Desde que los músicos empezaron a grabar sus composiciones, la ilustración de sus álbumes y sencillos empezó a formar parte del imaginario de su obra. Más allá de si se trata de un vinilo, CD, casette o de un material publicado en plataformas digitales; la portada casi siempre le aportará contundencia al mensaje de cada propuesta sonora.

De hecho, hay casos en los que la imagen ofrecida llega ser tan trascendente que se convierte por sí misma en un símbolo de la cultura pop. Así que no es raro encontrar parodias, imitaciones, o memes basados en las tapas de algunas placas. Todo aquello se acentúa en la era actual, sobre todo con la invasión visual que se nos propone desde internet con redes como Instagram.

En vista de lo anterior, elegimos 15 portadas de álbumes que llegaron a ser tan trascendentes como las canciones de tales discos. De las seleccionadas, algunas apelan al atractivo irresistible de la desnudez, otras a intrincadas simbologías y unas más buscan honrar el legado de otros artistas. Te invitamos entonces a descubrirlas y opinar sobre tus favoritas.

The Beatles – Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band


1967 – Se trata de una postal que literalmente reúne a una infinidad de personalidades relevantes a nivel cultural. Allí podemos identificar 58 caras de escritores, actores, músicos y, por supuesto, varias versiones de los Fab Four. De hecho, la teoría sobre la muerte de Paul McCartney señala que acá se estaría ilustrando su sepelio. A los más curiosos los alentamos a revisar la lista completa de sus protagonistas.

Joy Division – Unknown Pleasures

1979 – Reproducida hasta el cansancio en remeras de melómanos (y de no conocedores también), se trata de una de las tapas más conocidas y enigmáticas de todos los tiempos. Su autor es Peter Saville y se sabe que el punto de partida fue una página de la Enciclopedia de Astronomía de Cambridge. Las famosas líneas que vibran son en realidad ondas de radio del pulsar CP 1919. Lo que nadie duda es que se trata del complemento perfecto para los oscuros compases propuestos por Ian Curtis y sus colegas.

Pink Floyd – The Dark Side of The Moon

1973 – El creador del cuadro con un prisma refractando luz más famoso de la historia es George Hardie. Pero en su momento, los miembros de la legendaria agrupación de rock progresivo tenían siete opciones para escoger cuál sería la ilustración de su nuevo material discográfico. Durante una reunión para dirimirlo, los cuatro coincidieron en que el triángulo con el arcoíris era la indicada. Por suerte, no se equivocaron.

The Strokes – Is This It

2001 – Parece mentira, pero un guante de cuero sobre un firme derrière fue suficiente para escandalizar al mercado estadounidense en los 2000. La fotografía en cuestión fue tomada por Colin Lane a su novia que acababa de salir de ducharse. A pesar de que a los integrantes de The Strokes les encantó lo sexy y espontánea que resultó la postal, debieron reemplazarla en la edición del álbum para su país de origen, donde fue censurada. Optaron entonces por una aburrida imagen de partículas atómicas colisionado.

Pescado Rabioso – Artaud

1973 – Definida por muchos como una verdadera obra maestra del diseño de portadas, la de este álbum fue un ejemplo más de la audacia de Luis Alberto Spinetta. En colaboración con Juan Gatti, el músico optó por una creación colorida y sencilla. En la parte interna de esa cubierta se puede leer una cita del poeta surrealista Antonin Artaud que reza: “¿Acaso no son el verde y el amarillo cada uno de los colores opuestos de la muerte? ¿El verde para la resurreción y el amarillo para la descomposición, la decadencia?”. Aunque lo más llamativo es la forma octagonal irregular de la pieza. Con ella el Flaco se anima a pedirnos, una vez más, que no seamos tan cuadrados.

Nirvana – Nevermind

1991 – El legendario Kurt Cobain, cuya fijación con la maternidad luego nos quedaría clara en In Utero, quería que una foto de un parto bajo el agua ilustrara Nervermind. Sin embargo, debido a lo “gráficas” de las imágenes que él proponía, la solución fue un retrato de un bebé que nada desnudo en una pileta. El billete que flota en el agua fue interpretado por muchos como un símbolo de la codicia que tanto aborrecía la banda. Más allá de las numerosas parodias de esa tapa, su protagonista volvió a posar 25 años después para recrearla.

The Velvet Underground – The Velvet Underground & Nico

1967 – La intensa relación entre el artista plástico Andy Warhol y la agrupación liderada por Lou Reed es bastante conocida. El punto más alto de su etapa juntos fue la producción de este disco cuya portada muestra una serigrafía de Warhol. Una de las novedades de la misma es que la cáscara de la banana es un sticker removible que nos muestra el interior de la fruta, aunque todo buen coleccionista sabrá que lo mejor es no despegarlo. Y si bien en su momento el álbum no alcanzó un éxito masivo, hoy es considerado unos de los cimentos del rock alternativo y se siguen imprimiendo nuevas ediciones.

