Mick Jagger y Keith Richards son los responsables de algunas de las más recordadas canciones de rock de todos los tiempos, aunque rara vez reciben el crédito lírico que merecen. En el imaginario popular, los Rolling Stones son ante todo una banda de actitud, de riffs y de poses, por lo que sus letras suelen quedar relegadas a un segundo plano. Sin embargo, para algunos de los compositores más respetados del rock norteamericano, la dupla inglesa supo encontrar frases que valían más que cualquier solo de guitarra.
Dos estrellas que los llenaron de elogios
Tanto Bruce Springsteen como Tom Petty fueron muy claros en ese sentido. "Tenían tanta actitud que se les derramaba del plato", dijo Petty sobre los Stones. El oriundo de Gainesville tenía una pista concreta en mente: "(I Can't Get No) Satisfaction", el sencillo de 1965 que llegó a sus oídos justo cuando cumplía 15 años.
"El riff y la distorsión te atrapan, y la letra es tan mundana", declaró. Y sobre sus versos iniciales agregó que eran "un gran momento en la historia del rock. Solo esa frase vale un millón de dólares".
Springsteen, por su parte, eligió "Street Fighting Man". En una conversación con el escritor Dave Marsh, el músico nacido en Long Branch fue directo: "Esa línea, '¿Qué puede hacer un chico pobre sino cantar en una banda de rock and roll?', es una de las mejores líneas de rock and roll de todos los tiempos".
Lo notable de ambas elecciones es que apuntan a algo muy específico dentro de la escritura de Sus Majestades Satánicas: su capacidad para decir algo enorme en tan solo un puñado de palabras. Jagger y Richards no explicaban ni desarrollaban, sino que encontraban el remate exacto que condensaba una postura completa. Tal es así que "Satisfaction" capturaba una insatisfacción generacional en pocas palabras, mientras que "Street Fighting Man" resumía la impotencia y la rebeldía de toda una época en una sola pregunta.











