1970 marcó un punto de inflexión en la historia contemporánea de la Argentina. Después del Cordobazo y el Rosariazo, y con cuatro años de dictadura encabezada por Juan Carlos Onganía, el país atravesaba un escenario de creciente conflictividad política y social, debido a la inflación, el deterioro del poder adquisitivo y el aumento de la violencia política. El secuestro y asesinato de Pedro Eugenio Aramburu a manos de Montoneros precipitó la caída de Onganía, quien fue reemplazado por Roberto Levingston el 8 de junio de ese mismo año, mientras la escalada represiva y la radicalización política continuaban profundizándose.
En medio de este clima político y social convulsionado, la música argentina atravesaba un gran momento. La cultura beat de los años sesenta había entrado en una nueva etapa de evolución a partir de la apropiación local del blues y el rock, que combinados con elementos del jazz y la psicodelia, dieron lugar a álbumes debut fundamentales como los de Manal, Vox Dei y Arco Iris. Al mismo tiempo, muchos artistas de la época encontraron inspiración en el existencialismo de Albert Camus, cuya mirada sobre la alienación urbana y el hombre común contrastaba con el existencialismo más intelectual y europeísta asociado a Jean-Paul Sartre.
Litto Nebbia, el padre del "beat" moderno argentino, atravesó un año de enorme productividad artística. Con la incorporación de Pappo como miembro estable de Los Gatos, editó el último disco de la banda titulado Rock de la mujer perdida, donde profundizó un sonido marcado por el blues rock. Al mismo tiempo publicó su segundo trabajo solista, Volumen 2, en el que comenzó a orientar su búsqueda hacia el folk rock y a tomar distancia de la canción de corte más comercial.
Almendra, quizá la banda de rock más popular de la época, publicó un disco que poco tenía que ver con su LP debut. La efervescencia social, sumada a las crecientes diferencias artísticas entre sus integrantes, dio como resultado una obra áspera y desafiante, una suerte de refugio contracultural que retrata la incipiente disputa entre la naciente cultura del rock argentino y la represión ejercida por el gobierno.
Otro álbum que captó el espíritu existencial de la época fue Treinta minutos de vida, de Moris, donde el músico plasmó con precisión el desencanto social y la desidia que provoca la vida urbana. Con letras de enorme sensibilidad, el disco consolidó una voz autoral que le valió a Moris comparaciones con Bob Dylan, al punto de que muchos lo consideraron una suerte de "Dylan criollo".
Un dato que ilustra la consolidación del rock nacional durante ese año fue la realización de la primera edición del Festival Rock BA, organizado por Daniel Ripoll. A lo largo de cinco jornadas se presentaron varios de los artistas mencionados anteriormente y la convocatoria reunió casi 30.000 personas, una cifra inédita para la escena del rock argentino de aquel entonces.
Fuera del ámbito del rock, también hay que destacar el gran momento artístico que atravesaba el folclore argentino. Después de la explosión comercial de comienzos de los años sesenta, figuras como Mercedes Sosa, Horacio Guaraní, Atahualpa Yupanqui y Jorge Cafrune comenzaron a politizar cada vez más su discurso para dar cuenta de las injusticias sociales. Al mismo tiempo, impulsaron una serie de discos conceptuales dedicados a lugares, próceres y grandes poetas argentinos que ampliaron los horizontes artísticos del género. No es casual que durante la última dictadura cívico-militar iniciada en 1976, los músicos folklóricos se encontraran entre los artistas más perseguidos del país.
Por su parte, Astor Piazzolla, después de años de críticas, comenzó a ser reconocido por buena parte de la vieja guardia del tango tras el impacto de "Balada para un loco", publicada en 1969 y elogiada por Osvaldo Pugliese y Aníbal Troilo. En 1970 editó Pulsación, un álbum que además de funcionar como banda sonora del film del artista plástico uruguayo Carlos Páez Vilaró, establece un diálogo entre el jazz, el tango y la música de vanguardia.
A 56 años de aquel 1970, queda claro que la Argentina contaba con una generación de artistas excepcional, capaz de posicionar al país como uno de los grandes referentes de la música iberoamericana de la época. A continuación, seleccionamos diez discos fundamentales editados en la Argentina durante 1970, trabajos que no solo marcaron a su tiempo, sino que también dejaron una huella imborrable en la historia de la música nacional.
10. Jorge Cafrune - Jorge Cafrune interpreta a José Pedroni
CBS

