La banda británica Nothing But Thieves, conformada por Conor Mason, Joe Langridge-Brown, Dominic Craik, Philip Blake y James Price llegó finalmente a nuestro país el pasado domingo 2 de septiembre para brindar una noche inolvidable a todos los presentes en Niceto Club.

Este grupo formado en 2012 viene disfrutando de una constante y creciente popularidad en todo el mundo tras el lanzamiento de su primer álbum homónimo de 2015, gracias al cual fueron invitados por Muse a acompañarlos en sus recitales por el Reino Unido. Unos años más tarde, en 2017, arribó su segundo disco de estudio, Broken Machine, que ha sabido posicionarse en cientos de listas como uno de los mejores álbumes del año.

La jornada comenzó desde muy temprano, con fans presentes en el lugar no solo para hacer fila sino para esperar la llegada de la banda (quienes saludaron cariñosamente a todos los que ya se encontraban ahí) y para disfrutar, puertas para afuera, de la prueba de sonido de los británicos.

Pasadas las horas, las calles de Palermo se iban llenando más y más de fanáticos a la espera, generando un clima enérgico, divertido y de intensa anticipación: con casi cuatro cuadras de fila repletas de personas de todo tipo de edades, las puertas se abrieron pasadas las ocho de la noche para dar comienzo a una noche increíble.

Con un Niceto rebalsante (incluso para aquellos que decidieron ir a disfrutar el show desde el primer piso) la velada comenzó con la presentación de la banda soporte 1915. Esta banda nacional, oriunda de Buenos Aires y compuesta por Cruz Hunkeler (guitarra y voz), Federico Norzi (teclados y voz), Jeremías Alegre (batería) y Alejo Freixas (bajo), compartió sus canciones pegadizas, divertidas y hasta emotivas. Durante todo su show fueron sumamente simpáticos mientras interactuaban con el público que se hallaba expectante.

Minutos pasadas las diez de la noche, Nothing But Thieves pisó por primera vez nuestros escenarios para encontrarse con algo que sin dudas no esperaban: la pasión, la emoción y la energía del público argentino.

Durante casi todo el show, resultaba difícil escuchar plenamente la voz de Conor ya que ésta se tapaba con los cantos y gritos del público que no dejó de corear a todo pulmón ni un segundo a lo largo de las casi dos horas que duró la presentación.

La banda hizo un recorrido perfecto por sus dos álbumes de estudio, Nothing But Thieves (2015) y Broken Machine (2017), sin dejar afuera ninguno de los singles promocionales ni las grandes favoritas de los fanáticos, tales como “I Was Just A Kid“, “Wake Up Call“, “Particles“, “If I Get High“, “Sorry” e “Itch“, entre otras. Tanto en los discos como en sus presentaciones en vivo, es sumamente destacable como la banda puede, de manera natural, fluida y armoniosa, pasar en cuestión de segundos de una canción con un rock indie sumamente enérgico (como “Wake Up Call“) a una canción que tuvo a muchísimos de los presentes con lágrimas en los ojos (como lo fueron “Particles” e “If I Get High“).

La noche terminó en nota alta con “Amsterdam” (primer y mega exitoso single de su segundo disco), con la que Nothing But Thieves logró dejar a todos sus fans satisfechos.

“Los amamos Argentina, los amamos mucho” repitió Conor una y otra vez durante la noche. “Han sido, sin duda, el mejor público para el que hemos tocado y no podemos esperar a volver una y otra y otra vez, queremos volver siempre” enfatizó el cantante cuando ya estaba llegando el final del show, mostrándose él y toda la banda sumamente agradecidos por el cariño inmenso que sintieron en nuestro país. Con estas palabras por parte de los británicos, estaremos esperando con los brazos abiertos tanto su nueva música como sus próximas visitas a nuestro país con la promesa de que sin dudas serán, una vez más, inolvidables.

*

Foto principal: Eduardo Rivero.