“Nadie —incluyendo, y hay que reconocerlo, Liam y Noel Gallagher— parece interesado en fingir que esta gira es otra cosa que una enorme movida para recaudar plata”, escribió Alexis Petridis, el reconocido periodista británico y principal crítico musical de The Guardian, en su crónica del regreso de Oasis a los escenarios. Aunque esa sentencia un tanto insidiosa esté bien fundamentada (la gira está batiendo récords en recaudación), es imposible ser testigo de shows como los del sábado y el domingo y pensar que detrás de semejante parafernalia no haya ni un atisbo de pasión y genuino placer. Tiene que haber algo más

Como se esperaba desde que anunciaron su regreso a la Argentina en noviembre de 2024, los shows de Oasis este fin de semana en el Estadio de River Plate estuvieron signados por una vibra inusual y la determinación —colectiva e individual— de volver histórico un momento que, incluso varias horas después, sigue pareciendo irreal: el regreso de la banda británica a los escenarios después de 16 años, tras peleas a muerte, polémicas y eternos idas y vueltas que hacían parecer imposible cualquier tipo de reunión. Pero, a veces, los milagros suceden o, como declaró el propio grupo cuando anunció su retorno, las estrellas se alinearon y la gran espera terminó.

Liam Gallagher de Oasis en Argentina 2025
Foto: DF / Harriett K Bols

Salvo por momentos específicos, en el plano técnico los shows respetaron a rajatabla el setlist que la banda viene tocando desde que comenzó el tour. Algo que se sabía de antemano pero que contrastaba con el nivel de euforia y adrenalina que se condensaba en el campo del estadio cada vez que empezaba una canción. Como si fuera una sorpresa absoluta el inicio con “Hello”, o el cierre magistral con “Champagne Supernova”, con esa “melancolía oceánica” de la que habla Alex Niven en su libro-ensayo sobre Definitely Maybe. Consciente o inconscientemente, todo complotó para que el show se sintiera como una experiencia monumental, especial y personalizada. Una carta de amor de la banda a su audiencia. Y la verdad es que un poco lo fue.  

Si hay algo para destacar de la lista de canciones es que se enfocó principalmente en los dos primeros discos de estudio de la banda: el ya mencionado Definitely Maybe y (What’s the Story) Morning Glory?, con la inclusión de algunas excepciones que funcionaron como pequeños “permitidos” de los Gallagher, como “Little by Little”, en el caso de Noel, y “D'You Know What I Mean?” para Liam. Una apuesta fuerte y al medio que nunca falla. Por eso, a diferencia de su presentación de 2009 —en pleno marco de la gira de Dig Out Your Soul, un disco algo cuestionado pero con momentos interesantes—, el grupo no vino a mostrar material nuevo, sino a celebrar su legado con aquellas canciones que los convirtieron en estrellas mundiales.

Oasis en Argentina 2025
Foto: DF / Harriett K Bols

A lo largo de las casi dos horas de show hubo momentos sumamente intensos, como en “Bring It On Down”, donde se abrieron rondas a lo largo y ancho de ambos campos para luego fundirse en una masa pendulante. O en “Cigarettes & Alcohol”, que contó —a pedido de Noel Gallagher— con el famoso poznan (una tradición del Manchester City, equipo del cual ambos Gallagher son hinchas acérrimos), que consiste en celebrar dándole la espalda al equipo o, en este caso, al escenario. Dejó una de las postales más increíbles de la noche: miles de personas de espaldas, sujetadas de los hombros, saltando y coreando la intro de la canción. Una verdadera marea humana que hizo temblar el suelo.

El espectáculo también tuvo momentos más íntimos y calmos, especialmente en algunas canciones interpretadas por Noel Gallagher, como “Talk Tonight” o “The Masterplan”. Temas que no solo le dieron un breve respiro al público, sino que además permitieron una mayor cercanía con Noel, a quien se lo vio reluciente y visiblemente entusiasmado. De hecho, él mismo lo dijo en una entrevista: uno de los países en los que más ganas tenía de tocar durante la gira era la Argentina, y así lo demostró, aunque fuera a través de guiños sutiles. En “Don’t Look Back in Anger” —una de las canciones más esperadas, dado el antecedente de la mítica versión registrada durante la visita de Oasis al país en 2009— Noel dejó algunos estribillos sin cantar para que el público pudiera apropiarse de la canción, como aquella vez inolvidable. En él se percibe un cariño que no puede disimular —todo lo que su corazón inglés le permite— hacia este público.

