Dentro del catálogo de The Beatles, pocas canciones resultan tan desconcertantes y experimentales como “I Am the Walrus”. Escrita principalmente por John Lennon, la pieza que formó parte del disco Magical Mystery Tour se convirtió en un ejemplo claro de su interés por combinar música pop con referencias literarias, incluyendo una inesperada conexión con William Shakespeare.
Escrita en agosto de 1967, “I Am the Walrus” es una de las tantas pistas de los Fab Four en la que el LSD estuvo involucrado. Según contó el propio Lennon, “la primera línea fue escrita en un viaje de ácido un fin de semana, la segunda línea en otro viaje de ácido el fin de semana siguiente, y la completé después de conocer a Yoko Ono”.
La pista surgió en un contexto particular. Lennon había tomado conocimiento de que estudiantes analizaban las letras de The Beatles en clases de literatura, lo que lo llevó a escribir un tema deliberadamente confuso y difícil de interpretar. Su objetivo era crear una obra que desafiara cualquier intento de análisis tradicional, mezclando imágenes absurdas, referencias culturales y fragmentos aparentemente inconexos.

La conexión con Shakespeare
Dentro de ese collage creativo, aparece uno de los elementos más llamativos: la inclusión de un fragmento de la obra King Lear de Shakespeare. Durante la grabación, Lennon incorporó un audio tomado directamente de una transmisión radial de la BBC, en la que se escuchaban las líneas 219 a la 222 y 249 a la 262 de la escena 6 del acto IV de la obra.
La utilización de ese audio no se planificó desde el inicio, sino que surgió casi de manera espontánea mientras experimentaba con el sonido en el estudio. Pero Lennon y compañía decidieron incorporarlo para reforzar el carácter caótico y experimental del track.
En lo que respecta al nombre del tema, también encuentra su origen en la literatura, ya que proviene del poema de Lewis Carroll, “The Walrus And The Carpenter”, del libro Through The Looking Glass.
El poema cuenta la historia de una morsa y un carpintero que se conocen en una playa y deciden salir a caminar. Posteriormente, se encuentran con un grupo de ostras y la morsa los convence de que los acompañen, pero al final se las comen todas. Tiempo después de escribir la canción, Lennon se dio cuenta, consternado, de que se había identificado con el villano del escrito.









