Surgidos en Boston a mediados de los años 80, los Pixies se convirtieron en una de las bandas más influyentes del rock alternativo estadounidense gracias a una identidad basada en los contrastes: guitarras punzantes y melodías pop, cambios de intensidad, letras surrealistas y el cruce entre las voces de Black Francis y Kim Deal. Esa fórmula terminaría funcionando como modelo para buena parte del rock alternativo de la década siguiente.
Junto a Francis y Deal, Joey Santiago, en guitarra, y David Lovering, en batería, completaron la formación clásica del grupo. Luego del EP Come On Pilgrim (1987), su primer disco de estudio llegó apenas un año después y dio inicio a una etapa prolífica: entre 1988 y 1991 publicaron cuatro discos que todavía concentran buena parte de las canciones más reconocidas de su catálogo.
Su influencia también trascendió el circuito independiente en el que nacieron. El contraste entre pasajes, de calmos y acústicos a otros explosivos y distorsionados, terminó convirtiéndose en una de sus principales señas de identidad y, posteriormente, fue retomado por cientos de bandas de rock alternativo alrededor del mundo.

Con ese recorrido como punto de partida, y al igual que hicimos con The xx, Yo La Tengo y St. Vincent, invitamos a los miembros de la Comunidad Indie Hoy a elegir su disco favorito de Pixies. La votación terminó concentrándose exclusivamente en tres álbumes de su primera etapa: Surfer Rosa, Doolittle y Bossanova. El primer puesto fue para Surfer Rosa, que reunió el 46,7% de los votos.
Publicado en 1988 y producido por el gran Steve Albini, Surfer Rosa fue el disco debut de los Pixies y presentó de manera definitiva muchos de los elementos que terminarían caracterizando al grupo. La crudeza de su sonido, las guitarras de Santiago y las tensiones rítmicas aparecen en canciones como "Bone Machine", "Cactus" y "Vamos". El disco también incluye dos de los temas más famosos y queridos de la banda: "Gigantic", escrita principalmente por Kim Deal, y "Where Is My Mind?", pieza que inmortalizó la escena final de Fight Club.

En segundo lugar quedó Doolittle, con el 33,3% de los votos. Editado en 1989, este disco mantuvo buena parte de la intensidad de su antecesor, aunque con una producción más pulida a cargo de Gil Norton y una mayor presencia de estructuras cercanas al pop. Allí aparecen "Debaser", "Wave of Mutilation", "Here Comes Your Man", "Monkey Gone to Heaven", "Hey" y "Gouge Away", entre otras piezas fundamentales de su catálogo.
El podio se completa con Bossanova, que consiguió el 20% de los votos. Lanzado en agosto de 1990 y producido nuevamente por Norton, el tercer disco mostró el perfil más expansivo del grupo, con una mayor presencia de elementos provenientes del surf rock y la ciencia ficción. "Velouria", "Dig for Fire" y "Allison" fueron algunos de los temas principales de una obra grabada mayormente en Los Ángeles.
Podés ver los resultados a continuación y participar de las próximas votaciones haciéndote socio de la Comunidad Indie Hoy.