Hacia 1970, el folclore argentino, luego de su masivo éxito durante la década del sesenta, atravesaba uno de los momentos de mayor madurez artística de su historia. Varios de sus principales exponentes comenzaron a grabar obras conceptuales dedicadas a próceres, regiones, autores y episodios históricos. En este caso, Jorge Cafrune rinde homenaje al poeta santafesino José Pedroni, fallecido en 1968.
La obra de Pedroni está impregnada de una profunda sensibilidad hacia la maternidad, el trabajo rural y los pesares sociales. Esa delicadeza encuentra un complemento ideal en los sutiles arreglos de órgano Hammond y guitarra, sobre los que la voz grave y expresiva de Cafrune construye un disco de enorme calidez, capaz de evocar paisajes idílicos atravesados por la nostalgia. Entre sus momentos más destacados aparecen "Maternidad", con la inolvidable frase "En un silencio que me sabrá ternura, durante nueve lunas crecerá tu cintura"; "Ethel Rosenberg", un homenaje a la mujer estadounidense ejecutada en la silla eléctrica en 1953 durante la Guerra Fría; y "Las Malvinas", un poema que reivindica la soberanía argentina sobre las islas.
También merece una mención especial el trabajo del maestro Damián Sánchez, responsable de musicalizar los poemas de Pedroni con una sensibilidad que logra capturar su esencia campesina y potenciar la interpretación de Cafrune, quien alterna con naturalidad entre el recitado íntimo y el canto.
9. Vox Dei - Caliente
Mandioca

Originarios de Quilmes, Vox Dei irrumpió en la escena del rock argentino con un sonido que incorporaba elementos del soul estadounidense, una influencia poco frecuente en el país por aquellos años. Ya integrados al sello Mandioca, dirigido por Jorge Álvarez y Pedro Pujó, grabaron su notable álbum debut en los míticos estudios TNT de Buenos Aires.
El trabajo instrumental de Willy Quiroga, Ricardo Soulé, Rubén Basoalto y Juan "Yodi" Godoy destaca por su solidez y un marcado sentido del groove, que convive con letras atravesadas por una especie de tragedia urbana. Esa combinación alcanza algunos de sus mejores momentos en canciones como "Dr. Jekyll", "No es por falta de suerte" y "Compulsión", donde resuena una de las frases más memorables del disco: "Si te siento es que estoy vivo, aunque vivo como un muerto".
8. Astor Piazzolla y su Orquesta - Pulsación
Trova

Luego de años de críticas por parte de la vieja guardia del tango, Astor Piazzolla terminó de consolidar su reconocimiento tras el éxito de "Balada para un loco", publicada en 1969. En Pulsación dio rienda suelta a una de sus grandes pasiones: la composición de bandas sonoras para cine. Para ello reunió un quinteto integrado por músicos de primer nivel, entre ellos Cacho Tirao en guitarra, Arturo Schneider en saxo y flauta, Dante Amicarelli en piano y Antonio Agri en violín, con quienes profundizó una búsqueda que fusiona el tango, el jazz y la música de vanguardia.
Entre los momentos más destacados del álbum sobresale "Tocata rea", una pieza impulsada por los virtuosos arreglos de piano y un bandoneón de marcado carácter percusivo. Las cinco primeras suites fueron compuestas para la banda sonora del film del artista plástico uruguayo Carlos Páez Vilaró, mientras que el resto del LP reúne composiciones escritas para la ópera-tango María de Buenos Aires. Grabado en los históricos estudios ION, Pulsación confirmó los dotes de Piazzolla para expandir los límites del género y combinar tango con jazz y música de vanguardia.
7. Atahualpa Yupanqui - Guitare Typique des Andes
Le Chant Du Monde

