Durante tres jornadas en el Hipódromo de San Isidro, el viernes 13, sábado 14 y domingo 15 de marzo, el Lollapalooza Argentina volvió a reunir a miles de personas para su edición 2026, con un lineup que combinó la presencia de grandes artistas y propuestas emergentes.
Una vez más, Citroën desplegó un espacio integral dentro del predio que combinó juegos, confort y relax. El stand funcionó como un punto de encuentro para el público, con juegos, propuestas inmersivas y un estudio de radio transmitiendo en vivo desde el lugar. Allí también presentó el nuevo Citroën C4 Híbrido, un modelo pensado para que cada viaje sea especial y rinda al máximo.

Más allá de los grandes nombres del cartel, hay algo que cada edición del festival confirma: algunas presentaciones tienen la capacidad de transportar al público a otro lugar. Ya sea por el clima que se construye desde lo instrumental, la potencia escénica o la forma de conectar con la gente, hay artistas que logran que, por un momento, el festival se convierta en un viaje.
A continuación, y de la mano de Citroën, repasamos tres presentaciones que nos hicieron viajar durante el Lollapalooza Argentina 2026.
Lorde
Después de cuatro años, Lorde volvió a la Argentina con un nuevo disco bajo el brazo —Virgin, publicado el año pasado— y su presentación en el Lollapalooza orbitó alrededor de esta obra y su concepto. Aun así, lo que realmente deslumbró de la presentación de la artista neozelandesa fue la intensidad de su interpretación y la complicidad con su público en una noche emocionante.
Despojada de toda artificialidad, la cantautora de 29 años se subió a uno de los escenarios principales del festival para una suerte de catarsis colectiva, con gestos performáticos inesperados y una puesta minimalista en la que cada movimiento parecía tener un peso simbólico. Así pasaron canciones nuevas como “Broken Glass”, “Hammer” y “What Was That”, pero también temas que marcaron su carrera, como “Royals”, de su disco debut Pure Heroine, y “Green Light”, de Melodrama.
Blood Orange
La tarde del domingo cambió de pulso cuando Blood Orange —el proyecto del músico británico Dev Hynes— subió al escenario Flow. Después de varias presentaciones atravesadas por la energía explosiva del festival, su set propuso un ritmo distinto, con una atmósfera elegante, introspectiva y meticulosamente construida.
Lejos del vértigo de los shows más estridentes del lineup, Hynes y su banda desplegaron un sonido envolvente en el que conviven el pop alternativo, el R&B, el funk y el soul contemporáneo. Tuvieron protagonismo las canciones de su nuevo disco, Essex Honey, pero también otras de trabajos anteriores, como “Saint” de Negro Swan y “Best to You” de Freetown Sound. Con una estética escénica minimalista y un enfoque más sensorial, Blood Orange logró transportarnos a través de grooves suaves, arreglos minuciosos y una voz delicada.
Chappell Roan
El debut de Chappell Roan en la Argentina funcionó como una introducción perfecta a su universo de pop teatral y fantástico, donde la estética, la performance y la música se conectaron en una presentación que fue mutando de forma a medida que avanzaba.
El paisaje acompañó la inmensidad de la escenografía de fantasía medieval: sombreros de vaquero, pelucas rosas y remeras con glitter —en sintonía con el imaginario queer y kitsch que rodea a la artista— transformaron el predio en una extensión del universo de su disco debut, The Rise and Fall of a Midwest Princess.
Sostenida por una banda de tres músicas, Roan se movió por el escenario orbitando alrededor de su propia puesta teatral, saliendo del molde para interactuar con el público. Entre canción y canción también se fue desprendiendo de algunas prendas, reforzando el carácter performativo del show. No faltaron hits como "Hot To Go", “Good Luck, Babe!”, “My Kink Is Karma”, un cover de “Barracuda” de Heart y el cierre con nada menos que “Pink Pony Club”.
Con esta participación, Citroën reafirmó su presencia en uno de los eventos culturales más importantes del año y refuerza su apuesta por una movilidad accesible y eficiente, pensada para las nuevas generaciones. En ese cruce entre música, tecnología y cultura contemporánea, la marca integró sus vehículos dentro de una experiencia más amplia que combina producto, cercanía con el público y experimentación en torno a nuevas formas de habitar la ciudad.









