Para cualquier guitarrista, trabajar con Jimmy Page sería algo inimaginable. Incluso fuera de Led Zeppelin, Page era considerado un héroe de las seis cuerdas, capaz de crear riffs que habrían destacado en cualquier banda de rock de su época. Sin embargo, no todos compartían la admiración que muchos sentían por él, incluso cuando estaba en la cima de su creatividad.
Antes de consolidarse con Zeppelin, algunos de sus colegas reaccionaron con escepticismo ante sus proyectos, y no faltaron quienes dudaron de su ambición. Page, sin embargo, no se conformaba con el éxito musical y extendió su interés al cine, lo que lo llevó a involucrarse en la producción de Lucifer Rising junto al cineasta Kenneth Anger.
Dicha colaboración resultó complicada. Aunque Page respetaba a Anger como pionero del cine ocultista, las diferencias creativas y la falta de claridad en la dirección del proyecto provocaron ciertas fricciones. El guitarrista recordó que, mientras intentaba organizar el material para la filmación, Anger se mostraba imprevisible y difícil de coordinar.

"Frustrante": La experiencia según Jimmy Page
“Era un tipo desagradable. Su trabajo estaba por todas partes y tuve que pedirles a algunos roadies que lo ordenaran. Incluso terminó volviéndome la situación en contra. Como ocultista estaba a la vanguardia, pero yo no entendía sus intenciones. Fue realmente frustrante y decepcionante”, señaló Page en una declaración recuperada por Far Out Magazine.
A pesar de esa tensión, Page estaba dispuesto a vivir la experiencia. Sin embargo, el vínculo nunca se desarrolló como esperaba. Entre los desafíos creativos y personales, quedó en evidencia que el guitarrista atravesaba un período mental delicado, justo antes de la grabación de discos como Physical Graffiti y Presence, y mientras enfrentaba algunos de los momentos más oscuros de la historia de la banda, que culminarían con la muerte del baterista John Bonham.