Para 1970, Atahualpa Yupanqui ya era una figura de reconocimiento internacional e incluso había colaborado con Édith Piaf. Aprovechando el prestigio que había alcanzado en Europa y con el propósito de difundir la música de su tierra, concibió un disco que aspiraba a ir más allá de la canción de protesta o del retrato de los sectores populares: Pensar una obra dedicada a recrear el universo cultural de la cordillera andina.
Apoyado en su labor como investigador y recopilador del folclore argentino, que le permitió conocer en profundidad los ritmos del noroeste y de la región cordillerana, Yupanqui construyó un álbum que captura la esencia de la música andina y evoca con notable sensibilidad su inmensidad y melancolía. Sobresalen piezas como "Regreso del pastor", "Malambo", "Pastoral india" y "El indio y la quena", en las que a través de un refinado trabajo de arpegios y una técnica guitarrística depurada, busca reproducir los sonidos característicos de la cordillera. Grabado en París, Guitare Typique des Andes terminó convirtiéndose en una de las obras más emblemáticas y modernistas del folclore argentino de comienzos de la década de 1970.
6. Los Gatos - Rock de la mujer perdida
RCA Vik

El quinto y último álbum de Los Gatos marcó un profundo cambio respecto de toda su producción anterior. Con la incorporación de Pappo como miembro estable, la banda abandonó gran parte de la impronta beat que la había caracterizado para abrazar un sonido más crudo, blusero y eléctrico. Un factor decisivo en esa transformación fue el viaje que la mayoría de sus integrantes realizó a Estados Unidos en 1969, donde adquirieron nuevos instrumentos y se empaparon con el folk rock, el country y la psicodelia de raíz blusera. Litto Nebbia fue el único que no participó de esa experiencia, ya que permaneció en la Argentina trabajando en la grabación y producción de su primer álbum solista.
Esa renovación sonora también estuvo atravesada por las diferencias creativas entre Nebbia, de una sensibilidad más melódica, y Pappo, que impulsaba un repertorio más crudo y visceral. De esa disputa nacieron algunas de las mejores canciones del disco, entre ellas "Rock de la mujer perdida", cuyo título original iba a ser "Rock de la mujer podrida". Sobre un demoledor riff de Pappo y un notable solo de órgano de Ciro Fogliatta, la canción retrata la bohemia nocturna y la necesidad de compañía frente a una ciudad alienante, al tiempo que anticipa buena parte del sonido que el guitarrista desarrollaría más adelante con Pappo's Blues.
Otra canción que destaca es "Réquiem para un hombre feliz", en la que Litto Nebbia demuestra una notable madurez compositiva al reflexionar sobre la muerte y la felicidad desde una mirada profundamente existencial. A ella se suma "No fui hecho para esta tierra", una pieza de fuerte espíritu contracultural que sostenida por la sólida base rítmica de Alfredo Toth y Oscar Moro, anticipa algunos de los rasgos que definirían al rock progresivo argentino durante la década de 1970. Grabado en los estudios TNT y producido artísticamente por el propio Nebbia, Rock de la mujer perdida representa el cierre de una de las bandas fundacionales del rock argentino y, al mismo tiempo, el comienzo de una nueva etapa para varios de sus integrantes.
5. Almendra - Almendra II
RCA Vik

