Treinta años atrás, la llegada de Madonna a la Argentina para filmar Evita estuvo lejos de ser una experiencia llevadera. En febrero de 1996, la cantante se convirtió en el centro de una de las polémicas culturales y políticas más intensas de la década, con amenazas de muerte y protestas de por medio, todo por interpretar a Eva Perón.
Aunque la canción “You Must Love Me”, compuesta especialmente para la versión cinematográfica del musical, terminaría ganando el Oscar, el proyecto despertó un fuerte rechazo incluso antes de que la artista pisara suelo argentino. A más de cuatro décadas de la muerte de Eva Perón, el peronismo seguía siendo una fuerza social y política profundamente arraigada, y muchos consideraban inaceptable que una estrella pop estadounidense encarnara a la mítica líder.
Durante los días previos al rodaje, las paredes aparecieron cubiertas de pintadas con consignas como "¡Viva Evita! ¡Fuera Madonna!", reflejo del clima tenso en el que se desarrolló el film. Incluso, el entonces presidente Carlos Saúl Menem llegó a calificar la película como "una vergüenza”.

El conflicto escaló cuando Variety publicó, el 25 de enero de 1996, declaraciones atribuidas a Clara Marín -identificada como ex secretaria de Eva Perón- en las que afirmaba lo siguiente: "Queremos a Madonna viva o muerta. Si no se va, la mato yo”. Dichas supuestas amenazas encendieron las alarmas y generaron preocupación en el entorno de la artista.
Freddy DeMann, mánager de Madonna en aquel momento, confesó que estuvo "a un minuto de sacarla del país”, mientras que The Washington Post informó que Marta Rivadera, legisladora por la provincia de La Rioja del Partido Justicialista, impulsaba un proyecto para declarar personas non grata a Madonna, al director Alan Parker y a todo el equipo detrás de la película.
Lejos de responder públicamente a las críticas, Madonna optó por intentar comprender la figura de Eva Perón y su significado para el pueblo argentino. Según relató The Washington Post, la diva pop se reunió con viejos militantes del Peronismo, a quienes consultó sobre detalles íntimos de su vida cotidiana, desde sus hábitos hasta su forma de relacionarse en público con Juan Domingo Perón.

Mientras tanto, el 12 de febrero de 1996, un grupo de fanáticos de Madonna organizó una manifestación en defensa de la artista. De acuerdo con Associated Press (vía Rolling Stone), y más allá del rechazo público que generó su participación en la película, el 62% de los argentinos consideraba que Madonna era adecuada para el papel.
Más allá de la polémica, el rodaje pudo terminarse en locaciones emblemáticas de Buenos Aires, como la estación de trenes de Retiro y la Casa Rosada, donde se filmó la escena de "Don’t Cry for Me Argentina”. Menem autorizó el uso del edificio presidencial luego de reunirse personalmente con Madonna, quien incluso le hizo escuchar "You Must Love Me". Luego, la producción continuó en Inglaterra y Hungría.









