Una vez por año hay que volver a Cioran no solo para dar cuenta del desencanto de su escritura, sino también para pensar el mundo desde el vacío y la renuncia. El vacío, era para Cioran, la experiencia fundamental de la cotidianidad.

A lo largo de 34 cuadernos, el filósofo y escritor rumano fue anotando sus pensamientos de la mejor forma en la que fue concebida la literatura: el fragmento.

Fragmentos

«La voluntad de destrucción es la expresión dinámica de la tristeza.»

«Mi escepticismo es inseparable del vértigo, nunca he comprendido que se pueda dudar por método

«Soy un filósofo aullador. Mis ideas – si ideas son – ladran: no explican nada, estallan.»

«París: insectos comprimidos en una caja. Ser un insecto célebre. Toda gloria es ridícula; quien a ella aspira ha de tener de verdad el gusto de la decadencia.»

«Lo que se me podría reprochar es cierta complacencia en la decepción, pero ya que todo el mundo gusta del éxito, es necesarios, aunque solo sea por un prurito de simetría, que haya quienes se inclinen hacia la derrota.»

«La verdad no está en la reacción ni en la revolución. Radica en la puesta en entredicho de la sociedad y de quienes la atacan.»

«No se trata de trabajar, sino de ser. Eso es lo que olvidan los escritores, porque les conviene olvidarlo.»

«No son los pesimistas, sino los decepcionados, los que escriben bien.»

Se pueden leer los Cuadernos de Cioran mientras suena el disco Live in Dublin de Leonard Cohen.