La idea original de concebir un álbum conceptual cercano al formato de una ópera rock terminó frustrándose debido a las crecientes diferencias artísticas que atravesaba Almendra tras el éxito de su LP debut. En ese contexto, y con las sesiones de grabación previstas para julio de 1970, la banda dio forma a un disco áspero, visceral y profundamente experimental que refleja tanto el clima de conflictividad social de la época como las dificultades de ser una banda de rock en la Argentina de aquellos años.
Las tensiones internas derivaron en un repertorio dominado por las composiciones individuales de Luis Alberto Spinetta, Edelmiro Molinari y Emilio del Guercio, otorgándole al álbum una notable diversidad estilística. Entre sus momentos más recordados sobresale "Rutas argentinas", escrita por Spinetta y convertida con el tiempo en un himno para toda una generación de mochileros. La canción nació a partir de la cancelación de un festival en Lobos donde iba a presentarse la banda. Mientras buscaban la manera de regresar a Buenos Aires, Spinetta recordó las innumerables veces que había hecho dedo para volver de sus viajes, experiencia que terminó transformándose en el eje de la composición.
Otro de los grandes himnos del álbum es "Mestizo", de Edelmiro Molinari, una canción que reflexiona sobre las tensiones de la identidad latinoamericana surgidas del mestizaje cultural y racial. Sobre una poderosa base rítmica de Rodolfo García, el tema alcanza uno de los momentos más intensos del disco. También resultan imprescindibles "Toma el tren hacia el sur", "Cometa azul" y "Para ir".
Grabado en los históricos estudios TNT de Buenos Aires y producido por la propia banda, este disco doble que contó con la cuidada labor de Emilio del Guercio en la posproducción se convirtió en un clásico indispensable de la música nacional.
4. Litto Nebbia - Litto Nebbia Vol. 2
RCA Vik

También grabado en los míticos estudios TNT, Litto Nebbia Vol. 2 encuentra al músico rosarino alejándose de la canción pop para explorar el folk y diversos ritmos latinoamericanos. El resultado es una obra íntima y reflexiva, atravesada por letras que abordan la alienación urbana, el deseo de escapar de la ciudad, el sentido de pertenencia latinoamericano, la nostalgia y una sutil mirada crítica sobre la realidad social.
A lo largo del álbum, Nebbia demuestra una notable amplitud compositiva al reunir canciones de fuerte compromiso social, como "Hijo de América"; reflexiones existenciales, como "Años blancos, días blancos"; y piezas de crítica social, como "Canción para un amigo que no escucha".
Uno de los aspectos más llamativos del disco es su carácter profundamente artesanal: Nebbia interpretó todos los instrumentos -guitarra acústica, bajo, batería, piano y flauta dulce- y recurrió a la técnica de sobregrabación de pistas ("overdubbing"), una herramienta todavía poco habitual en la Argentina de aquellos años. El resultado es una obra personal, delicada y de gran sensibilidad, que confirma a Litto Nebbia como uno de los compositores fundamentales de la música popular argentina.
3. Manal - Manal
Mandioca

El debut de Manal marcó un antes y un después en la historia del blues y el rock argentino. El trío era extremadamente riguroso con los ensayos y buscó trasladar esa intensidad al estudio al punto que varias de las canciones fueron grabadas en la primera toma para conservar la energía cruda que caracterizaban a sus presentaciones en vivo. Un aura urbana atraviesa todo el álbum, reflejada tanto en la precisión instrumental como en las letras que retratan con notable realismo la vida cotidiana de la Buenos Aires de 1970.
Dos de las composiciones más emblemáticas del disco, "Avellaneda Blues" y "Jugo de tomate", fueron escritas por Javier Martínez. La primera nació después de que Martínez y Claudio Gabis recorrieran en colectivo la zona industrial de Avellaneda, fascinados por la potencia visual de sus fábricas, sus chimeneas y su paisaje fabril. De regreso, Gabis comenzó a desarrollar la música en una armónica y, sobre esa base, Martínez escribió una letra que terminó convirtiéndose en uno de los grandes retratos urbanos del rock argentino.
El origen de "Jugo de tomate" fue muy distinto. En la víspera de la Navidad de 1969, Martínez se encontraba solo en el bar La Perla, en el barrio de Once, cuando una publicidad televisiva de salsa de tomate lo llevó a reflexionar sobre el consumismo y la creciente superficialidad de la sociedad moderna. De esa observación surgió uno de los versos más recordados del rock argentino: "Jugo de tomate frío, en las venas deberás tener".
Otra pieza fundamental es "Una casa con diez pinos", inspirada en una quinta de Monte Grande, donde Martínez compartió largas jornadas con músicos como Tanguito y Pappo, en una suerte de refugio creativo que funcionaba como escape frente al ritmo agobiante de la ciudad. Grabado en los estudios TNT, Manal fue además el primer álbum publicado por el histórico sello Mandioca, dirigido por Jorge Álvarez y Pedro Pujó, y continúa siendo una de las piedras fundacionales del rock blues argentino.
2. Arco Iris - Arco Iris
RCA Vik

