Ni siquiera la lluvia pudo frenar las ganas del festival Viaje de Agua de celebrarse. Una jornada llena de música y variedad de géneros exhibidos por algunas de las mejores bandas del momento fue lo que se vivió el sábado 21 en el Konex que una vez mas fue el anfitrión de un tipo de evento donde la autogestión y la colaboración son los principales motores. Poseidótica, Motosierra, Morbo y Mambo, Atrás Hay Truenos, Las Diferencias, Guacho y Hungría fueron los elegidos para, una vez más, representar la escena ante un público mixto e interesante.

Solo horas después de realizarse otro festival que muestra algunas de las mejores ofertas musicales nuevas del país, el Ruchofest, empezaba a llegar la gente al Konex para empezar el festival Viaje de Agua, en su segunda edición. El festival gestionado por la banda Poseidótica había tenido su primera edición en el Vorterix, pero se vio obligado a mudarse y desde una soleada tarde hasta la noche se llenó de curiosos y conocedores de la escena que iban, en su mayoría, a ver a alguna banda en específico pero dispuestos a dejarse impresionar por el resto del line up. Tal fue el caso de Hungría, dúo de math rock que abrió la jornada con su rock visceral en todo el sentido de la palabra, los riffs y remates a destiempo y apoyados en los visuales a ratos grotescos y a ratos divertidos lograron darle mecha de la mejor manera a la tarde. Entre los sets de las bandas, que alternaban de la sala de columnas al patio, se podía caminar y tomar algo o ver la muestra de de vinilos que llevó Exiles Records.

Foto: Matías Casal

Guacho fue la primera banda en tocar en el patio, que de a poco se iba llenando y bajo un cálido sol impusieron un poco mas de rush al festival. Entre riffs pesados y la energía que exhibía su bajista fueron de a poco enganchando a todos quienes deambulaban por ahí o estaban más atentos a verlos. Quienes eran mas afines al género resaltaban, pues la mezcla de bandas había atraído una interesante variedad de público muy heterogéneo que sin embargo se veía sumergido e interesado en cada banda que se presentó, sin ningún tipo de prejuicio o desencanto. Post Guacho, adentro, empezaba a sonar un blues rock de otro tipo, casi mas marcado. El trío Las Diferencias empezaba y dejaba claro que no habría descanso en todo el día, sin mucho tiempo para digerir lo que veamos, iba intensa la cosa. Las Diferencias soltó unos interesantes temas que lograron ir marcando la variedad entre cada show. A pesar de identificarse en la misma categoría que Guacho, blues rock, veríamos algo muy diferente y una propuesta quizás más joven, pero que conocía lo que tocaban y usaba muchos de los recursos del género.

Las Diferencias – Foto: Matías Casal

Después de una doble dosis de riffs cortantes, el patio empezaría a soltarse un poco más. Morbo y Mambo alistaba sus cañones para dar un set donde tanto presentó su nuevo disco, Muta, como exhibió algunos de sus clásicos para quienes quizás no los conocían. Abrir con “Nuevo mood” y seguir con “La espada de Cadorna” es el mejor ejemplo que puedo dar. Variaron entre muchos de sus nuevos temas y algunos pasados conocidos. “Panamá“, “Kerosene“, “BS80“, “442“, entre otros, fueron los que contagiaron a la gente las ganas de bailar. Luego de unas palabras sobre el caso Maldonado y un par de temas mas, terminó Morbo y Mambo para darle paso a Atrás Hay Truenos. Con una sala de columnas ya llena y con la noche empezando, salieron a tocar un deslumbrante set de guitarras apuradísimas y ahogadas. Se fueron listos para su primera gira en Chile y mantuvieron todo el nivel que había estado teniendo durante el día el festival, presentando algunas canciones de su último trabajo, Bronce.

Morbo y Mambo – Foto: Matías Casal
Morbo y Mambo – Foto: Matías Casal

A continuación quizás lo anecdótico de la noche. Mientras todos se acomodaban afuera y Poseidótica empezaba su primer tema, “Anfibio“, una lluvia empezó a asomar pero poco o nada nos importaba a quienes estábamos ahí más que dispuestos a que siga el Viaje de Agua, por más literal que esto fuera. Sin embargo se tuvo que dar un stop al show de los anfitriones del evento, y en esperanzas de que la lluvia cese, adentro tocaría Motosierra, quienes cerraban ese escenario. Tal fue el imprevisto que tuvimos que esperar al cantante entre un jam improvisado por el resto de sus miembros que se mostraron de buen humor ante la situación. Una vez que apareció Marcos Motosierra, el ambiente cobró la energía de un show de la banda, grotesco y agresivo, sin preocupaciones. Motosierra tocó con toda la confianza que los caracteriza.

Motosierra – Foto: Matías Casal

La lluvia sin embargo no paró nunca, pero la solución obvia se dio y Poseidótica se presentó adentro, ante un público paciente y agradecido que se quedó a verlo, tanto para bancarlos, por amor a la banda o por muestra de respeto por toda la gestión del día. No faltaron ni las alusiones a lo sucedido ni los invitados. Morbo y Mambo en algunos temas e incluso Baltasar Comotto para “Ana no duerme“, fueron solo algunos de los momentos cumbres de un festival que no deja de crecer y dejar en evidencia la calidad y el potencial tanto de la autogestión como de las diferentes audiencias para converger en un mismo lugar. El festival Viaje de Agua suma en la lista de nuevas ofertas que le hacen frente a la idea de que se necesita alguna entidad mayor para poder generar conciertos más grandes o de mayor alcance, oentre tras propuestas como el Buena Vibra, el Data Fest, el Festichino, entre otros. Son prueba de la calidad y alcance de la música local que se produce hoy en Argentina y del hombro constante que se hace en la escena.

Poseidótica – Foto: Matías Casal
Poseidótica – Foto: Matías Casal
Poseidótica – Foto: Matías Casal

Foto principal: Motosierra, por Matías Casal.

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