Patti Smith – Horses

1975 – La madrina del punk fue retratada por su ex pareja y mejor amigo, Robert Mapplethorpe, para la tapa de su disco debut. Según ella misma narra con emoción en su autobiografía Just Kids, vistió una camisa blanca comprada en un tienda de segunda mano, y se puso el saco negro sobre el hombro, buscando emular a Frank Sinatra. Tan solo se usó luz natural en esa sesión de fotos pese a que fue durante una tarde nublada en Nueva York. La mítica ambigüedad sexual de la imagen de Patti se debe en gran parte a esta gran postal.

New Order – Power, Corruption & Lies


1983 – Peter Saville utilizó una pintura del francés Henri Fantin-Latour titulada “A Basket of Roses” para graficar esta tapa. La idea surgió luego de que visitara la Galería Nacional en Londres, sitio donde la obra estaba expuesta. Según comentó ante los medios en varias ocasiones, para él las flores representan “los medios por los cuales el poder, la corrupción y las mentiras se infiltran en nuestras vidas. Son seductores”. De cualquier manera, el contraste entre lo romántica de la pintura y lo crudo del título del álbum pegaron bastante bien en el mercado.

Sumo – After Chabón

1987 – Partiendo de la idea original del músico Roberto Pettinato, el diseñador Daniel Cortondo creó la cubierta del último disco de la banda liderada por el talentoso Luca Prodan, quien moriría meses después del lanzamiento de la placa. Lo innegable es que la imagen de un corpulento luchador del deporte que da nombre a la banda se convirtió en una carátula insigne del rock del siglo XX.

The Cure – Kiss Me, Kiss Me, Kiss Me

1987 – El séptimo álbum de esta formación británica alude a la pasión desmedida desde su portada: La foto en primer plano de unos labios tan rojos como los de su vocalista Robert Smith. La euforia y el deseo que exudan sus tracks quedaron perfectamente representados en la ilustración de aquel disco. De hecho, gracias a la excelente recepción de este trabajo, arrasaron en el mercado estadounidense y, contra todo pronóstico (por su fama de góticos), entraron en el top 40 de Billboard.

Roxy Music – Country Life

1974 – Esta provocadora placa publicada por Bryan Ferry y compañía exhibe una fotografía de dos chicas semi-desnudas gatillada por Eric Boman. Como era de esperarse, fue censurada en países como Estados Unidos y España. Sin embargo, nada nos tienta más que lo prohibido, así que a pesar de ello su popularidad hasta hoy es enorme. Una muestra de su relevancia es que la seductora cubierta fue versionada por Robots in Disguise, para su single “Boys”; Dum Dum Girls, para su casette Blissed Out; Sweet Apple para su álbum Love & Desperation y Ladytron para su disco Softcore Jukebox.

Sonic Youth – Goo

1990 – El encargado de ilustrar esta cubierta fue Raymond Pettibon, quien también es recordado por crear el logo de Black Flag. El artista se inspiró en una foto de Maureen Hindley y David Smith, testigos de un sonado caso llamado Los Asesinos de Moor, sucedido en Inglaterra. La polémica que suscitó la referencia a ese hecho criminal generó disputas entre el sello discográfico de Sonic Youth y la banda en sí. Finalmente, se mantuvo tal carátula que luego pasó a ser parodiada muchas veces tras convertirse en un epítome de la incandescencia juvenil.

The Rolling Stones – Some Girls

1978 – En pleno auge de la música disco, los rockeros ingleses se reinventaron con un álbum seductor, lleno de groove. El diseño de su arte de tapa corrió por cuenta de Peter Corriston, quien se basó en ilustraciones de Hubert Kretzschmar. Lo que vemos allí son los rostros de los Rolling Stones intercalados con los de algunas celebridades femeninas. Poco después, varias de ellas (por ejemplo, Farrah Fawcett y el representante de la fallecida Marilyn Monroe), requirieron a la agrupación por vía legal para que cesara el uso de su imagen sin consentimiento. A causa de ello, en la siguiente edición del disco se reemplazaron esas caras por manchas de colores, pero ya la portada se había hecho tan famosa como sus protagonistas.

David Bowie – Aladdin Sane

1973 – Maquillado con el mítico rayo rojo que atraviesa su rostro, Bowie ayudó a establecer las bases para la estética de la movida glam que conquistaría el mundo por esos años. Así, el músico en cuestión se ofrece como un ser exótico, andrógino y casi extraterreste. La delgadez de su torso desnudo, sin embargo, agrega un toque de fragilidad a su look y lo humaniza. Casi 40 años después, ese retrato sacado por Brian Duffy aún es considerado como “La Monalisa del Pop”, y no es para menos.