En la historia del rock, pocos músicos atravesaron tantas etapas, conflictos y transformaciones como Roger Waters, cofundador y principal cerebro conceptual de Pink Floyd. Sin embargo, incluso alguien con una trayectoria tan exitosa tiene motivos para arrepentirse. Hace algunos años, el músico británico confesó cuál es el momento de su carrera que desearía poder cambiar.
Tras la publicación de The Dark Side of the Moon en 1973, las tensiones internas comenzaron a desgastar el vínculo entre los miembros del grupo. Lo que alguna vez había sido una sociedad creativa increíble, marcada por la experimentación y la camaradería, se transformó en un terreno de egos, presiones y polémicas. Cuando Waters ideó The Wall a finales de los 70, el resto de los integrantes -David Gilmour, Nick Mason y Richard Wright- quedaron relegados a simples intérpretes de sus ideas.
Esa dinámica terminó por romper a la banda. En 1985, Waters anunció su salida y poco después inició una disputa legal para impedir que el grupo continuara utilizando el nombre sin él. Aquella decisión, que marcó una de las rupturas más amargas en la historia del rock, duró años y resquebrajó la relación entre los miembros del grupo para siempre.

Un hecho del que se arrepiente
Décadas más tarde, el bajista reconocería públicamente su error en una entrevista luego de la reunión de Live 8 en 2005, el histórico reencuentro de los cuatro miembros tras más de dos décadas. "Cuando me fui, hubo mucho enojo y muchos ataques, especialmente entre Dave [Gilmour] y yo, y lo lamento profundamente" dijo.
"Veinte años después, me doy cuenta de que no debí hacerlo. Poder volver al escenario y tocar esas viejas canciones juntos fue muy bueno para ambos. Actuamos como adultos, en lugar de chicos mimados tirando sus juguetes al suelo", concluyó.
El show en el Hyde Park de Londres fue fugaz y simbólico. Para millones de fanáticos de Pink Floyd, viejos y nuevos, representó un cierre que parecía imposible. Waters y Gilmour, pese a sus diferencias y posteriores enfrentamientos (que siguen hasta el día de hoy), lograron compartir, aunque sea por una noche más, el legado que los unió.









