La década del 90 mostró una gran explosión dentro de la música electrónica y sus diversos subgéneros. Si bien los 80 fueron una década clave para este género, los 90 incorporaron novedades tecnológicas, una mayor expansión de los artistas y fusiones entre diversos sonidos. A continuación, los 10 mejores discos de electrónica de los años 90 según la crítica.
10. Porter Ricks - Biokinetics (1996)
Este disco clásico del dub techno es el debut del dúo electrónico y fue aclamado por la crítica por su espíritu vanguardista, su transformación del sonido y la plasmación de un período histórico de experimentación dentro del género. El disco también se inscribe dentro del ambient techno y está compuesto por canciones inéditas, además de algunas piezas que habían sido lanzadas previamente como singles.
9. Massive Attack - Mezzanine (1998)
Este álbum es el más reconocido de la banda gracias a canciones como “Angel” y “Teardrop”. Así lo describió Ve Iacona para Indie Hoy: “Oscuro e incómodo, Mezzanine suena a encierro y a claustrofobia: a una banda queriendo salir de su propia etiqueta. Ese aire chill-out de soul rapeado y sintetizadores amigables que conformaron el sonido Bristol de sus primeros trabajos se vuelve electrónica asfixiante con bajos y graves que apuntan directo al pecho y las rodillas, paralizándolas”.
8. Underworld - dubnobasswithmyheadman (1994)
En este tercer disco, la banda británica se asienta sobre su faceta de música electrónica bailable. Sobre la composición de este álbum, el fundador de la banda, Karl Hyde, expresó en diálogo con Melody Maker: "Tomamos elementos de diferentes épocas y ámbitos musicales y los llevamos a otro lugar. No queremos simplemente regurgitar el pasado y, aunque usamos voces y guitarras, intentamos hacerlo de maneras nuevas. Buscamos formas de que esos elementos sean relevantes hoy en día".
7. Björk - Post (1995)
Post expandió las posibilidades de Björk como artista. El disco exploró terrenos sonoros diversos que iban desde el trip hop hasta la electrónica experimental, reflejando una actitud innovadora y sin fronteras de la artista islandesa. Canciones como "Army of Me" y "It's Oh So Quiet" demostraron su versatilidad y consolidaron su influencia en la escena global.
6. Aphex Twin - Selected Ambient Works 85–92 (1992)
El irlandés, considerado una de las figuras más innovadoras de la música electrónica, lanzó en 1992 su álbum debut, compuesto por pistas de ambient techno originalmente grabadas en casete. Este trabajo se consolidó como uno de los pilares fundamentales del IDM, marcando un antes y un después e influyendo de manera decisiva en la evolución de la música electrónica.
5. Boards of Canada - Music Has the Right to Children (1998)
Este es un disco fundamental dentro del IDM y también el que cimentó la popularidad de Boards of Canada. Al momento de su lanzamiento, se consagró con reseñas positivas de la crítica y también es considerado un pilar clave para subgéneros como el downtempo y el movimiento hauntology. A nivel de producción, en el disco prima un sonido analógico que se plasma en la utilización de sintetizadores retro, lo cual también le imprime una gran nostalgia a este álbum debut.
4. Björk - Homogenic (1997)
Este disco reúne algunos de los temas más icónicos de la artista islandesa, como "Hunter", "Jóga" y "Bachelorette". Considerado uno de los puntos más altos de su carrera y ampliamente aclamado por la crítica, combina arreglos de cuerdas con bases electrónicas, logrando un equilibrio entre lo clásico y lo moderno. A nivel conceptual, el álbum está profundamente inspirado en su tierra natal, Islandia, lo que le aporta un sello único y personal.
3. Tricky - Maxinquaye (1995)
En este innovador álbum, que contó con la colaboración de Martina Topley-Bird y otros músicos vinculados a Massive Attack, el rapero y productor Tricky fusiona hip hop, dub, soul y música electrónica, dando como resultado una obra que se alineó con las tendencias de los 90, una época en la que los géneros "puros" dejaron de existir como tales.
2. Massive Attack - Blue Lines (1991)
El disco debut de Massive Attack es considerado uno de los mejores de su carrera y una de las obras fundacionales del trip hop. Se trata de una pieza que no le teme a la fusión de géneros y sonidos, ya que presenta influencias del hip hop, el dub, la música electrónica, el reggae y también del rock.
1. Portishead - Dummy (1994)
El debut de Portishead es una de las piezas fundamentales del trip hop, el género electrónico que emergió en Bristol a principios de los años 90. Como escribió Juampa Barbero para Indie Hoy: “Dummy está impregnado de atmósferas narcóticas, texturas lúgubres y una paleta de sonidos ecléctica que incluye samples, scratch de vinilos y hasta la presencia fantasmal del theremin. Canciones que te susurran secretos al oído mientras te rompen el corazón. Más adictivo que la cafeína, más melancólico que un cisne moribundo”.




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