Oasis en Argentina
Foto: DF / Harriett K Bols

Es difícil ver imágenes o recortes de presentaciones de esta gira en otros países y no caer en comparaciones. Mucho se habló en el post-show sobre la performance del público argentino y sobre si había estado a la altura del acontecimiento. Y si bien está mal analizar un espectáculo de estas características en base al comportamiento de la audiencia (¿quién es uno para decirle a otro cómo debe sentir y vivir la música en vivo?), no se puede negar que, como siempre, el público argentino fue en gran parte protagonista de la noche. Ese fue el condimento que hizo que, lejos de ser un show más dentro de la gira, fuera algo completamente distinto, incluso cuando la estructura del espectáculo es prácticamente la misma. Basta con ver videos de las presentaciones de Oasis en países como Canadá, Estados Unidos o Japón: es el mismo show, pero diferente.

Oasis y Maradona: El homenaje en "Live Forever" y la anécdota de su primer encuentro
Foto: DF / Harriett K Bols

Otro de los factores que volvió excepcional el paso de Oasis por Argentina fue su breve pero sentido homenaje a Diego Armando Maradona. Fue, quizás, uno de los momentos más emotivos y hermosos de la noche: un gesto simple y justo, pero profundamente conmovedor, que llegó como una flecha directo al corazón. El tributo tuvo lugar al final de “Live Forever”, de la misma manera en que meses atrás habían homenajeado a Ozzy Osbourne tras su fallecimiento, pero esta vez con una imagen en blanco y negro de Diego en la pantalla central del escenario.

Parece mentira que dos ingleses —con todo lo que eso significa— celebren la vida de Maradona con tanta dedicación y brinden por la eternidad de su figura. Pero cuando se mira más incisivamente la identidad de los hermanos, hay más similitudes que diferencias en sus personalidades. El ADN maradoneano está ahí: en sus orígenes humildes, en sus contradicciones, en sus caídas y ascensos, y en su voluntad de concretar lo que, para alguien como ellos, parecía improbable. Tanto Maradona como Oasis salieron de la nada, y batallaron contra demonios ajenos y propios, para trascender al cielo y tener al mundo a su voluntad. ¿Cuántos pueden jactarse de eso?

Oasis en Argentina 2025
Foto: DF / Harriett K Bols

Tal vez sea eso lo que tanto conecta a Oasis con el público argentino. Como dice también Alex Niven, el hecho de superarse y haberse despegado de la sentencia maldita y fatalista de los 90 (con Kurt Cobain cantando “I Hate Myself And I Want To Die”) para mostrarle a una sociedad vapuleada y con los sueños rotos un nuevo camino más optimista, celebratorio y colectivo (“Vos y yo somos iguales / Vos y yo vamos a vivir por siempre”). Abrazar los anhelos y no soltarlos hasta cumplirlos; hacer rock que no pretenda estar a la vanguardia pop (como Blur o Pulp), sino convocar a la mayor cantidad de gente posible y servir como un lugar de pertenencia. Devolverle la felicidad a aquellos que más la necesitan.

¿Cómo se explica, si no, a 80 mil personas saltando y cantando las canciones de dos ingleses nacidos a once mil kilómetros de Buenos Aires, que además veneran al artífice de “La Mano de Dios” y que, después de 16 años sin pisar suelo argentino, siguen pensando que su público es imbatible? “Los N°1, incluso sin el alcohol”, dijo Liam. Es simple: el amor con amor se paga. Lo de Oasis con la Argentina no se traduce solamente en nostalgia y mucho menos en solo un negocio; es una entrega despojada de toda artificialidad. Un puente emocional que, este fin de semana, volvió a demostrarse más firme que nunca.

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