Lorde ha comenzado una nueva etapa en su carrera. Luego de haber trabajado junto a la disquera Universal Music Group, la cantante se convirtió en artista independiente tras finalizar su contrato con la multinacional. La artista neozelandesa comunicó por qué este cambio se convierte en una oportunidad completamente transformadora: “He estado bajo ese contrato durante muchísimo tiempo, de una forma u otra desde que tenía 12 años, cuando firmé mi primer contrato de desarrollo con Universal”.
Fue en 2013, con el álbum Pure Heroine, que Lorde comenzó a trabajar con Universal y se convirtió instantáneamente en una estrella, sobre todo a través del hit "Royals". Por eso, su salida de la disquera no tiene que ver con un enfrentamiento ni quedaron en malos términos: “Los adoro. Son gente increíble y tuve una experiencia maravillosa con ellos. Pero la verdad es que una niña de 12 años vendió su obra antes de saber cómo sería y antes de saber a qué renunciaba”, remarcó.
Sobre esta nueva etapa que la encuentra como artista independiente, Lorde se mostró más que optimista y entusiasmada: “Cuando veo una oportunidad para empezar de cero, intento aprovecharla. Y la verdad es que se siente diferente. Aunque parezca mentira, es verdad. Siento una sensación de apertura y posibilidades, y me siento inspirada”.
Además, reveló que alquiló una oficina para dar un nuevo marco a su trabajo. De hecho, en lo que respecta a sus consumos culturales, también está en una situación particular: "Solo estoy tratando de hacer cosas raras. Estoy leyendo libros jodidamente extraños en este momento, algunos de los cuales ni siquiera sé si me gustan. Pero hay algo nuevo surgiendo por todas partes, y se siente bien. Se siente correcto”, agregó.
Cómo fue el show de Lorde en el Lollapalooza Argentina 2026
Después de cuatro años, Lorde volvió a la Argentina con un nuevo disco bajo el brazo —Virgin, publicado el año pasado— y su presentación en el Lollapalooza orbitó alrededor de esta obra y su concepto. Aun así, lo que realmente deslumbró de la presentación de la artista neozelandesa fue la intensidad de su interpretación y la complicidad con su público en una noche emocionante.
Despojada de toda artificialidad, la cantautora de 29 años se subió a uno de los escenarios principales del festival para una suerte de catarsis colectiva, con gestos performáticos inesperados y una puesta minimalista en la que cada movimiento parecía tener un peso simbólico.
Así pasaron canciones nuevas como “Broken Glass”, “Hammer” y “What Was That”, pero también temas que marcaron su carrera, como “Royals”, de su disco debut Pure Heroine, y “Green Light”, de Melodrama.
Leé nuestra cobertura en esta nota.