El primer disco de Arco Iris representa una de las fusiones más innovadoras entre el rock argentino, el jazz, el folk y las músicas de raíz latinoamericana. Formados en la localidad bonaerense de El Palomar, la banda atravesó un cambio profundo en 1969, cuando sus integrantes conocieron a la ucraniana Danais Wynnycka y adoptaron un modo de vida comunitario basado en la meditación, el vegetarianismo y el rechazo al consumo de alcohol y drogas. Esa filosofía quedó reflejada en la portada del álbum, diseñada por la propia Danais, cuyo símbolo central —una suerte de llave abstracta— sintetiza la dimensión espiritual y mística que caracterizó al grupo durante aquellos años.
En el plano musical, el álbum se distingue por sus armonías vocales y un exquisito trabajo de vientos y teclados. Entre sus momentos más destacados aparecen "Quiero llegar", con sus melodías de fuerte impronta folk; "Y ahora soy", una composición de carácter sinfónico que evidencia la influencia de Tommy, de The Who, y ofrece un amplio despliegue instrumental con un papel destacado del vientista Ara Tokatlian; y "Camino", una pieza que anticipa la integración entre el rock y los ritmos latinoamericanos que más adelante se convertiría en una de las marcas distintivas de Gustavo Santaolalla.
Grabado en los estudios TNT, Arco Iris significó un verdadero punto de inflexión para el rock argentino al incorporar con naturalidad instrumentos poco habituales en el género, como saxos, chelos y diversas percusiones latinoamericanas, además de profundizar el diálogo entre el rock, el jazz, el folk y la psicodelia. La producción, a cargo de Gustavo Santaolalla, también resultó decisiva por la sofisticación de sus arreglos y por ampliar las posibilidades sonoras del álbum de rock en la Argentina.
1. Moris - Treinta minutos de vida
Mandioca

Aunque fue editado en 1970, el debut solista de Moris había sido grabado entre 1967 y 1968 en los míticos estudios TNT. En la grabación participaron Moris en voz, guitarra, piano y armónica; Pappo en bajo en "El oso", "Esto va para atrás" y "En una tarde de sol"; Claudio Gabis en guitarra; Javier Martínez en batería; y Richard Green en órgano. El álbum fue editado el 28 de abril de 1970 por el sello Mandioca.
El disco representa uno de los puntos más altos de la primera generación del rock argentino y consolida una forma de escribir canciones profundamente influenciada por el existencialismo urbano y la observación de la vida cotidiana de Albert Camus, que poco y nada tiene que ver con la intelectualidad propuesta por Sartre. Moris se detiene en personajes comunes, contradicciones sociales y escenas urbanas.
Esa mirada aparece con claridad en canciones como "Pato trabaja en una carnicería", donde el choque entre distintas formas de entender el mundo se transforma en una crítica a la hipocresía social: la frase "Sos el burgués más corrompido que existe" sintetiza el enfrentamiento de ideales de la clase trabajadora con el "comunismo hippie de boutique". "El oso", uno de los grandes clásicos del rock argentino, funciona como una poderosa metáfora sobre la imposibilidad de negar la propia naturaleza. Por su parte, "De nada sirve" retrata a un personaje que intenta escapar de la realidad sin conseguir dejar atrás sus propios conflictos.
En Treinta minutos de vida pareciera que el vacío existencial nunca puede ser saciado por el deseo, ya que la soledad siempre termina imponiéndose. Por eso, el disco podría funcionar también como la banda de sonido de películas como Taxi Driver o Midnight Cowboy: historias sobre hombres solitarios que por su personalidad y quijotesca resistencia frente a la alienación urbana, terminan convirtiéndose en antihéroes inmortales. La narrativa musical de Treinta minutos de vida, marcada por la austeridad de los arreglos y la fuerza de las letras, explica por qué hoy aún suena vigente. Moris quizás haya sido el primer "beat punk" de la historia de la música argentina.













