Después de dos años de espera, el Music Wins Festival regresó este domingo 2 de noviembre con una edición que quedará en la historia. Regresando a su primera sede, Mandarine Park, el encuentro producido por Indie Folks, Dale Play y SPA reunió a más de 20 artistas en cuatro escenarios, ofreciendo una experiencia multisensorial a orillas del río y consolidando su estatus como uno de los festivales más relevantes del país.
En medio de este clima inmejorable, Gordon’s se hizo presente con un espacio propio que se convirtió en uno de los puntos de encuentro más llamativos de la jornada. Fiel a su espíritu descontracturado y auténtico, la marca invitó a los asistentes a disfrutar de su clásico gin & tonic en diferentes versiones: desde el tradicional, pasando por el refrescante Pink, hasta su práctica presentación en lata, lista para tomar.

El stand de Gordon’s combinó diseño y buena energía. En él, el público participó de dinámicas de photo-opp, disfrutó de un mini golf tematizado con los colores de la marca y compartió tragos entre risas, amigos y buena música. Porque, como bien dice el espíritu de la marca: “El día está para buena música, un gincito y amigos. Y si hay gincito, es Gordon’s”.
Por su parte, Armando Barrón, Brand Manager de Gordon’s Argentina, destacó sobre el festival: “Music Wins representa la autenticidad y la conexión que queremos transmitir con Gordon’s. Es el lugar ideal para celebrar los buenos momentos y disfrutar de la música con amigos”.

La travesía musical al lado del río
Musicalmente, el festival fue una travesía sonora que abarcó todos los matices del indie, el pop y la electrónica. The Whitest Boy Alive marcó uno de los primeros grandes momentos del día, con su groove minimalista y la elegancia escandinava de Erlend Øye, que logró poner a todo el público a bailar bajo el sol y con un vaso de gin. Yo La Tengo, por su parte, desplegó un show cargado de energía y distorsión, alternando pasajes de calma hipnótica con explosiones de ruido emocional que recordaron por qué el trío es una leyenda viva del indie rock.
Entre las propuestas locales, Máze inauguró la jornada con su mezcla de guitarras envolventes y melodías luminosas, mientras que Terrores Nocturnos aportó una dosis de oscuridad elegante y guitarras filosas. Camionero llevó su potencia riffera al formato festivalero, y los Winona Riders confirmaron su crecimiento con un set sólido, enérgico y de espíritu irreverente. Isla Mujeres, en tanto, hechizó al público con su pop psicodélico y su puesta visual cargada de intensidad.


Ya al caer la tarde, L’Impératrice transformó el escenario Wins en una pista de baile al aire libre, mezclando funk, synthpop y disco con un despliegue visual magnético. Para muchos, fue una puesta ideal para compartir un gin & tonic. Luego, Tash Sultana ofreció un recital íntimo y virtuoso, alternando instrumentos con la naturalidad de quien habita la música.


Y el cierre, imponente, llegó de la mano de Primal Scream y Massive Attack, quienes convirtieron la noche en un manifiesto musical y cultural: los primeros con actitud, guitarras y política; los segundos, con una puesta visual demoledora y un mensaje directo sobre los tiempos que corren.
El Music Wins Festival tuvo una edición histórica y memorable, consolidándose como uno de los eventos culturales más importantes de la agenda nacional. Gordon’s fue parte clave para que las risas y los buenos momentos vividos en el festival tengan un sabor inolvidable.










