Desde su aparición a comienzos de los 2000, Gorillaz desafió la idea tradicional de lo que podía ser una banda. El proyecto creado por Damon Albarn y Jamie Hewlett combinó música y animación en una propuesta que terminó redefiniendo el alcance del pop alternativo del siglo XXI. Con sus integrantes virtuales (2D, Murdoc, Noodle y Russel) el grupo logró construir un universo propio donde convergieron el trip hop, el rap, la electrónica, el dub, el funk y la psicodelia.
A lo largo de más de dos décadas, Gorillaz editó discos que funcionaron como retratos de época. Desde el caos de la ciudad en su debut homónimo hasta la distopía ecológica de Plastic Beach, pasando por la oscuridad apocalíptica de Demon Days, la cadencia nocturna y bailable de Cracker Island, o la espiritualidad que rodea a The Mountain, la banda convirtió el cambio permanente en su principal identidad artística.
Para determinar cuál es el disco fundamental en la discografía de Gorillaz, y al igual que hicimos con The Strokes o Tame Impala, le preguntamos a los miembros de la Comunidad Indie Hoy. La encuesta fue contundente, aunque títulos fundamentales no recibieron votos, entre ellos Humanz, The Now Now y Song Machine, Season One: Strange Timez.

Con el 50% de los votos, Gorillaz, el disco debut del grupo, quedó primero. Entre beats de hip hop, dub y una sensibilidad pop que Albarn ya había pulido con Blur, el disco introdujo una estética completamente nueva para la época. Canciones como "Clint Eastwood", "19-2000" o "Tomorrow Comes Today" definieron el ADN sonoro del proyecto.
El segundo lugar fue para Plastic Beach con el 25% de los votos. Este álbum imaginó un mundo contaminado y artificial que introdujo orquestas cinematográficas, sintetizadores brillantes y colaboraciones increíbles. Con invitados como Snoop Dogg, Lou Reed y Bobby Womack, terminó convirtiéndose en una obra de culto que muchos consideran el punto más sofisticado de la carrera del grupo.
Finalmente, el tercer puesto quedó empatado entre Demon Days y Cracker Island, ambos con el 12,5% de los votos. Mientras el primero se constituyó como una obra oscura y atravesada por el clima político de mediados de los 2000, con momentos de góspel, trip hop y rock alternativo, el segundo mostró un perfil más elegante y luminoso, con un sonido cercano al synth pop y la música disco.
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