Mick Jagger tiene una de las voces más representativas del rock. Su formación en blues y rock and roll lo convirtió en uno de los cantantes más icónicos del género, aun sin ser de los más virtuosos, justamente porque su estilo logra superar ciertas limitaciones.
El propio Jagger habló sobre cómo algunas canciones compuestas por él mismo pueden resultarle un desafío, no solo a la hora de interpretarlas en vivo, sino también durante la grabación en estudio. Una de las que le resultó más dificultosa por la altura de las notas fue “Can't You Hear Me Knocking”, incluida en el álbum Sticky Fingers de The Rolling Stones.
En diálogo con Spotify, el cantante reveló qué recurso utilizó para sobrellevar ese desafío vocal: “Hice muchas voces, armonías, para ocultar el hecho de que realmente no alcancé las notas tan bien en las partes del coro”.

En este tema de siete minutos, que cuenta con amplias secciones instrumentales, se puede escuchar cómo el cantante recurre a un estilo de improvisación, además de gritos en los que su voz se percibe exigida, pero siempre con un sello único.
En el plano instrumental, el riff de Keith Richards conforma uno de los motivos más reconocibles de la canción, que se va diluyendo hacia su segunda parte, donde vuelve a primar la improvisación y se suman instrumentos de percusión.









