, este gran final orquestado fue un recurso novedoso que no solo impactó a los oyentes del momento, sino también a otros compositores contemporáneos, entre los que se cuenta Mick Jagger.
Así lo reveló Paul McCartney en su biografía Many Years From Now, cuando recordó la primera vez que Jagger escuchó este tema y quedó fascinado. “El estribillo final nunca fue una canción aparte. Recuerdo haberla llevado a un club nocturno donde se fumaba hachís, en un sótano de Tottenham Court Road: el club Vesuvio. Estábamos sentados en pufs, como era costumbre”, comenzó relatando.
Y prosiguió: "Le dije al DJ: 'Aquí tienes un acetato. ¿Quieres ponerlo en algún momento de la noche?'. Lo puso, y recuerdo que Mick Jagger se acercó y dijo: 'Joder, joder. Esto es otra cosa, ¿verdad? Es como si fueran dos canciones'. No tenía pensado que durara tanto al final, pero me lo estaba pasando tan bien improvisando sobre la parte final cuando grabamos la pista original que me extendí muchísimo”, agregó.

La inspiración para Let It Bleed
Por otro lado, en una entrevista recogida por Far Out Magazine, Jagger se sinceró sobre la inspiración que representó "Hey Jude" para su banda mientras grababan el disco Let It Bleed, de 1969: "Me gustó cómo lo hicieron los Beatles con 'Hey Jude'. La orquesta no solo servía para tapar el sonido, sino que era algo extra. Quizás hagamos algo parecido en el próximo álbum".
La inspiración se nota en el hit emotivo "You Can't Always Get What You Want", una canción que lleva la impronta de los Stones, pero que tiene la particularidad de iniciar con un coro góspel como elemento distintivo. Este coro interviene en otros momentos de la canción y, al igual que "Hey Jude", repite la frase principal de la letra y constituye una forma de hacer participar al público.









